Punto de vista salud, dinero y atención primaria

Recordando a mis compañeros muertos por covid19

Un año después de que hubiera dedicado su atención sobre los profesionales sanitarios muertos en la primera ola de la pandemia de covid19, el autor vuelve sobre el recuerdo para subrayar, a la vista de lo ocurrido, el desprecio existente sobre la atención primaria, como si los propios muertos hubieran sido responsables de su muerte. Por su interés y denuncia, reproducimos el trabajo.

Hace un año, el 1 de junio, publiqué una entrada homenaje a los 95 profesionales en activo del ámbito sanitario y sociosanitario fallecidos por covid19 en España durante la primera ola pandémica (aquí). Para ello, y durante semanas, rastreé medios y redes sociales varias, contrasté noticias y recibí también ayuda de algunos compañeros. Una labor emocionalmente agotadora que, por salud mental, no quise continuar en las siguientes olas. Del total de fallecidos, trabajaban en el Sistema Nacional de Salud (SNS) 62 de ellos y 33 en la sanidad privada. Por profesiones:  51 médicos, 16 farmacéuticos comunitarios, 8 auxiliares de clínica, 5 trabajadores de la limpieza, 4 enfermeros, 4 celadores, 3 conductores de ambulancia, 2 técnicos de farmacia,1 administrativo, y 1 odontólogo.

Hoy quiero, en este primer aniversario, recordar especialmente a mis compañeros médicos en activo de los centros de salud que fallecieron por covid19 en esa primera ola. ¿Por qué? Porque los números dicen lo que los muertos ya no pueden decir y porque demasiados cretinos se mean sobre su recuerdo al mearse sobre el papel de la atención primaria en esta pandemia.

Un médico muerto cada 40 horas

Entre los médicos del SNS, el primer fallecimiento se produjo el 24 de marzo de 2020 y se trataba de Isabel Muñoz, 59 años, médica de familia del centro de salud de Fuente de San Esteban (Salamanca). El último fue Alberto Tejedor, 63 años, nefrólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, fallecido el 19 de mayo de 2020. Entre la primera y la última muerte transcurrieron 57 días, lo que significa que durante la primera ola pandémica falleció un médico en activo del SNS cada 40 horas. El 1 de junio, tras 10 días sin noticias de más fallecimientos de ningún profesional sanitario o sociosanitario, detuve el seguimiento y publiqué la entrada referida.

Fallecieron 34 médicos del SNS: 18 fueron médicos de los centros de salud y los 16 médicos restantes ejercían en otros niveles asistenciales del SNS (hospital, urgencias, investigación). Los médicos de los centros de salud representaban, pues, el 53% de los médicos en activo fallecidos por covid19 en la sanidad pública. La gráfica siguiente muestra la evolución de los fallecimientos de los médicos del SNS durante la primera ola pandémica según ejercieran en los centros de salud o en otros niveles del sistema.

Los médicos de los centros de salud no sólo murieron más en términos absolutos (18 vs. 16). En términos relativos, si se tiene en cuenta su peso dentro del total de médicos del SNS, su mortalidad fue mucho mayor que la del resto de médicos de la sanidad pública. Los médicos de los centros de salud representan el 29% de los médicos del SNS (excluyendo MIR) (aquí) pero representaron el 53% de los médicos fallecidos. Por tanto, la mortalidad por covid19 durante la primera ola fue prácticamente el doble entre los médicos en activo de los centros de salud que entre los médicos en activo del resto del SNS.

Los médicos de los centros de salud no sólo murieron por covid19 más que los demás médicos del SNS, también empezaron a morir antes. Y eso únicamente pudo ser porque se contagiaran antes: durante aquellas semanas de febrero y primeras de marzo, cuando las autoridades sanitarias afirmaban que en España no había transmisión comunitaria del virus y que el paciente asintomático no contagiaba.

Criterios oficiales equivocados

La mortalidad por covid19 durante la primera ola fue prácticamente el doble entre los médicos en activo de los centros de salud que entre los médicos en activo del resto del SNS.

Durante esas semanas los médicos españoles sólo podíamos sospechar el diagnóstico en aquellos casos clínicamente compatibles que, además, cumplieran con exactitud los estrictos criterios epidemiológicos que las autoridades fijaron. Lo cierto es que ahora sabemos que esos criterios estaban equivocados y que el virus ya circulaba en febrero (aquí). Lo cierto es que, también equivocadamente, las autoridades sanitarias insistían en que el paciente asintomático no contagiaba, en contra de lo que ya publicaban las revistas científicas en febrero (aquí). Demasiadas equivocaciones que condujeron a demasiadas muertes entre profesionales sin protección alguna y entre la población aglomerada y masificada en algunos dispositivos sanitarios, especialmente en los centros de salud.

Pese a todo ello, desde el decaimiento del primer estado de alarma a finales de junio de 2020, se suceden meadas y meadas sobre los profesionales de atención primaria procedentes, incluso, de nuestros propios compañeros de hospital. A muchos de estos meones les parece que los médicos y enfermeros de los centros de salud dejaron de trabajar el primer día del cerrojazo y no han dado un palo al agua desde entonces hasta hoy (aquíaquí y aquí). Quizá piensen que esta mayor mortalidad por covid19 (el doble) en los médicos de los centros de salud que en el resto de médicos del SNS haya sido por no dar ni golpe.

Da la impresión de que algunos querrían ver de nuevo abarrotados hasta la bandera los centros de salud, masificados como siempre han estado, especialmente en el ámbito urbano. Masificación que ningún medio, político, compañero de hospital o gestor ha venido nunca a comprobar, ni a difundir ni, mucho menos, a denunciar.

Consulta telefónica acertada

Conviene recordar que la consulta telefónica, como cribado para decidir si procede la presencial, fue una decisión, por otra parte acertada, de los responsables sanitarios tanto para los centros de salud como para las consultas hospitalarias. Por eso indigna tanto que algunos responsables sanitarios, como en Galicia, hayan dispuesto recientemente un incentivo para pagar más a aquellos médicos de los centros de salud (pero no a los del hospital) que atiendan más pacientes de forma presencial (aquí). Esto confunde a la población que llega a pensar que el establecimiento de la consulta telefónica ha sido una decisión de los médicos y no de esos mismos responsables sanitarios. Y así, después de tantos años de abandono de la atención primaria por puro desinterés de los responsables políticos, y tras más de un año de pandemia que ha terminado de chamuscarla, hemos llegado a esto: “los médicos tienen la culpa de no atendernos” (aquí).

DEDICATORIA ESPECIAL

Dedico el título de este disco a quienes se han meado en la atención primaria y sus profesionales y a quienes no han hecho nada pese a tener la responsabilidad de dotarla de los recursos necesarios, dedicatoria que apoyarían mis 18 compañeros muertos si pudieran.

 

Juan Simó Miñana

1 Comentario

  1. ignacio says:

    Me sumo al homenaje y a la indignación. Como bien dices y es lo emocionalmente destructivo y extenuante, nuestros compañeros bien del hospital, como de las Urgencias antes llamadas extrahospitalarias que son y deberían ser de Atención Primaria, se han encargado de desprestigiar e invisibilidad nuestra labor y con la inestimable ayuda de unos medios de comunicación ávidos de espectáculo.. Mucho habrá que cambiar la cultura del sistema para revertir esta penosa situación y no es sólo de cuestión recursos, es de realismo y visión.