Punto de vista posible mecanismo nuevo de producción de coágulos

¿Qué relación tiene la COVID-19 con la enfermedad tromboembólica venosa (ETEV)?

La reciente infección provocada por la COVID-19 afecta principalmente al sistema respiratorio, aunque no es su único órgano diana. Estamos siendo testigos de la aparición creciente de pacientes que presentan o han presentado infección por COVID-19 y que, además, desarrollan algún cuadro clínico trombótico, principalmente a nivel venoso, en forma de trombosis venosa profunda (TVP) y/o embolismo pulmonar (EP).

En primer lugar debemos remarcar que tener una trombosis venosa profunda o un o embolismo pulmonar no significa que estemos infectados por COVID-19; la ETEV (enfermedad tromboembólica venosa) ha existido, existe y existirá independientemente de la presencia de la infección por el virus. Hay multitud de situaciones que se asocian con la aparición de la ETEV, tales como la falta de movilidad, cirugías recientes, anticonceptivos orales, predisposición genética, etc.

Aunque las series publicadas son cortas, quizás nos estemos enfrentando a un mecanismo nuevo de producción de coágulos

Los pacientes infectados por COVID-19, especialmente los más graves, presentan un mayor riesgo de ETEV. Esto viene determinado por factores como la disminución del movimiento de la sangre secundaria al gran cansancio, inmovilización o confinamiento, el proceso de inflamación venosa e hipercoagulabilidad y el daño en la capa interna de los vasos sanguíneos (endotelio).

Covid-19 y coagulación

Publicaciones recientes describen la presencia de la trombosis venosa profunda hasta en un 58% de los pacientes fallecidos por COVID-19 sin sospecha clínica previa. Aunque los datos actuales son limitados y son necesarios más estudios que confirmen estos hallazgos, parece que la elevada presencia de eventos tromboembólicos sugiere que la COVID-19 tiene un papel importante en la alteración de la coagulación.

A nivel pulmonar, también se producen fenómenos trombóticos que terminan provocando daño alveolar difuso y la muerte, aunque con un patrón diferente al que aparece en los casos secundarios a una trombosis en una pierna. Por ello, aunque las series publicadas son cortas, quizás nos estemos enfrentando a un mecanismo nuevo de producción de coágulos.

Por todo lo dicho, debemos tener presente que los pacientes infectados con COVID-19 tienen un riesgo aumentado de fenómenos tromboembólicos, independientemente de la gravedad del cuadro respiratorio e igualmente favorecido por la dificultad para realizar nuestras actividades diarias provocada por las medidas de confinamiento. Por ello, y siempre que la situación física lo permita, es recomendable hacer algo de ejercicio en el domicilio o en la calle, si la fase de la desescalada en la que se encuentra tu ciudad te lo permite, evitar estar mucho tiempo sentado con las piernas hacia abajo, utilizar medias de compresión o hacer una dieta equilibrada para evitar el sobrepeso.

Luis Leiva

Doctor especialista en Angiología y Cirugía Vascular en Centro Médico Complutense (Grupo Virtus)