Punto de vista una visión al hilo de la evolución de la pandemia

Probablemente tengamos que vacunarnos de forma reiterada y convivir con el coronavirus

coronavirus, Covid-19

Fernando Tornero, presidente de SOMANE (Sociedad Madrileña de Nefrología), analiza la situación del SARS CoV2 en España y de las consecuencias que tendremos que afrontar en nuestras vidas a partir de ahora.

Empezamos el 2021 con malas noticias. Tras las Navidades, llegaba la tercera ola. La relajación de las normas de aislamiento en una población con deseos importantes de relación social y en fechas que invitaban a dicha tranquilidad, nos traen a esta nueva situación. A lo largo de este último mes, se ha producido un incremento muy significativo de la ocupación hospitalaria y hemos tenido cifras altísimas. En Madrid, la incidencia ha sido mejor que en la primera ola, sabíamos a qué nos enfrentábamos y contábamos con medidas organizativas. Probablemente en las zonas en las que la primera ola no fue tan importante han presentado situaciones peores.

El virus presente en nuestras vidas

Es difícil prever la evolución de la pandemia; tendremos que convivir con el virus y adaptar nuestras costumbres a su presencia, al menos durante un tiempo prudencial

La realidad es que, afortunadamente, las cifras están disminuyendo; sin embargo, el virus sigue presente en nuestras vidas y va a ser muy difícil de erradicar. Tendremos que convivir con él y adaptar nuestras costumbres a su presencia, al menos durante un tiempo prudencial. Es difícil prever la evolución de la pandemia. En el momento actual parece que la situación comienza a remitir debido a las medidas de confinamiento y de aislamiento social. Pero no tenemos muy claro si, en el momento en que estas medidas se vuelvan a relajar, se volverá a producir una cuarta ola.

Las vacunas suponen un adelanto muy importante en el control de la pandemia, sin embargo, la escasa disponibilidad y el retraso en la vacunación nos está perjudicando de forma muy importante en este análisis. El objetivo es conseguir la inmunidad de ‘rebaño’, pero a día de hoy avanza más rápida la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. En el momento en que se disponga de mayor número de vacunas habrá que incrementar la posibilidad de su administración para conseguir aumentar el número de personas inmunizadas. Aun así, probablemente no resuelva la situación y nos veremos obligados a convivir con el virus que está mutando de forma frecuente. Puede que nos encontremos con un caso similar a la gripe, que nos obligue a vacunarnos de forma reiterada.

Una difícil hoja de ruta

El objetivo es conseguir la inmunidad de ‘rebaño’, pero a día de hoy avanza más rápida la inmunización por la enfermedad que por las vacunas

De cara a los próximos meses, es difícil establecer una hoja de ruta. La inmunización creciente con los contagios y la vacunación progresiva deberían disminuir de forma significativa la presencia del SARS CoV2, aunque probablemente esté siempre presente y tengamos que convivir con él. La incidencia de la enfermedad bajará por la inmunización y, si llegamos a disponer de un tratamiento efectivo, podremos transformar la enfermedad en algo más leve.

Esta pandemia nos ha enseñado algo que los japoneses tenían bastante claro (y muchas veces nos reíamos de ellos). Las mascarillas protegen no solo del coronavirus, sino de otras muchas infecciones. La incidencia de gripe así como de otros procesos respiratorios desde que usamos mascarilla se ha minimizado. Por lo tanto, aunque se podrán relajar las medidas, deberemos aprender y probablemente usar mascarilla en situaciones de riesgo. La responsabilidad individual deberá desarrollarse mucho, de forma que todo aquel que pueda contagiar algo debería proteger a los demás usando mascarilla.

Sanidad e Investigación

Además, es importante que con la pandemia aprendamos que es necesario invertir más dinero en Sanidad y, sobre todo, en investigación. Actualmente es muy escasa, especialmente en nuestro país, lo que nos hace depender del resto. Por otro lado, no podemos seguir con una estructura sanitaria colapsada, funcionando siempre al límite y con grandes listas de espera. Si seguimos así, cualquier sobreesfuerzo nos llevará a la situación que vivimos en la primera ola.

Por último, la pandemia nos muestra otro escenario para el futuro. Probablemente nos encontremos con más virus como este. La globalización favorece la transmisión rápida de epidemias que afectan a determinadas zonas y que es fácil que se transmitan y se generalicen. Por ello, deberemos estar preparados para afrontar este tipo de situaciones. La inversión en infraestructuras que nos permitan dar respuesta rápida es fundamental. Mientras tanto, buscaremos en qué usarlas para optimizar recursos.

Fernando Tornero

Presidente de la Sociedad Madrileña de Nefrología (SOMANE)