El mirador alegato contra el darwinismo social

Quienes se divierten con la diversidad de las personas son canallas, sin más

Frente a actitudes que recuerdan el darwinismo social, la selección de los mejores, el autor se manifiesta en defensa de la diversidad de las personas y en el respeto de todas ellas pues, según apunta, ahí es donde está el disfrute de la vida.

Dignidad

Los humanos hemos supervivido como tribu respetando la dignidad de cada miembro de la misma. En ese respeto va implícita la solidaridad que nos sostiene, y merece el respeto y la dignidad toda persona, con independencia de sus características físicas y mentales. No es sólo solidaridad, es también un cierto grado de egoismo inteligente, pues nunca sabemos de quién serán las mejores ideas y acciones que llevarán a la supervivencia tribal.

Alegría

Los humanos somos diversos, muy variados, diferentes de mil maneras y en ello está el disfrute de la vida. Ni siquiera son iguales los gemelos univitelinos que portan la misma información genética, pues en la variedad hay mucho de la influencia del ambiente, lo que se llama herencia epigenética. Tal variedad da alegría pues no cabe el aburrimiento, cada cual tiene un motivo de contento y todos los motivos ayudan a vivir al conjunto.

Uniformidad

Los humanos somos diversos, muy variados, diferentes de mil maneras y en ello está el disfrute de la vida.

El darwinismo social cree en la supervivencia de los más aptos y en la selección natural de estos ejemplares para la mejora de la “raza humana”. Con ello el darwinismo social justifica la estructura social injusta. Darwin trató sobre “La selección natural en acción en las naciones civilizadas”, y mantuvo que “los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su especie” y, con esto, se degenera la humanidad.

Con la eugenesia se pretendió impedir la diversidad humana y promover la uniformidad de “los más aptos”, y para ello se elaboraron programas en Alemania, Estados Unidos y Suecia, por ejemplo, para castrar y/o eliminar a los “miembros débiles de la sociedad” y para “mejorar la pureza de la raza”. El objetivo era lograr la perfección que destruye la dignidad y la alegría, y la imagen buscada fue la de la masa de ejemplares “perfectos” uniformados.

Diversidad

Lo que sea normal depende de la cultura, la política y la sociedad. La normalidad cultural, política y social también tiene su interpretación personal, y son muchos los que teniendo minusvalías evidentes e importantes las superan hasta el punto de poder considerar, incluso, «anormales a los normales» (por no haber demostrado si serían capaces de afrontar tales pruebas). No es minusvalía ni discapacidad, es simplemente diversidad funcional.

Alison Lapper

Escultura de Alison Lapper

En la plaza londinense de Trafalgar se exhibió públicamente entre 2005 y 2007 una escultura escandalosa de una mujer embarazada, desnuda y afectada por focomelia (sin brazos y apenas muñones por piernas). La modelo, Alison Lapper, británica. El autor, Marc Quinn (artista británico, escultor, grabador y pintor).

La modelo nació en 1965 y sus padres se separaron tras el parto; su madre la abandonó a los 4 meses, de forma que vivió hasta los 19 años en orfelinatos junto con otros niños afectados por la talidomida. Tras incorporarse a la vida «civil», estudió Artes y Oficios en la Universidad de Brighton y se convirtió en una reputada fotógrafa, pintora y artista gráfica de medios digitales. Es famosa su serie de autofotografías con referencia a la Venus de Milo. También fue famoso su deseo de no «edulcorar» su imagen. De hecho, rechazó las prótesis del orfanato, donde reinaba el deseo de convertirla en tan normal como se pudiera. «Normal es sentirte a gusto con tu cuerpo», razonó la artista y feliz madre.

Hay que hacer notar que el hijo de Alison Lapper se suicidó en 2019 tras haber sufrido acoso escolar (bullying) a costa de la variedad funcional de su madre.

Pablo Echenique

Pablo Echenique

El secretario de Acción de Gobierno de Podemos (partido de izquierdas), y diputado en el Congreso (Parlamento) de España, padece atrofia muscular espinal, una enfermedad genética y degenerativa, por lo que se desplaza en silla de ruedas y no puede subir ni a la tribuna del hemiciclo ni al propio hemiciclo para sentarse con su grupo.

Debido a que el Congreso no tiene la adecuada accesibilidad, Echenique tiene que sentarse o bien en el “gallinero” del hemiciclo (con los invitados, arriba del todo), o bien abajo del hemiciclo en el centro. Son las dos únicas partes accesibles para silla de ruedas, y ya ha tenido que tomar estas opciones en las dos legislaturas en las que ha sido diputado.

El Congreso, con sus barreras, es un monumento que expresa bien la idea de uniformidad de la sociedad española, criada a los pechos del darwinismo social y de la intolerancia ante “los miembros débiles de la sociedad”. Aquello está pensado sólo para “los más aptos”.

Maldad. “¿Y tú cómo vas a subir?”

La polémica en Twitter arrancó cuando Pablo Echenique criticó el tono de Pablo Casado (del PP, partido de derechas) en el debate de investidura: “Como Abascal no suba a la tribuna con pistola, no sé cómo va a superar a Casado”, bromeaba en la citada red social.  [Santiago Abascal, de Vox, partido de ultraderecha]

Sus palabras fueron contestadas por Dante Pérez Berenguer, un concejal catalán del PP que hasta 2017 fue alcalde del PSC (partido socialista catalán) y que encabezó la lista del PP al Congreso por Lleida, sin lograr ser elegido diputado. “La pregunta es: “¿Y tú cómo vas a subir?”.

El político del PP, tras las críticas, se excusó con que se refería “a si con pistolas, con arco, o con qué. No me malinterpreten”.

Síntesis

Quienes se divierten con la diversidad de personas son canallas, sin más. Juegan con las palabras y los gestos. Se ríen a las espaldas de quien no oye. Gesticulan ante quien no ve. Se burlan de quien tartamudea. Ponen en compromiso al que piensa lentamente. Hacen pasillo y llaman astronauta a quien tiene la cabeza grande. Desprecian a quien tiene baja talla. Se mofan de quien tiene menor habilidad intelectual. Imitan al que cojea. Hacen chanza de quienes tienen obesidad. Comentan cruelmente las deformidades faciales. Critican a la que tiene poco pecho. Hacen befa de quien tiene deformidad vertebral, sea congénita, por enfermedad o por accidente. Del estrabismo hacen escarnio. Etc.

Son canallas que de facto creen en el darwinismo social y en la eugenesia. Si tuvieran poder restaurarían los programas de “mejora social” (en Canadá se realizaron miles de esterilizaciones forzosas hasta los años 70), de “perfección de la raza”, de “higiene racial” y de “ingeniería social” que se aplicaron también en Alemania, Australia, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Islandia,  Noruega, Reino Unido, Suecia y Suiza.

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