Punto de vista los cuidados paliativos deben ser una, prestación sanitaria básica

¿Respondemos en la práctica al reconocimiento de los derechos en el proceso final de vida?

Recientemente ‘Médicos y Pacientes’, publicación de la Organización Médica Colegial (OMC), difundió el siguiente artículo del Dr. Jacinto Bátiz, que analiza la situación de los cuidados paliativos en España, tras la aprobación del anteproyecto de ley de la Generalidad Valenciana de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de atención final de la vida y que por su interés reproducimos.

Cada comunidad autónoma de nuestro país va manifestando poco a poco el reconocimiento de los derechos en el proceso de final de la vida. La última que se ha sumado ha sido la Comunidad Valenciana, que ha pasado de la reflexión ética a una normativa a través de la aprobación de la Ley de la Generalidad de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de atención final de la vida. Creo que hay que dar un paso más: desarrollar un plan estratégico de Cuidados Paliativos para poder desarrollar el contenido de dicha Ley.

Si se desea ayudar a las personas en el final de sus vidas es elaborando una ley que ayude a eliminar su sufrimiento sin ser necesario eliminar su vida

Uno de los aspectos destacados de esta ley por parte de los medios de comunicación es que no se habla de eutanasia ni de suicidio médicamente asistido. Desde mi punto de vista creo que esto no debiera ser noticia sino algo normal. Si se desea ayudar a las personas en el final de sus vidas es elaborando una ley que ayude a eliminar su sufrimiento sin ser necesario eliminar su vida.

Respuesta sanitaria

Como ha manifestado la OMC en sus diversos documentos elaborados sobre la Atención al Final de la vida, los cuidados paliativos representan una sólida respuesta sanitaria al sufrimiento relacionado con el final de la vida de las personas que sufren enfermedades incurables en fase avanzada. Estos cuidados han demostrado su eficacia y su eficiencia y se han transformado de una necesidad en un derecho de todos los ciudadanos españoles y en una prestación sanitaria básica.

Quienes elaboran una ley para garantizar estos derechos debieran tener en cuenta que el desarrollo de los cuidados paliativos representa una garantía para la correcta atención al final de la vida de las personas. El desarrollo de estos cuidados es competencia principalmente de las administraciones sanitarias autonómicas y de sus servicios de salud, pero precisa también de medidas en otros muchos campos, como el socio-sanitario, educativo, laboral, científico y la implicación, en definitiva, de toda la sociedad. Pero la administración central, por su parte, debe facilitar la coordinación de todos los agentes relacionados con el desarrollo de los cuidados paliativos. ¿Para cuándo una Ley nacional de atención al final de la vida? ¿Por qué no se ponen de acuerdo de una vez? Ya llevan tres intentos frustrados.

Atención al final de la vida

Los cuidados paliativos han demostrado su eficacia y su eficiencia y se han transformado de una necesidad en un derecho de todos los ciudadanos españoles y en una prestación sanitaria básica

Sigamos con alguna consideración más a tener en cuenta para poder poner en práctica una ley de atención al final de la vida. Las administraciones educativas y sanitarias han de garantizar la formación de grado en cuidados paliativos en todas las facultades de Medicina, así como en las de otras profesiones sanitarias. La medicina paliativa ha adquirido un rango asistencial y científico suficiente como para ser impartida en todas las facultades de Medicina por profesores que puedan acreditar una formación y experiencia clínica suficientes.

Esta reflexión se basa en lo previsto por las directivas del espacio Universitario Europeo, que prevé los cuidados paliativos como asignatura obligatoria. Tampoco hay que olvidar que la alta especialización y el contenido científico de los cuidados paliativos, el gran impacto y prestigio que tiene en la comunidad, junto con el reconocimiento por parte de la profesión médica, son argumentos suficientes para despertar la vocación y atraer a los jóvenes médicos y resto de profesionales implicados en estos cuidados hacia esta modalidad asistencial.

Esta ley autonómica, como todas las hasta ahora aprobadas, será oportuna si en la práctica aporta la humanización en el proceso de morir. Que esta ley garantice todo lo que expresa en su articulado será dar un gran paso siempre y cuando la persona enferma compruebe que le está ayudando. Si no fuera así, para la persona enferma será una ley más. Serán “verdades que no sirven para nada”. Será una ley muy útil para los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Valenciana si en la práctica no considera el acceso a los cuidados paliativos como un privilegio de algunos y si los garantiza como derecho para todos.

Jacinto Bátiz Cantera

Director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurce (Vizcaya). Secretario de la Comisión Central de Deontología de la OMC. Miembro del Observatorio Atención Médica al Final de la Vida de la OMC. Responsable del Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina General y Familia (SEMG).