Punto de vista Apuntes de un boticario

Rechace imitaciones

Un amigo médico, mordaz y simpático, hablando sobre medicinas alternativas me decía que tiene como paciente a una anciana que en su juventud hizo sus pinitos como cantante de copla, por lo que, ante un diagnóstico “sospechoso”, siempre le entona un fragmento de una tonadilla que dice así: “Díme que me quieres/ dímelo por Dios/ aunque sea mentira/ aunque no lo sientas/ pero dímelo”.

Yo pongo en negritas la palabra mentira pues en ella está el quid de la opinión de este inusual galeno.

-“Mira Pedro, esta viejecita me ha enseñado más de medicina social que la propia Facultad y desde su experiencia vital procuro atenuar un diagnóstico malo y banalizar uno leve, porque la sugestión, según qué casos, es fundamental para el sufriente enfermo”.

Antropología fundamental

Y como mi amigo es de los que van quedando pocos, me cuenta una anécdota digna de nuestro paisano Paco Gandía. El suceso lo prologa con un auténtico estudio antropológico de sus pacientes.

-“Mujeres aparte, que son puro granito, el macho que te dice que está muy mal y que siente morirse es el prototipo del esposo aprensivo y coñazo que no tiene nada. Pero si este mismo, en otra ocasión, te dice que anda “regular” o “algo maluscón”, me pongo en lo peor”.

Hace mi amigo un breve paréntesis en este preludio pidiendo perdón por su barroquismo y también dos cañas más para seguir hablando:

-“Yo, que voy teniendo edad de achaques anunciadores de algo no precisamente bueno, fui este pasado verano a recoger a mi familia al lugar de vacaciones donde habían prolongado su estancia unos día más. Por el camino encontré a una pareja ya mayor, y a pleno sol, que al lado de un humeante Ford Fiesta me hacían señales para que parase. Así hice y sin más los metí en mi coche y les solicité el destino. Fue ella, como buena esposa andaluza, la que tomó el eje de la conversación para indicarme que el objeto de su viaje era, a espaldas de sus hijos, ya independizados, ir a pedir consejo a la “sabia de Montoro”, porque su marido llevaba algún tiempo “maluscón” y por mucho médico a los que habían acudido….”hasta a uno de pago…¿sabe usted?”, ninguno había dado con la tecla. De esta forma justificaba la búsqueda de esta medicina alternativa”.

Ahora que vivimos un tiempo en que la intolerancia se confunde con la falta de libertad conceptos que, curiosamente, conviven con el mayor índice de comentaristas por metro cuadrado que ha dado la historia…, hay que “desarmar” a tanto “desalmado” que vive de fomentar la falacia estúpida

Mi risa la frenó de inmediato,para continuar:

“Espera Pedro que lo bueno viene ahora. La mujer me fue dando, a su modo, los síntomas del marido y yo, sin identificarme por supuesto, los fui empatizando en su mayoría. ¿Y sabes qué me ha pasado?. Que como llevo un tiempo en que no me encuentro muy allá y antes de meterme en pruebas clínicas he decidido pedirle cita a la “sabia de Montoro”.

Aquí es donde me atraganté de cerveza y con el espurreo tuve que aguantar los golpetazos en la espalda que me fue dando el cachondo de mi amigo.

Quizás con este prologuillo jocoso el lector puede pensar que no desdeño el curanderismo cuando, por el contrario, mantengo mi postura inflexible contra los consejos que se aparten de la ciencia experimental, pero sin extremismos y con conocimientos de causa.

Tolerancias y exabruptos

Si a un neurocirujano de prestigio, que sólo aporta una solución quirúrgica, el paciente le sugiere, mientras se lo piensa, someterse a unas sesiones de fisioterapia y el especialista en cuestión contesta:

“Lo que usted me indica no sirve absolutamente para nada pero, si quiere y su bolsillo se lo permite, no seré yo quien se lo impida”.

Esté médico, y parto de un caso imaginado, no ejerce bien la medicina aunque en el quirófano sea un auténtico genio. Otra cosa es que el mismo galeno, ante una sugerencia curativa basada en introducir las piernas en agua helada con un puñadito de sosa cáustica durante tres horas al día, monte en  educada cólera e impida tamaña estupidez.

Ahora que vivimos un tiempo en que la intolerancia se confunde con la falta de libertad conceptos que, curiosamente, conviven con el mayor índice de comentaristas por metro cuadrado que ha dado la historia y que con poco bagaje cultural se  atacan por tierra mar y aire para que la “audiencia” no decaiga, hay que “desarmar” a tanto “desalmado” que vive de fomentar la falacia estúpida.

Necedad manifiesta

Si alguien a estas alturas duda de la eficacia de los anestésicos, analgésicos y antibióticos versus hipnosis, sinapismos y mixtura de jengibre o acacia,  hay que tacharlo, sin más, de necio y potencial homicida. Con todo mi respeto a los amigos y compañeros que han creado recientemente el Sindicato de Homeópatas Licenciados (SHL), con el objetivo de reclamar a las autoridades sanitarias la regulación para el acceso a la profesión y a la formación en homeopatía y luchar contra las malas prácticas derivadas del ejercicio por parte de personas sin titulación sanitaria que tanto daño causan a usuarios y profesionales, sólo me queda añadir que al menos se trata de titulados universitarios, médicos, farmacéuticos y veterinarios, aunque mi opinión disienta de la eficacia de esta medicina homeopática.

Este respeto y tolerancia por parte de mi modesta opinión tiene su base en el concepto: “Primum non nocere” o “lo primero es no hacer daño”, pero sin traspasar el dintel de la medicina alopática.

Tiempo de vacunas

Porque al farmacéutico como farmacólogo y al médico como patólogo los une el buscar un solo objetivo  cual es el bienestar del potencial enfermo

Como “Es tiempo de Vacunas”, que diría una cuña publicitaria de “El Corte Inglés”, bueno es recordar a mis lectores que la vacuna es un medicamento basado en hechos científicos y demostrados desde hace muchos años. Esto no quita que haya opiniones sobre la “imposición” de todas las que aparecen, cada vez más, en el amplio abanico del último calendario vacunal.

Pero como la dispersión hace perder intensidad a la idea, cito en estos “Apuntes” a mi compañera Rosario Cáceres Fernández-Bolaños, que desarrolla su labor profesional desde hace 15 años en el Centro de Información del Medicamento y Atención Farmacéutica (CIM) del COF de Sevilla, convertida en la primera farmacéutica en formar parte de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunas (AEV), y que divulga por todos los medios de comunicación que la vacunación antigripal, ahora es el momento, debe administrarse a las personas que conforman los grupos de riesgo. Y su consejo, como farmacóloga, reafirma que el especialista en medicamentos, cual es el farmacéutico, sí tiene fundamento y base para, valga el ejemplo, poder discernir en una mujer su tratamiento vacunal previendo y advirtiendo que tras la prescripción y/o dispensación de una triple vírica (sarampión, paperas y rubeola) la usuaria debe evitar quedar embarazada las cuatro semanas siguientes.

Porque al farmacéutico como farmacólogo y al médico como patólogo los une el buscar un solo objetivo  cual es el bienestar del potencial enfermo.

Sobre drogas

La droga iniciática que llevaba a la heroína fue, aparte cocaína, una que aún se sigue usando que, en mi opinión farmacéutica y personal, es la más peligrosa por su inaparente adicción: el llamado genéricamente “éxtasis”

Si me preguntan por el cannabis, contesto según el interrogador. Si me hablan del “porro”, lo veo más como tema social que sanitario. Si lo hacen citando al cannabinol en forma de aceite de cannabis como alivio de los síntomas de la enfermedad de Chron, contesto en otro plano explicando que efectivamente es un  principio activo farmacológico que, como todos, tiene sus indicaciones, contraindicaciones y efectos secundarios, al igual que el alcohol, que en su forma oral no es un fármaco sino un alimento. ¿He dicho algo?.

Citado éste, se suele abrir el debate social donde priva la juventud, sus botellones, sus “drogas”, sus teléfonos móviles (esto es mío) y también el viejo asunto sobre lo que se considera drogas duras o blandas. Alguien, muy vinculado a la movida madrileña de los años ochenta del pasado siglo, habla sobre lo que significó el “caballo” como foco del inicial y desconocido SIDA y el problema socio sanitario del farmacéutico con la solicitud de jeringuillas de insulina.

Como veo una cierta desorientación entre lo que mis contertulios consideran drogas duras y blandas, les digo que la heroína es un producto no excitante y que en la movida fue utilizada por jóvenes de cierto nivel social que comenzaron con ella siguiendo la senda de otros pertenecientes al lumpen, que la usaban por y para otros motivos. La droga iniciática que llevaba a la heroína fue, aparte cocaína, una que aún se sigue usando que, en mi opinión farmacéutica y personal, es la más peligrosa por su inaparente adicción. Es la que sigue “vendiéndose” a través de las redes sociales con diversos nombres que confluyen en el llamado, “genéricamente”, éxtasis.

Se trata de un viejo fármaco prescrito como antidepresivo: la anfetamina de toda la vida, un IMAO, muy utilizado, en los iniciales años del siglo veinte por estudiantes y camioneros que la conseguían sin receta.

Si usted, y la consulta es gratis, quiere estar despierto y expectante suscriba ahora una hipoteca y si lo que desea, después de firmarla, es relajarse y dormir, no ingiera una tila sino una benzodiacepina.

Consulte en su farmacia y rechace imitaciones.

Pedro Caballero-Infante

Especialista en Análisis Clínicos caballeroinf@hotmail.es Twitter: @caballeroinf

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