Punto de vista Reflexiones de un farmacéutico para el Día Mundial

Reivindicación de la farmacia como parte del sistema sanitario

Con motivo del Día Mundial del Farmacéutico, el presidente del Grupo Hefame, una de las grandes distribuidoras farmacéuticas españolas, pone de manifiesto el trabajo realizado por los profesionales del sector y llama la atención de lo mucho que pueden hacer como parte del sistema sanitario.

Como presidente de Grupo Hefame, me dirijo a los farmacéuticos en este Día Mundial para mostraros mi más profundo reconocimiento, en mi nombre y en el de la Cooperativa a la que represento, por la labor que desde el sector se está realizando. Estamos viviendo una crisis sanitaria de tristes consecuencias, que solo podremos superar a fuerza de solidaridad, una actitud que hemos de pedir y poner en práctica todos para evitar que se siga saturando el sistema sanitario, mientras se desarrollan tratamientos o vacunas que frenen de otro modo la expansión del Covid-19.

Cada día, desde que comenzó la pandemia, se ha pedido generosidad a los ciudadanos, ligando ese sentimiento primero a la permanencia en casa y, luego, a la adopción de medidas preventivas como el uso de la mascarilla o el mantenimiento de la distancia de seguridad, tratando de limitar así el contagio y el avance del virus. Pero esa generosidad se ha traducido necesariamente en otro comportamiento, y tiene un aspecto bien distinto, en el ámbito sanitario y, por tanto, en el sector farmacéutico.

Actuación farmacéutica

El Día Mundial del Farmacéutico es un buen momento para recordar a las autoridades sanitarias que, como los profesionales sanitarios que somos, deseamos y podemos hacer más.

Desde el inicio de la crisis, los farmacéuticos hemos salido de casa para atender, escuchar y tranquilizar a los ciudadanos; hemos contribuido a evitar el colapso de los centros de salud, ofreciendo nuestro consejo; hemos protegido a nuestros pacientes, preocupados ante la expansión de la epidemia, y nos hemos ofrecido a colaborar con las autoridades en cuantas responsabilidades hemos considerado que podíamos ser útiles.

Nos encontramos ahora en un momento crucial, cuando el coronavirus se expande de nuevo sin tregua y la población, como siempre, acude a sus farmacias de confianza en busca de respuestas. Los farmacéuticos hemos trabajado sin desmayo, con el desgaste personal y las pérdidas humanas que ello ha supuesto, porque somos un servicio público. Pero el Día Mundial del Farmacéutico es un buen momento para recordar a las autoridades sanitarias que, como los profesionales sanitarios que somos, deseamos y podemos hacer más.

Hoy está sobre la mesa un manifiesto de la profesión farmacéutica, impulsado a través del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, para poner a disposición de la Administración y los ciudadanos, una vez más, la red de más de 22.000 farmacias del país y los más de 54.000 profesionales que en ella trabajan, para ayudar a frenar la pandemia, mediante la coordinación con los centros de atención primaria para aumentar su capacidad asistencial, estableciendo protocolos para ello; la realización de tests de Covid, el acceso a la futura vacuna de Covid…

Reivindicación asistencial

Los farmacéuticos nos enfrentamos a una situación incómoda, pues no estamos autorizados a hacer las pruebas, cuando el paciente acude a pedirnos que le ayudemos a valorarlas

Esto profundiza y extiende la reivindicación planteada hace unos días en la carta de los farmacéuticos al ministro de Sanidad y las peticiones de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), los colegios de farmacéuticos y la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) a las autoridades sanitarias sobre la necesidad de que permitan la realización de test de Covid-19 en las farmacias, un asunto que sigue bloqueado.

Asistimos a situaciones como que los ciudadanos adquieren los tests, sin garantías, a través de cauces no autorizados, con el riesgo que su uso inadecuado y la incorrecta gestión de los residuos biosanitarios suponen para el paciente y el medio ambiente. A ello cabe añadir la incómoda situación a la que nos enfrentamos los farmacéuticos, que no estamos autorizados a hacer las pruebas, cuando el paciente acude a pedirnos que le ayudemos a valorarlas.

Interpretar los datos de forma correcta, a través de un sanitario como el farmacéutico, y derivar al paciente a su médico, en caso necesario, ampliaría las garantías a los ciudadanos, permitiría un mayor rigor en el registro de datos de incidencia de la pandemia y descargaría la presión sobre el colectivo médico.

Confiemos en que el sentido común se imponga y podamos finalmente prestar los servicios que como recursos sanitarios de primer orden podríamos asumir y que serían de tanta utilidad en un momento tan crítico como el que vivimos.

Preparados para la tarea

Nuestra consideración como principales centros sanitarios de proximidad no es cuestionable y debe entenderse desde todos los ámbitos como un recurso valioso

Hoy quiero reivindicar que los farmacéuticos estamos preparados para asumir nuevas tareas. Recordemos que hemos trabajado junto a las autoridades en la dispensación de medicamentos a domicilio, reparto de mascarillas, donación de productos y cada vez que nos han necesitado, al tiempo que hemos seguido prestando servicio al paciente con las garantías de siempre. Es oportuno que nos reivindiquemos como parte del sistema sanitario que somos, con la esperanza de que finalmente se nos confíen las labores que por nuestra cualificación, vocación y experiencia podemos asumir.

Las consecuencias de la crisis están siendo agotadoras, pero nos queda el consuelo de saber que estamos haciendo lo que se espera de nosotros. Podemos sentirnos orgullosos de haber consolidado el reconocimiento de la población, que ha valorado y expresado su respaldo a través de gestos y mensajes en redes sociales y medios de comunicación. Nuestra posición en primera línea de atención al paciente nos ha permitido actuar con anticipación y realizar una labor eficaz de concienciación que desde otras posiciones sería, sin duda, más complicada. Nuestra consideración como principales centros sanitarios de proximidad no es cuestionable y debe entenderse desde todos los ámbitos como un recurso valioso.

Como presidente de la tercera distribuidora del país, quiero romper una lanza también por todas las personas que trabajan en la distribución, para valorar su entrega en unos momentos tan difíciles, cuando lo más humano es querer permanecer en casa, lejos de la amenaza del virus. Nuestro agradecimiento a la labor que desarrollan tantas personas que garantizan la llegada de los medicamentos a los ciudadanos y centros sanitarios en un tiempo en que, sin duda, es vital, a pesar del riesgo para su bienestar.  Desde primera línea hemos constatado en Hefame el compromiso y la determinación de los responsables de las mayores instituciones de la distribución española, de cuyos órganos de representación formamos parte, para garantizar el abastecimiento allá donde se necesita, y puedo dar fe de la autoexigencia que se imponen para estar a la altura de lo que la sociedad requiere. Todos ellos merecen nuestra consideración.

Esta crisis nos ha brindado la oportunidad de descubrir el valor de tantas personas y profesionales, que hacemos que salir cada día a trabajar, a pesar de los riesgos, tenga sentido; ver cómo tantos afrontamos cada nueva jornada con la energía de quien sabe que la solidaridad es más valiosa cuanto más se compromete el bienestar social. Todas esas personas sois la prueba de que ser farmacéutico, más allá de una profesión sanitaria, es la verdadera expresión de la responsabilidad social.

Carlos Coves

Presidente de Grupo Hefame

7 Comentarios

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Otro punto de vista.
    Situa el opinante al sector farmacéutico dentro del ámbito sanitario, cuando entiendo que lo correcto es considerarlo un negocio parasanitario.
    Los boticarios no pueden llevar a cabo ninguna tarea asistencial a la población porque se lo impide la presente legislación, y además, porque no disponen de la formación académica de un grado universitario que les capacite para ello. Me pregunto, dadas las buenas relaciones que mantienen con los médicos, porque la referida intrusión en un campo profesional ajeno, no la enfocan al diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.
    Tampoco comparto que los farmacéuticos hayan aportado ningún servicio extraordinario a la sociedad con motivo de la presente crisis sanitaria.

  2. Pepe Muñoz says:

    Hola Isidoro,
    Por tu manera de hablar pienso que eres enfermero, una profesión intrusista al máximo, ya que quiere prescribir como los médicos y dispensar y tener farmacia como los farmacéuticos. No creo que tengas formación académica para ninguna de las dos.
    Un farmacéutico dispone de formación en atención farmacéutica y al existir mas de 22.000 farmacias sería de mucha ayuda para descongestionar el SNS.
    Adios.

  3. Natxo says:

    Este Isidoro tiene algún complejo pero lo único que demuestra si no lo tiene es que desconoce al farmacéutico a las farmacias y sus diagnósticos y tratamientos. Vaya a una farmacia y trabaje un solo día en ella vera el cambio de visión.De todas maneras quien mejor lo sabe es el paciente. Ya le dije una vez que si quiere recetar consulte a su farmacéutico…

  4. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Sr. Muñoz.
    Habla de la Enfermería como una profesión intrusista, pero ¿en que pais vive usted?
    Dice que los enfermeros queremos prescribir como los médicos, pero ¿que imaginación tan sublime tiene usted?
    Lo de que los enfermeros pretenden tener farmacia raya en una ocurrencia sublime, por su parte.
    La atención farmacéutica de la que habla, en absoluto incluye una atención al ciudadano. Si tiene la menor duda de ello, mire la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.
    Sepa que me importa un bledo la formación (absurda y desfasada) que puedan tener los farmacéuticos amparada en cometidos que llevaban a cabo siglos atrás.
    Adios. Vaya por la sombra.

  5. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Sr. Natxo.
    Permitame que no me ponga a su nivel expresando el tipo de alteración que yo creo que tiene usted. Este medio de comunicación me merece un respeto.
    Gracias a Dios, creo que también se lo dije anteriormente, voy poco por las farmacias.
    Fijése si nuestra sanidad pública fuera mínimamente seria, a usted se le pedirían responsabilidades por los “diagnósticos y tratamientos” que dice llevar a cabo. Hace bien en no ofrecer su nombre pues ello le hace invisible.
    Usted como farmacéutico no tiene pacientes, sino usuarios de su negocio.
    Y no se de donde se saca que un servidor pretenda recetar.
    Veo que la mentira y la tergiversación, es lo suyo.

  6. Natxo says:

    Hola Isidoro evidentemente no vas a las Farmacias. Puedo diagnosticar y diagnostico y si lo veo necesario derivo al paciente al médico. No has tenido nunca tos,mocos, dolor de cabeza,picaduras de insectos ojos irritados,diarrea,estreñimiento,hongos, piojos,caspa,dermatitis seborreica,etc que donde primero se establece la consulta es en las farmacias? ¿ conoces la farmacia europea y sus atribuciones? ¿ conoces la farmacia hospitalaria? ¿Sabes qué en muchos pueblos el único SANITARIO es el farmacéutico?

  7. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Sr. Natxo.
    Yo me dirijo a ti, aún mostrándote como un fantasma, pues no tienes la honradez de identificarte, empleando el término “usted”. Me han educado para dirigirme de esta forma a los desconocidos.
    Decirle que es un intruso y que actúa fuera de la ley, si lleva a cabo las actuaciones que refiere. Si tan convencido está de actuar en la legalidad, y conforme a como, según usted, proceden otros boticarios europeos, tenga la valentía de dar su nombre y decir donde se encuentra su “chiringuito”.
    Los aspectos de mi salud, a usted, evidentemente, no le deberían importar lo mas mínimo. A mi no se me ocurre preguntarle si usted ha padecido o padece piorrea, colitis, sarna, síndrome de Spielberg … Le reitero, un servidor no pretende descender a su nivel.
    Solo una mente como la suya puede imaginar que un farmacéutico se dedique a diagnosticar y poner tratamientos a nadie. Salvo que tales funciones las lleve a cabo al margen de las disposiciones legales vigentes.
    Habla de Europa, donde una buena parte de los productos más usuales de nuestras farmacias se venden en las tiendas y superficies comerciales, libres de los excesivos “aranceles” botiqueriles que se dan en nuestro país.
    Lo de la farmacia hospitalaria, u otras formas de práctica farmacéutica, es otro invento para justificar la existencia
    de una profesión obsoleta.
    Con la décima parte de los graduados en farmacia que se dan en nuestro país, se cubrirían de sobra las necesidades de profesionales de este negocio. La proliferación de farmacias en nuestro entorno, sin ton ni son, es algo que todos podemos observar en pueblos y ciudades.
    Y para finalizar, un NEGOCIO PRIVADO, como son las farmacias, nunca debería formar parte de una red sanitaria pública.