Tecnología e Investigación Por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer

Identificada una ruta biológica que determina la cantidad de músculo que se puede desarrollar

— Madrid 19 Nov, 2020 - 11:40 am

Un trabajo que acaba de publicarse en la revista Nature Communications identifica una nueva ruta biológica que determina la cantidad de músculo que se puede desarrollar, un estudio que fue coordinado por el doctor Xosé Bustelo, que es investigador del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC).

“Además de sus funciones asociadas a ejecutar los movimientos del cuerpo y la realización de acciones de fuerza, los músculos juegan un papel fundamental en el equilibrio metabólico del cuerpo”, aseguran los científicos responsables de esta investigación. El desarrollo de la cantidad adecuada de músculo viene determinado por unos mensajeros del cuerpo muy especializados, denominados científicamente como hormonas, que pertenecen a la familia de la insulina.

Estas hormonas dan órdenes para que se favorezca tanto la formación de nuevo músculo como el aumento de la masa muscular a lo largo del tiempo. Debido a ello, cambios en estos mensajeros o sus vías de señalización pueden determinar el crecimiento anormal del músculo, su reducción o atrofia. A pesar de ello, “todavía desconocemos mucho sobre los procesos biológicos que están detrás de la generación de un ‘Popeye‘ musculoso o una ‘Olivia‘ con muy poco músculo”, apuntan desde el CIBERONC.

En este trabajo, los investigadores hallaron una nueva ruta de señalización regulada por la molécula VAV2 que juega papeles críticos en la regulación de la masa muscular. Para realizar este hallazgo, este grupo de investigación generó dos tipos de ratones modificados genéticamente que alteraban la actividad biológica de VAV2.

Modelos experimentales

“Con el primer modelo experimental, que expresaba una forma activada de VAV2, vimos que el ratón desarrollaba una gran cantidad de masa muscular. En cambio, el segundo tipo de ratón, el cual expresaba una forma poco activa de VAV2, presentaba una masa muscular muy reducida. Esto nos indicó de forma clara que esta molécula tenía que ejercer un papel crucial en la determinación de la masa molecular de nuestro organismo”, señala Xosé Bustelo.

“Los estudios posteriores nos revelaron que la función de VAV2 era la de favorecer la acción de la insulina y hormonas relacionadas en el interior de las células del músculo. Esto, a su vez, nos llevó tras varios años de trabajo a descubrir el mecanismo específico por el cual ejercía dicha función”, añade Sonia Rodríguez, la científica que firma como primera autora en este trabajo.

“VAV2 parece funcionar, por tanto, como las espinacas de Popeye: cuando está muy activado contribuye a desarrollar mucho músculo y, cuando está poco activo, hace que disminuya la masa muscular”, matiza esta autora. Los investigadores también pudieron ver que los ratones que poseían mayor masa muscular mostraban unas características más sanas y, cuando se les añadía una dieta rica en grasa, no desarrollaban obesidad.

Equilibrio metabólico

Por el contrario, los ratones que poseían menos músculo debido a una baja actividad de VAV2 se convertían en obesos de forma espontánea y, cuando se les añadía una dieta rica en grasa, engordaban mucho más que los animales control. Y, asociado a ello, desarrollaban problemas típicamente vinculados con la obesidad, como son, por ejemplo, la diabetes y el síndrome metabólico.

“Estos datos nos recuerdan el papel fundamental que tiene el músculo para mantener un equilibrio metabólico adecuado a largo plazo en nuestro organismo”, recuerda Bustelo. “También indican que estar delgado es obviamente beneficioso para mantener nuestra salud, pero eso no es así si la pérdida de peso se hace a expensas de perder masa muscular”, apunta Sonia Rodríguez.