Política y Sociedad entre las que se encuentran Salud por Derecho y Médicos Sin Fronteras

Rechazo de 240 organizaciones a los acuerdos con farmacéuticas ante la escasez de vacunas

— Madrid 13 Abr, 2021 - 5:17 pm

Un total de 240 organizaciones internacionales, entre las que se encuentran Salud por Derecho y Médicos Sin Fronteras, han mostrado su rechazado a los acuerdos entre farmacéuticas como “la solución a la escasez de vacunas” Covid-19, oponiéndose así a la nueva propuesta realizada por un grupo de países a la Organización Mundial del Comercio (OMC), que plantea acuerdos voluntarios entre las compañías propietarias de las patentes y otros laboratorios, como solución para aumentar la producción de vacunas.

La OMC sigue debatiendo estos días la propuesta que India y Sudáfrica presentaron en octubre para solicitar una suspensión temporal de las patentes durante la pandemia, que permita aumentar la producción de vacunas y otras tecnologías sanitarias para luchar contra la Covid-19. A pesar de que la apoyan 103 de los 162 países que conforman este organismo, los Estados más ricos —entre ellos, los de la Unión Europea (UE)— siguen bloqueando esta iniciativa.

La falta de vacunas y los incumplimientos de las farmacéuticas vuelven a poner en el centro del debate esta propuesta, que tiene el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El propio Gobierno de Estados Unidos, uno de los países que más se opuso hasta el momento, reconoce que está estudiando la suspensión de las patentes —tras la presión del Partido Demócrata, con Nancy Pelosi, que es la presidenta de la Cámara de Representantes, a la cabeza— y el debate se instaló ya en muchos otros países, incluidos los europeos.

En España, hace tan solo unos días, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, pidió, al Comité Europeo de Regiones, la revisión del sistema de patentes para solucionar la escasez de vacunas. En este contexto de negociaciones, algunos países pusieron sobre la mesa una nueva propuesta, conocida como “la tercera vía”, para acabar con los problemas de producción mundial.

Acuerdos bilaterales

Su planteamiento, del que todavía se desconocen los detalles, es promover acuerdos bilaterales entre las empresas que comercializan las vacunas —propietarias de las patentes— y otras compañías que tengan capacidad de fabricación, mediante la fórmula de las licencias voluntarias.

A raíz de esta propuesta, 240 organizaciones enviaron una carta a la nueva directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, para mostrar su preocupación por este nuevo giro, que, lejos de ser “una verdadera propuesta alternativa, sigue dejando el control del suministro de vacunas en manos de la industria farmacéutica”.

Esta es una industria, advierten en la citada misiva, que “se ha mostrado incapaz de hacer frente a la respuesta que necesita la pandemia y cuya capacidad de producción es, a todas luces, insuficiente”. Estas organizaciones denuncian que “estos acuerdos no son ninguna novedad y la experiencia evidencia que son, en su mayoría, poco transparentes, contienen términos y condiciones restrictivas que refuerzan el control vertical de los holdings tecnológicos y limitan artificialmente la producción y el suministro para restringir las opciones de abastecimiento mundial”.

Uno de los ejemplos más claros, aseguran estas entidades, “es el caso de AstraZeneca, que concedió una licencia de fabricación al Serum Institute, de India, para suministrar su vacuna a 92 países a través de la iniciativa COVAX. Estos países suman la mitad del mundo, es decir, casi 4.000 millones de personas, por lo que un tercio de la humanidad depende, ahora, principalmente, del suministro de vacunas de una única empresa de la India”.

En la mayoría de estos acuerdos bilaterales, aseguran estas organizaciones, “la compañía propietaria de la patente mantiene el control total sobre el uso de su tecnología y el reparto de vacunas. Eso quiere decir que, aunque las empresas que se incorporaran a la producción pueden ayudar a aliviar cierta presión a corto plazo”, las compañías que ostentan la patente “no están obligadas a compartir todos los componentes de las vacunas”.

Herramienta de la OMS

Por tanto, “estos acuerdos pueden limitarse a que las empresas que se incorporan al proceso solo participen en una de las fases de fabricación; que se dediquen a tareas secundarias o marginales de la cadena de producción; o que en los contratos se impongan restricciones territoriales —por ejemplo, que la compañía no pueda producir vacunas para determinados países—”, recoge esta misiva.

Asimismo, estas entidades recuerdan que ya existe la Covid-19-Technology Access Pool (C-TAP), una herramienta que la OMS puso en marcha al inicio de la pandemia para que las empresas farmacéuticas propietarias de la tecnología pudieran poner a disposición de los fabricantes licencias “voluntarias, no exclusivas y transparentes a nivel mundial”.

Sin embargo, Salud por Derecho indica que “esta iniciativa ha sido rechazada por las farmacéuticas, que prefieren los acuerdos bilaterales porque les permiten controlar la producción y el suministro, en favor de los mercados más lucrativos, y mantener en secreto las condiciones de estos acuerdos”.