Punto de vista defensa del conocimiento mutuo médico/paciente

¿Quién es mi médico?

En el último escrito de su blog, que transcribimos, Salvador Casado parte de la premisa de que la medicina se basa en la comunicación y, de ahí, que se manifieste a favor de darse a conocer para generar una interrelación positiva con el paciente.

En esta época de hiperinformación a todos nos gusta saber quién tenemos delante en cada momento. Antes de consumir un bien o un servicio buscamos referencias, opiniones, valoraciones. Cuando estamos enfermos y necesitamos asistencia sanitaria, también. Como médico conozco de primera mano que mis pacientes quieren saber quién soy. Buscan en Internet y encuentran cosas, fundamentalmente mi blog y cuenta de Twitter son mis principales tarjetas de visita; también mis vídeos y mi libro «Diario de un médico descalzo«.

En la facultad de medicina no se nos enseña a comunicarnos fuera de la consulta

He de reconocer que es en el libro dónde más me mojo. Tuve la oportunidad de presentarlo en el pueblo donde actualmente desarrollo mi labor y es raro que semanalmente no reciba algún comentario del mismo. No es verdad que la gente no lea; todos leemos lo que verdaderamente nos interesa. Por eso le doy tanta importancia a este ejercicio de humildad que implica descalzarse ante las personas a que uno sirve y mostrar un poco de aquella parte íntima de uno mismo: lo que uno piensa, siente, cree y espera.

No es lo normal. Lo que se suele mostrar en público de uno mismo suele ser una pose, una careta, que construimos con selfies, imágenes y un relato sobredimensionado de lo que entendemos es nuestra mejor versión. Pero la gente suele diferenciar bien lo que es postureo de lo que no lo es. Por eso, al escribir o construir un contenido que hacer público, trato de aplicar la sencilla regla de tratar de ser quien soy, cosa que no siempre es fácil.

Lo que la facultad no enseña

Los pacientes quieren saber si somos competentes, pero también si somos humanos.

En la facultad de medicina no se nos enseña a comunicarnos fuera de la consulta. No se nos dan pautas para usar redes sociales ni tampoco para escribir libros sobre nuestra visión de la vida. Se nos orienta más bien a construir un curriculum formativo y profesional basado en méritos académicos, investigadores o laborales. A los pacientes no es lo que más les interesa de nosotros. Quieren saber si somos competentes, pero también si somos humanos. Si somos buenos clínicos, pero también si escuchamos correctamente, miramos a los ojos o tratamos con respeto. Lo van averiguando según nos van conociendo, pero algunos necesitan saber más para decidir si depositar su confianza o su problema en nuestras manos. Por eso es un excelente complemento a la entrevista personal en consulta disponer de otros medios que ayuden a mostrar quienes somos.

El clínico siempre debe hacerse las preguntas: quién tengo delante, cuál es su verdadero problema, a la par que el paciente se pregunta: quién es mi médico. Mientras más fácil se lo pongamos tal vez nos resulte más sencillo encontrar las respuestas que buscamos. Al fin y al cabo la medicina se basa en comunicación y, para que sea de calidad, esta debe apoyarse en confianza y esta, a su vez, en conocimiento mutuo.

 

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

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