Tecnología e Investigación con participación de investigadores del ISCIII y del CIBERONC

Un estudio explica cómo la proteína AMPK promueve o suprime la proliferación del cáncer

— Madrid 1 Jul, 2020 - 11:46 am

Una investigación española, en la que también colaboran grupos de Francia y Reino Unido, publicada en la revista PLoS Biology, muestra el hecho de que la proteína AMPK, encargada de controlar la energía y el metabolismo de las células, pasa de ser un supresor del cáncer a actuar como promotora del crecimiento de células tumorales.

“El glucógeno celular, un ‘almacén‘ de la glucosa que necesitan las células para vivir, es clave en esta transformación”, resalta este trabajo, liderado por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid y con participación de la Unidad Funcional de Investigación en Enfermedades Crónicas (UFIEC) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Oncología (CIBERONC).

Esta investigación aclara cómo la AMPK se relaciona con su entorno para controlar la expresión de genes relacionados con el desarrollo de tumores. En ella también participan miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ambos en Madrid.

A lo largo de la última década, la investigación en cáncer fue testigo de la relatividad de dos términos antagónicos: supresor y promotor tumoral. Las proteínas supresoras tumorales, cuya función desaparece en los cánceres, evitan la transformación de las células sanas en células tumorales.

Antes de aplicar la terapia

Los promotores tumorales, producto de los denominados oncogenes, se definieron como proteínas que favorecen el desarrollo tumoral. Pero, en los últimos 10 años, se acumularon las evidencias científicas de que algunos genes supresores (p53, PTEN, AMPK…) actúan también como promotores tumorales en cánceres o estadíos tumorales concretos, y viceversa.

Hasta ahora no se conocen las razones por las que una proteína que debería ser beneficiosa para defender el organismo contra la transformación tumoral pasa de repente a ser perjudicial y favorece la evolución tumoral. Dado que muchos tratamientos antitumorales que están en investigación van dirigidos a favorecer al supresor o anular al promotor tumoral, los científicos subrayan que “es muy importante saber, antes de aplicar una terapia, si la proteína diana de ese tratamiento se está comportando como promotor o supresor tumoral”.

El proceso que describe esta investigación, y que explica la doble función de la AMPK como promotora y supresora de tumores, “es complejo”, explican los investigadores, que descubrieron que, en células de cáncer de colon, la AMPK se activa en respuesta a los niveles de glucosa para dirigir la actividad de EP300 de forma específica hacia la beta-catenina, que controla la evolución del cáncer colorrectal a través de la expresión génica.

Los investigadores destacan que “la capacidad para almacenar glucosa como glucógeno difiere entre células de distintos órganos y entre células sanas y tumorales del epitelio intestinal, y determina que la AMPK pase de ser un factor de supresión tumoral a uno que promueve el cáncer. Este conocimiento puede redirigir las estrategias terapéuticas con fármacos que actúan sobre la AMPK”.