Política y Sociedad Entrevista con el presidente del Círculo de la Sanidad

Ángel Puente: “Nos gustaría que los legítimos cambios de Gobierno no afectaran a Sanidad”

En pleno cambio de Gobierno de España y aún pendiente el nombramiento de quien será el titular de la cartera sanitaria del mismo, Acta Sanitaria ha conversado con el presidente del Círculo de la Sanidad, Ángel Puente, que hace un análisis de la situación actual del sector sanitario público y privado y expresa la opinión de la entidad que dirige al afirmar que les gustaría que los “legítimos cambios de Gobierno no afectaran a la Sanidad”.

Ángel Puente

Acta Sanitaria (AS).- Como presidente del Círculo de la Sanidad, ¿cuál sería su análisis de la situación actual del sector sanitario?

Ángel Puente (AP).- Aunque ahora entremos en detalle, sin duda, la valoración del sistema sanitario en la actualidad es claramente positiva, pese a todo lo que ha llovido en forma de ajustes presupuestarios durante los años de crisis económica. La calidad de la atención se debe sobre todo al esfuerzo de los profesionales sanitarios, que han dado siempre lo mejor de sí mismos, incluso en tiempos donde el viento no era precisamente de cola.

Pero para que esta situación sea sostenible a medio y largo plazo, es necesario también analizar los puntos de mejora del Sistema Nacional de Salud (SNS), puesto que si los problemas no se afrontan, se acaban enquistando y, posteriormente, agravando. Y hablar de problemas no tiene que ser un tabú, pues algunos de ellos se derivan de grandes éxitos del propio sistema sanitario que, sin duda, ha sido la piedra angular en el incremento de la esperanza de vida, la segunda mayor del mundo. Pero este triunfo desencadena retos, como el incremento progresivo de las enfermedades crónicas.

Por ello, es imprescindible que Administraciones, pacientes, profesionales, empresas proveedoras de servicios… todas las partes nos sentemos para elaborar un plan funcional para ver hacia dónde va la Medicina y otro estratégico para abordar cómo reordenar nuestro modelo y cómo afrontar los cambios que van a venir derivados de la innovación tecnológica y la farmacología.

Esto ayudaría a implementar de manera decidida medidas encaminadas a mejorar la racionalización del gasto. Podría hacerse mediante fórmulas como la colaboración público-privada, o reduciendo al máximo las diferencias administrativas o de prestación de servicios que existen en la actualidad entre comunidades autónomas, que solo sirven para que haya ciudadanos que se puedan sentir de segunda categoría, y para burocratizar la relación del SNS con empresas y personas.

(AS).- ¿Qué diferencias encuentra, hoy por hoy, entre la Sanidad Pública y la Privada?

(AP).- Vaya por delante que, en España, la Sanidad es pública, universal y gratuita, tenemos centros privados concertados con la Administración y que son totalmente complementarios con los centros públicos. Yo creo que no son dos Sanidades distintas, completamente heterogéneas. No podría decirse que la Sanidad Pública tiene tales o cuales características y la Privada otras. Al final, existen en ambos modelos profesionales que, en algunos casos, ejercen en los dos modelos y equipamiento tecnológico de todo tipo y de muy alta calidad.

En nuestra opinión, lo fundamental es ver cómo podemos incrementar los espacios comunes de colaboración, sumando lo mejor de una y otra Sanidad en cada ámbito, puesto que, por ejemplo, a veces, para el SNS puede resultar más económico derivar a un paciente con alguna determinada patología a un centro concertado en vez de hacerlo directamente en una gran infraestructura pública.

“Lo fundamental es ver cómo podemos incrementar los espacios comunes de colaboración”

Otro ejemplo de las ventajas de la colaboración público-privada puede ser que la contención del gasto público haya hecho que, en los últimos años, la Sanidad Privada haya invertido más en la renovación y mejora de los equipamientos técnicos, por lo que la Sanidad Pública puede y debe beneficiarse de ello, porque en último término a quien beneficia es a la ciudadanía, que es a quienes nos debemos.

En todo caso, insisto en que la cuestión de fondo es reforzar la colaboración público-privada, racionalizando el gasto, y estudiar en cada caso particular qué opciones son las mejores para cada paciente. En el ámbito de la salud, la frase de que “cada persona es un mundo” no es en absoluto una frase hecha.

(AS).- ¿Cuál es su opinión acerca de las reversiones de los conciertos sanitarios que parecen haberse puesto en marcha a nivel autonómico?

(AP).- Pues ante realidades complejas, no existen respuestas ni soluciones simples. No sé si puede existir algún caso que tenga sentido y vaya a producir mejoras en la atención que se presta a los usuarios, pero tampoco se puede caer en la tendencia de revertir y demonizar todos los conciertos. A lo mejor no se han sabido explicar bien, pero cabe recordar que en ningún caso supone privatizar. Los servicios y centros concertados son de titularidad pública y gratuita para los pacientes, y esto no puede olvidarse. El ejemplo más cercano es el de Alcira y solo el tiempo (entre cinco y 10 años) dirá si fue acertada esa decisión, pues de seguir la tendencia en inversiones de los últimos años y sin permitir una colaboración público-privada, puede que el deterioro de la infraestructura y el envejecimiento del equipamiento sean notable.

(AS).- ¿Cómo calificaría estas decisiones y qué consecuencias, positivas o negativas, pueden traer al sector?

(AP).- A mí no me cabe duda de que las reversiones no implicarán directamente un empeoramiento en la atención sanitaria, porque los profesionales del sistema público gozan de una formación y humanización extraordinarias. Pero sí que debemos trabajar para no crear prejuicios sobre la colaboración público-privada, porque a largo plazo, de la racionalización del gasto depende que la calidad del sistema se mantenga.

“Las reversiones no implicarán directamente un empeoramiento en la atención sanitaria”

La tendencia debe ser la contraria, trabajar para que con cada euro se consigan hacer más cosas, exigiendo, por supuesto, a nuestros gobernantes, tanto nacionales como autonómicos, que la inversión en salud sea suficiente y que, por supuesto, gestione quien gestione cada centro, la cobertura sea universal, gratuita y de la máxima calidad.

(AS).- La nueva ley de Contratos del Sector público se opone a prácticas como las llevadas a cabo precisamente por Aragón y Comunidad Valenciana, que prohibían a las entidades privadas participar en sus concursos. ¿Es una buena noticia para el Círculo de la Sanidad la transposición de la directiva europea?

(AP).- Las modificaciones legales vienen a dar la razón a quienes venimos diciendo desde hace mucho tiempo que no se debe dibujar una realidad de la Sanidad basada en el maniqueísmo, es decir; lo público, bueno y lo privado, malo. La Sanidad Pública es magnífica, pero las empresas privadas ofrecen también atención de calidad a los pacientes y contribuyen a garantizar la sostenibilidad del sistema público, del que al final nos beneficiamos todos.

El SNS tiene tantos retos por delante que no nos podemos permitir cerrar el paso a una parte del talento a la hora de gestionar recursos, aportar ideas y personal que también está cualificado. Todos formamos parte de un sistema que ha supuesto uno de los grandes logros de nuestro Estado del Bienestar, y de todos depende que esto siga siendo así en el futuro.

(AS).- El sector privado ha mostrado sus dudas respecto a su complejidad, por ejemplo. ¿Está su opinión en la misma línea? 

(AP).- El sector de la Sanidad Privada es complejo y diverso, como tantos otros, y lo que está claro es que no es lo mismo la contratación de fármacos, de equipamiento tecnológico o la licitación de la gestión de un centro hospitalario. En todo caso, la Ley de Contratos del Sector Público tiene avances innegables, al dar una mayor importancia en los concursos a los aspectos sociales, aunque no es un texto legal perfecto.

Una de sus carencias, sin duda, es que seguiremos teniendo una ley compleja, que no contribuirá todo lo que hubiera sido deseable a acabar con la burocracia que muchas veces gobierna la relación entre la Administración con el sector privado. En todo caso, es una ley que era necesaria y que, por supuesto, en el futuro, tenemos que aspirar a mejorar continuamente.

“Sería deseable que existiera una ley específica para la contratación pública con el sector sanitario”

De hecho, sería deseable que existiera una ley específica para la contratación pública con el sector sanitario, debido al enorme peso, cualitativo y cuantitativo, que tiene este ámbito. Aspiramos a que algún día se pueda alcanzar este objetivo.

(AS).- Estas dos comunidades autónomas anteriormente mencionadas también estaban citadas al Consejo Interterritorial del SNS monográfico de financiación, que pretendía celebrarse este mes pero que, debido al cambio de Presidencia, ahora queda en el aire. Aun así, ¿qué peso debería tener en él la colaboración público-privada, la inversión en tecnologías y, en general, el sector de la Sanidad Privada?

(AP).- El encuentro del Consejo Interterritorial al que usted se refiere debe ser una cita importante para buscar puntos de consenso entre las comunidades autónomas y la Administración General del Estado. Esperemos que con el cambio de Ejecutivo se retome cuanto antes. A fin de cuentas, sin recursos suficientes no hay servicios, ni profesionales, ni atención de calidad.

A nosotros nos gustaría, en primer lugar, que se pensara única y exclusivamente en las personas, dejando al margen las lógicas diferencias políticas, en un contexto, además, que no es el más propicio para alcanzar grandes acuerdos. Si se piensa en clave de personas y no de partidos políticos o territorios, seguro que de ese encuentro saldrán buenas noticias.

En todo caso, por la cuestión que me pregunta, la relación de la Sanidad Pública con las empresas proveedoras debe ser una cuestión transversal, presente en muchos aspectos, pues como le decía anteriormente, la sostenibilidad del SNS y salvaguardar la calidad en la prestación actual es tarea de todo. Las empresas estamos también en eso y pretendemos que se cuente con ello sin prejuicios establecidos de antemano. Mejorar la financiación de la Sanidad es fundamental, pero no lo es menos la búsqueda de medidas encaminadas a racionalizar el gasto, consiguiendo que con los recursos de los que se disponga en cada momento, se pueda hacer más y mejor.

(AS).- ¿Qué esperan de este cambio en el Gobierno de España? ¿Cómo puede afectarles?

(AP).- A nosotros, en principio, lo que nos gustaría es que los legítimos cambios de Gobierno no afectaran a la Sanidad, ya que es un asunto tan importante para la sociedad que las medidas que se adoptan en este sentido no pueden ser partidistas. Con la salud hay que hacer política con mayúsculas, pensando siempre en el bienestar de la ciudadanía, en la calidad de la atención, y por supuesto, pensando también en el medio y largo plazo. Sería egoísta no adoptar medidas que garanticen a futuras generaciones una atención como la que nosotros estamos disfrutando en la actualidad.

Y, en concreto, insistir en la importancia que tiene la colaboración público-privada, precisamente, para garantizar dicha sostenibilidad. Es muy respetable que haya diferentes visiones sobre la gestión sanitaria, pero no podemos olvidar el enorme valor que aporta al SNS el sector privado, cuya colaboración en ningún caso supone que los pacientes dejen de tener acceso a una atención de calidad gratuita.

Así las cosas, seguiremos reivindicando exactamente lo mismo que veníamos haciendo con el Ejecutivo del PP, pues la salud no entiende de color político, sino de personas que deben recibir la mejor atención en el presente y también en el futuro y es por ello que se hace necesario ese Pacto de Estado por la Sanidad, que el Círculo de la Sanidad viene solicitando durante años.

“Seguiremos reivindicando exactamente lo mismo que veníamos haciendo con el Ejecutivo del PP”

(AS).- Y, en este sentido, ¿cuáles son los próximos objetivos del Círculo de la Sanidad?

(AP).- Afrontamos un ejercicio muy importante o, al menos, nos gustaría que lo fuera, pues a un año de las elecciones municipales y autonómicas, dado que la mayor parte de las competencias sanitarias están transferidas a las comunidades, son meses clave a la hora de hacer balance de las fortalezas y debilidades del sistema, más allá del contexto político que tengamos en cada momento.

En este punto, quiero insistir en la necesidad de realizar un plan funcional y otro estratégico, sentando las bases de las medidas que se podrán ir adoptando en el futuro para garantizar la sostenibilidad de un sistema sanitario público que tanto bienestar ha supuesto para toda la ciudadanía.

En paralelo, seguiremos trabajando para seguir sensibilizando a la opinión pública sobre la relevancia que tiene afrontar con valentía los retos del SNS, racionalizando los recursos; disminuyendo las diferencias entre territorios; avanzando en materia de colaboración público-privada; y acabando con la burocratización que complica la gestión del sistema y la relación de éste con los pacientes y las empresas proveedoras.

También es prioritario dar un mayor peso a los criterios técnicos en las licitaciones; garantizar la profesionalización en las personas que ocupan puestos de gestión en la Sanidad, recurriendo a concursos cuando sea oportuno para seleccionar a los profesionales mejor preparados para la toma de decisiones; y apostar por la renovación tecnológica del SNS.

Estas son solo algunas de las cuestiones que tenemos en nuestra agenda, que en todo caso está regida por el principio de trabajar entre todas las partes para garantizar la sostenibilidad del sistema no solo a corto, sino a medio y largo plazo. Dentro de 10, de 15 años, tenemos que poder seguir diciendo que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.

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