Hospitales como consecuencia de la inmigración, según el centro hospitalario

El Hospital Ruber Internacional informa de un aumento de la enfermedad de Chagas congénita

— Madrid 6 Feb, 2019 - 1:24 pm

El Hospital Ruber Internacional de Madrid ha informado de un “aumento de la enfermedad de Chagas congénita como consecuencia de la inmigración creciente que procede de zonas donde la enfermedad es endémica”, una patología inflamatoria e infecciosa producida por un parásito llamado Trypanosoma Cruci.

“Es frecuente desde el Sur de Estados Unidos hasta el norte de Chile y Sur de Argentina, encontrando la mayor prevalencia de la enfermedad en Bolivia, Argentina y Paraguay”, según informa el centro hospitalario. “En el año 2006 se calculaba que existían ocho millones de infectados y que se podían producir unas 12.500 muertes al año por esta enfermedad debido al daño cardiaco que produce (miocardiopatía, insuficiencia cardiaca y arritmias). Como consecuencia de la inmigración creciente que procede de zonas donde la enfermedad es endémica, los expertos están observando un aumento de casos de enfermedad de Chagas congénita en nuestro país”, explica el hospital.

Según el doctor Ángel Lorenzo Álvarez, quien es ginecólogo especialista en diagnóstico prenatal de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, la forma más común de transmisión “es por picadura del insecto”. “La transmisión se propaga a las personas cuando un insecto infectado (chinche negra o vinchuca), deposita heces en la piel y dicha persona se frota las picaduras, por lo que se introduce las heces en la herida”, asegura el especialista, quien afirma que estos insectos “sólo existen en países endémicos, no en España”.

Otra de las transmisiones puede ser “a través de las madres embarazadas a su futuro hijo”. En este sentido, Ángel Lorenzo explica que el parásito “llega al feto por diseminación sanguínea atravesando la placenta e incluso puede ser causa de aborto, muerte fetal intrauterina, bajo peso al nacimiento y prematuridad”. Por otro lado, “las transfusiones sanguíneas o donación de órganos procedentes de personas infectadas pueden ser otras maneras de propagación así como por ingestión de alimentos contaminados con material fecal de los insectos”, señala el centro hospitalario madrileño.

Puede ser asintomática

“Cuando el parásito entra en el torrente sanguíneo, puede cursar de modo asintomático o se manifiesta con fiebre, fatiga, dolor de cabeza, pérdida de apetito, náuseas, diarrea o vómitos, aumento de tamaño del hígado y bazo o aparición de una lesión cutánea llamada chagoma”, manifiesta Lorenzo. “Tras esta fase inicial, los infectados pueden estar asintomáticos varios años después de la infección o incluso pueden no manifestarse, pero el 30-50 por ciento evolucionan de forma crónica”.

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