Punto de vista contra el uso inadecuado de la asistencia sanitaria

 Responsabilidad compartida en sanidad

En el último número de Revista Madrileña de Medicina, editada por el sindicato AMYTS, se incluye este trabajo en el que, a la hora de ofrecer soluciones al problema de la asistencia, se aboga por diferenciar lo necesario de lo no importante.

El estado de la sanidad española empieza a ser delicado. Más que preocupante el de la Medicina de Familia. Y crítico el de las Urgencias Extrahospitalarias y la Pediatría de Atención Primaria.

No hay médicos que quieran trabajar en determinados ámbitos. Cada vez hay más plazas y puestos descubiertos, sin nadie que los ocupe. De encontrar suplentes ya ni hablamos. Eso implica mayor sobrecarga aún para mantener el mismo servicio a la población, la misma accesibilidad. A costa de estirar a los médicos como un chicle, como una cuerda que quizás alguien piensa que nunca se va a romper. Pero está a punto de romperse.

Solución nada fácil

¿Cuál es el camino para solucionarlo? Desde luego no es fácil. A problemas complejos, generalmente soluciones complejas… y valientes. Por un lado, tomar medidas de fondo para evitar que se sigan yendo más profesionales y, al hacer más atractivo el trabajo, conseguir que muchos vuelvan. Y, por otro lado, reflexionando profundamente sobre la oferta sanitaria y la accesibilidad que se da a la población.

Cuando el sistema sanitario está sufriendo, cuando los profesionales no dan más de sí, es necesario adecuar el servicio que se presta a la capacidad que el sistema tiene de ofertarlo. Seguir igual como si nada pasara, a costa de forzar hasta el infinito a los profesionales, tendría, está teniendo, un efecto demoledor y destructivo.

Racionalizar la oferta

Se da accesibilidad directa y rápida al médico tanto a los pacientes que realmente lo necesitan como a los pacientes que usan inadecuadamente ese recurso

Todos queremos salvaguardar el tesoro de la sanidad pública y mantener la excelente atención que se le presta a la población. Pero para ello es necesario empezar a racionalizar aquella oferta o accesibilidad que es menos necesaria o menos esencial. En nuestro sistema nos hemos acostumbrado a que cualquier paciente, sea cual sea el motivo de su consulta, es valorado por un médico sin un filtro previo que diferencie lo que realmente requiere atención médica inmediata o no. Eso implica que se da accesibilidad directa y rápida al médico tanto a los pacientes que realmente lo necesitan como a los pacientes que usan inadecuadamente ese recurso, bien porque acuden a un servicio que no corresponde (ejemplo: urgencias hospitalarias) o bien porque su dolencia banal no justifica una atención inmediata. La sobrecarga que eso implica no solo afecta enormemente a los profesionales, sino que perjudica a quien usa correctamente el servicio público.

Se da la paradoja de que las medidas que se pueden tomar para solucionar un problema no sigan el orden lógico, y pueden recortar aspectos esenciales de la atención por no querer abordar lo más accesorio o innecesario. ¿Tiene sentido que empiecen a cerrase dispositivos en atención primaria en verano, se empiece a hablar de dejar muchos centros de salud sin pediatra o vaya a haber UVIs móviles sin médico mientras se sigue manteniendo una accesibilidad innecesaria a los paciente sin cita?

Responsabilidad compartida

La responsabilidad es compartida, sin duda. En primer lugar, los gestores sanitarios, que deben ser valientes para tomar las medidas de fondo necesarias. En segundo lugar los propios profesionales, evitando actitudes paternalistas que dificultan a veces que los pacientes vayan adquiriendo una responsabilidad básica sobre su propia salud. Y también los ciudadanos, que deben entender que, para salvaguardar lo importante, debemos renunciar al uso indebido del sistema sanitario.

Hay quien dice que hay que informar a la población de lo mal que están las cosas. Y seguramente una parte de ella se preocupará mucho por ello, pero no estará dispuesta a que le reduzcan lo más mínimo la capacidad de acceder a un médico cuando estimen oportuno, donde estimen oportuno y por lo que estimen oportuno.

¿No hay suficientes médicos, o los que hay están ocupados en atender lo innecesario?

 

Juan Rodríguez Delgado

Pediatra de Atención Primaria, Consultorio de Alpedrete. Delegado de Amyts.

2 Comentarios

  1. Rafael Pacheco Guevara says:

    El análisis es claro y certero… No tanto la solución: alguien, alguna vez, tendrá que abandonar el populismo y exponer a la población lo complicada que es la situación. No vislumbro actitudes políticas que vayan en ese camino, más bien todo lo contrario. Muy lamentable es que, por falta de coraje, se camine indefectiblemente hacia la Beneficencia.

  2. ADR says:

    Más que falta de recursos, se requiere mejorar la organización de los mismos: reducir las excesivas consultas sucesivas de especialistas (consultas hospitalarias banales de crónicos asintomáticos o con factores de riesgo), mejorar la oferta domiciliaria, que los médicos de familia recuperen la infancia y la pediatria se circunscriba a la consultoria y hospitalización, al igual que la geriatría, disminuir el sobrediagnóstico y sobretratamiento, limitar mucho más el esfuerzo terapéutico en casos paliativos, etc, etc, etc…. La mayor parte de esa responsabilidad recae en el gremio sanitario. El sistema sanitario y sus profesionales (con presión de la industria farmacéutica lucrativa) han creado monstruos con demanda ilimitada.

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