El mirador

Promoción de la salud. La sexual como ejemplo

Existe un “tótum revolútum” en el lenguaje coloquial y en el científico sobre las actividades de salud pública, de forma que se dificulta el intercambio y la generación de conocimiento. Por ejemplo, se entremezclan y cruzan sin aparente distinción las actividades de prevención y de promoción de la salud. En realidad, las primeras se refieren a las acciones tendentes a evitar las enfermedades y las segundas a las acciones que pretenden incrementar la salud y el disfrute de la misma.

Los profesionales clínicos colaboran en el cumplimiento de ambos tipos de actividades; pero si queremos un sistema sanitario eficiente, el grueso de las mismas debería depender de salud pública. De hecho, es un problema internacional la debilidad de la salud pública y los excesos preventivos y de promoción de la salud de la clínica. Por ejemplo, es absurdo que a la obesidad se le responda clínicamente con tratamientos varios, incluidos medicamentos. La obesidad es un problema político y de salud pública. La obesidad no es un problema clínico. La respuesta a la obesidad son actividades de salud pública, por el propio sistema sanitario, con la colaboración inter-institucional (para mejorar la geografía urbana, los horarios laborales, la distribución de riqueza, etc.). Hoy los pobres son los obesos (y los más obesos), y a la pobreza y a la desigualdad social no conviene tratarla clínicamente con tratamientos varios. Los profesionales clínicos deberían tener claros los conceptos y evitar la manipulación que favorece los intereses creados y va contra los pacientes y las poblaciones.

 

En otro ejemplo, cabe observar lo que se denomina “salud sexual”, o “promoción de la salud sexual”, que generalmente se refiere a promover los métodos para evitar los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual. Todo ello tiene más que ver con la prevención que con la promoción de la salud.

 

Secuestro de “El Jueves” (la revista que sale los miércoles)

 

“El Jueves” es una revista satírica para adultos, editada en Barcelona desde 1977. Sale los miércoles, y su editorial es muchas veces la más seria de toda la prensa nacional. Como era de esperar, “El Jueves” ha sido secuestrado en varias (tres) ocasiones, dos en 1977 y una treinta años después, en plena democracia.

 

“El Jueves” fue conocido en el mundo entero por su portada 1.299, con Ariel Sharón caricaturizado con rasgos de cerdo y una esvástica nazi (una crítica a la política israelí en Palestina). El 22 de abril de 2002 el ministro de exteriores de Israel, Simón Peres, exhibió ante las cámaras internacionales tal portada y la puso de ejemplo del anti-semitismo en Europa, durante la conferencia Euromediterránea, en Valencia (España).

 

“El Jueves” fue secuestrado el 20 de julio de 2007, dos días después de salir con una portada en la que se criticaba la concesión electoralista del gobierno psocialista de 2.500 euros por niño recién nacido, en la que el príncipe (mientras penetra a la princesa) dice: “¿Te das cuenta si te quedas preñada?…. Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida”

http://elpais.com/elpais/2007/07/20/actualidad/1184919431850215.html

 

La portada fue calificada por el juez Juan del Olmo, de la Audiencia Nacional, como “claramente denigrante y objetivamente infamante” por la postura sexual en que se caricaturizaba a los príncipes. Posteriormente el dibujante y el guionista de la portada fueron condenados por el delito de “injurias a los príncipes”. El dibujo castigado fue una caricatura de los príncipes desnudos en pleno acto sexual coital, en la postura “de perro”, con el príncipe de pie al borde de la cama y ella a cuatro patas sobre la misma. Se deduce del texto que la penetración era vaginal, no anal.

 

El fiscal y el juez representan a la buena gente de bien, “de alta cuna y baja cama”, que decide que hay posturas denigrantes e infamantes. “Hay cosas que no se deben hacer, y menos dibujar”, piensan e imponen.

 

Parece que lo que más dolió al aparato judicial que desencadenó el secuestro fue la postura del encuentro sexual, y no el mensaje de tratar de vagos a los príncipes. Hay posturas y posturas sexuales, vinieron a decir; lo de ser vagos se da ya por sabido.

 

Derechos humanos y sexualidad

 

Los humanos somos seres sexuados, del nacimiento a la muerte. La esfera sexual es expresión básica para el ser humano. Incluye el placer pero también el cariño, la ternura, el romance, la sensibilidad, el amor, la emoción, el contacto íntimo (piel contra piel, genitales contra genitales, besos), el frenesí, la actividad física gozosa, la conmoción, el intercambio de fluidos, la pasión, la entrega, el desenfreno, la sinrazón y mucho más.

 

Desde luego, todo ello supera al sexo genital, y a su expresión canónica y “normalizada”: el coito vaginal de la pareja heterosexual en la postura del “misionero” (cara a cara, tumbados).

 

Como seres sexuados tenemos derechos inalienables al disfrute de la esfera sexual. Entre ellos, el derecho a la libertad sexual como posibilidad de plena expresión del potencial sexual de los individuos, que excluye toda forma de coerción, explotación y abuso sexual en cualquier etapa y situación de la vida. También derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual del cuerpo (libres de abusos, imposiciones, tortura, mutilación o violencia de cualquier tipo), derecho a la privacidad sexual (el ámbito íntimo conviene en mucho a la actividad sexual, en general), a la igualdad sexual, al placer sexual, a la expresión sexual emocional, a la libre asociación sexual (matrimonio, pareja de hecho, convivencia en trío o en tribu, etc.), a la decisión con libertad sobre la reproducción, a la información sexual completa y científica, a la educación sexual integral y a la atención clínica de los problemas de salud sexual

http://www.fess.org.es/derechos-sexuales.php

 

Estos derechos se conculcan a diario. Por ejemplo, por mala gente que soporta el tráfico de mujeres para su explotación sexual (mafiosos en los países de origen y en España, funcionarios corruptos de aduanas y del sistema judicial y policial, y otros). Pero también por la buena gente de bien, “de alta cuna y baja cama”, esa que determina que hay que secuestrar “El Jueves” por una portada irreverente. O que reservan la reproducción asistida a las parejas canónicas y normalizadas, “de hombre y mujer”

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/07/18/actualidad/1374178125262676.html

 

Se excluye, así, a las lesbianas (solas y en pareja) y a toda mujer que quiera ser madre por su cuenta. Es cierto que la reproducción asistida es un proceso costoso (en salud, tiempo, dinero y emociones) y que su resultado es incierto, por lo que conviene su racionalización. Pero racionalización científica, no ideológica ni basada en criterios sin sentido sobre la orientación sexual

http://medicocritico.blogspot.com.es/2013/07/lesbianas-y-reproduccion-asistida-el.html

 

Finalmente, la legislación pretende fijar el comportamiento sexual socialmente tolerable, lo “ideal”, aquello que es tolerable para una moral sexual pública que busca regular conductas privadas. A ello se suma el Ministerio de Sanidad con propuestas variopintas. No sólo en España. Por ejemplo, en Alemania está prohibido el incesto también entre adultos. En Suecia está prohibido asociar en anuncios alcohol y sexo. Y en Estados Unidos el adulterio es delito en muchos de sus estados; también en Arabia Saudí, Sudán, Yemen y otros

http://www.diariodigitalrd.com/articulo.php?id=22192

 

En muchos casos, la medicalización de la vida ha llegado a la sexualidad. Se intenta controlar (para hacer negocio) desde el sexo oral al disfrute de las mamas que devienen, respectivamente, terreno de la vacuna contra el virus del papiloma humano y de la mamografía “preventiva”.

 

No cabe duda, la sexualidad libre es peligrosa, por increíble que nos parezca a los que creemos en los derechos humanos de la esfera sexual.

 

En esta casa, ¿a qué hora y dónde se folla?

 

Hablar de sexo incomoda. Somos seres sexuados de la cuna a la tumba, pero el sexo es asignatura pendiente. En las consultas se convierte en tabú porque los sanitarios, aparte de ignorantes, controlamos tan mal la sexualidad como los demás.

 

En nuestras vidas privadas caben todos los “vicios”, de bestialismo a orgías dionisiacas por ejemplo, pasando por la masturbación, el voyeurismo, el coito ocasional (el revolcón que calma la tensión, en ambos sexos), la práctica del candelabro (penetración simultánea oral, vaginal y anal, y un pene adicional en cada mano) y del 69, el sexo pagado y el sadomasoquismo; sin olvidar el puro placer de exhibir unas tetas o un pene erecto y de gozar con su manoseo por el público cercano (de ambos sexos).

 

En lo público somos gente de bien, ignorantes y prepotentes, con teorías canónicas y “normalizadas” sobre el sexo y la sexualidad. Y ello implica dificultad casi insalvable en la consulta, pues las variaciones sexuales “normales” son infinitas. Conviene saber algo sobre cómo responder a los problemas sexuales

http://zl.elsevier.es/es/revista/semergen-medicina-familia-40/articulo/dificultades-sexuales-atencion-primariauna-propuesta-11091

 

Juan GérvasPero dar respuesta a los problemas sexuales es ofrecer buena clínica y tener capacidad resolutiva. Es distinto de la prevención; por ejemplo, ayudar a evitar embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual. Otra cosa es promover la salud sexual, mediante la que se busca mejorar la salud sexual y su disfrute. Esto requiere de la salud pública y de políticas inter-sectoriales.

 

Por ejemplo, para facilitar el derecho a la intimidad sexual mediante la “pronta salida” de los hijos de la casa de sus padres. Cuando España es un país de hijos “anclados” en el domicilio familiar, es importante preguntarse y ayudar a que los pacientes se pregunten: “En esta casa, ¿a qué hora y dónde se folla?”. La pareja no sólo sacrifica dinero, tiempo y vida por los hijos, sino también el goce de su sexualidad que se ve constreñida a espacios y horarios concretos. Pero de esto no se habla.

 

Tampoco se habla de la sexualidad en la infancia y en la ancianidad. Los niños parecen seres asexuados, como los ancianos. Y, por supuesto, no se habla del uso “intensivo” de Internet para disfrutar de la pornografía (y “otras perversiones”) ni de la popularidad de novelas idem. Todo cae bajo el manto misericordioso del silencio que transforma en “anormal” la rica variedad sexual gozosa y libre, consentida entre seres sexuados maduros.

 

Necesitamos promover la salud, también la salud sexual. La promoción de la salud va mucho más allá de la actividad clínica, e incluso de la salud pública. Son actividades intersectoriales las que pueden incrementar la salud y su disfrute, también lo que se refiere a la salud sexual.

 

¿Para cuándo?

 

Juan Gérvas ([email protected]) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org) [email protected] @JuanGrvas

Acta Sanitaria