Industria farmacéutica Según los asistentes al encuentro organizado por Chiesi

Reducir el riesgo de rechazo a largo plazo es el reto en trasplantes de hígado y riñón

— Barcelona 19 Dic, 2017 - 5:52 pm

En la III edición del Clinical Transplantation Day, un encuentro organizado por el Grupo farmacéutico Chiesi, varios profesionales sanitarios especializados en trasplantes de órganos han destacado que a pesar de los avances de los últimos años y de la disminución de la tasa de rechazos, la extirpación de hígado y riñón “todavía tiene importantes retos que superar”, como el de reducir el riesgo de rechazo a largo plazo.

Chiesi_Logo_3El consultor senior del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona, el doctor Josep Grinyó, señaló que “aunque el eterno sueño es la tolerancia, es decir que no fuese necesaria la inmunosupresión para evitar el rechazo de los órganos trasplantados, el objetivo actual debe ser conseguir que en el largo plazo los pacientes requieran dosis inferiores o más simples para seguir manteniendo el injerto sin riesgo al rechazo”.

Sin embargo, el nefrólogo aseguró que “la mejora cada vez se hace más difícil a pesar de los retos y necesidades no totalmente satisfechas que todavía persisten”. En concreto, añadió que “hay muchos medicamentos actualmente en investigación para mejorar la inmunosupresión pero es difícil superar los resultados alcanzados”.

Consecuencias adversas

Por su parte, el jefe de la Unidad de Trasplante renal del Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona, el doctor Oriol Bestard, resaltó que “una simplificación o reducción individualizada del tratamiento inmunosupresor, según biomarcadores sensibles y específicos en diferentes momentos del trasplante, podría redundar en una menor comorbilidad derivada del tratamiento inmunosupresor crónico manteniendo una correcta preservación de la función renal del injerto”.

Otro de los retos pendientes en inmunosupresión tratado en este encuentro organizado por Chiesi fue los efectos del tratamiento inmunosupresor. En este contexto, la entidad farmacéutica apunta que las principales consecuencias adversas son mayores caída de las defensas, de riesgo de contraer enfermedades infecciosas, de riesgo cardiovascular y de padecer cáncer.

Sobre los avances registrados en los últimos años, Grinyó destacó que “favorecen que en la actualidad los rechazos sean inferiores al 15 por ciento y de estos revierte el 85 por ciento al aplicar el tratamiento antirechazo”. En concreto, matizó que “son un 4-5 por ciento los injertos que se pierden anualmente pasado el primer o el segundo año tras el trasplante”.