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Presentado el cuarto tomo de ‘Medicina en español’

La presentación del cuarto tomo de ‘Medicina en español’, obra de Fernando A. Navarro, ha constituido todo un ejercicio didáctico pensado para hacer ver cómo el ejercicio humanista de la medicina puede aprender de la literatura y de las otras artes.

En esta ocasión, la presentación de la obra cambió de escenario pues se  eligió la sede del Instituto Cervantes, y no la Real Academia Española de la Lengua, institución con la que la Fundación Lilly, editora del libro y promotora de MEDES-MEDicina en ESpañol, tiene una estrecha vinculación. De todos modos, la intervención inicial y final de Carmen Pastor Villalba, directora académica del Instituto Cervantes, supo transmitir la importancia de la actuación de Lilly para la divulgación de la ciencia en nuestro idioma.

Junto a Carmen Pastor se encontraba el presidente de la Fundación Lilly, Nabil Daoud, que desplegó el gran campo de actuación de la organización en la promoción de la investigación médica y de su difusión en español, y José Ramón Zárate, subdirector de Diario Médico, que en su día impulsó la inclusión en este de trabajos que clarificaran términos y situaciones en nuestra lengua.

El director de la Fundación Lilly, el doctor José Antonio Sacristán, fue el responsable de presentar a quienes iban a hablar de la obra, Marián García (‘Boticaria García’) y Fernando A. Navarro y llamó la atención sobre la importancia de mantener el vigor de nuestro lenguaje especializado: “Necesitamos más y mejores traducciones especializadas, libros de consulta, artículos originales y textos de todo tipo escritos directamente en lengua española. Eso precisamente es lo que busca la base de datos bibliográfica MEDES, de la Fundación Lilly, una fuente de consulta bibliográfica en español, abierta y gratuita, que permite recuperar de forma sencilla, precisa y eficaz publicaciones médicas escogidas en nuestra lengua”.

El uso del español en publicaciones médicas y científicas

La ya conocida popularmente como ‘Boticaria García’, farmacéutica cuyos inicios juveniles giraron en torno al uso del lenguaje, entre cuyos textos figuraron algunos de Fernando A. Navarro en la revista ‘Offarm’. Su exposición, a base de unas cuantos textos como píldoras del autor del libro, insistió en que  el discurso de un divulgador ha de ser riguroso en el contenido, ameno en la exposición y sentir pasión por la disciplina sobre la que se divulga.

El autor de ‘Medicina en español IV’ recordó que actualmente el inglés era la lingua franca en la ciencia y que la mayor parte de los avances médicos se publican en ella, por lo que el médico del siglo XXI debería estar plenamente capacitado, tras su paso por las aulas universitarias, para leer con soltura el inglés científico y expresarse también con una mínima corrección en inglés. Sin embargo, reivindicó el uso del español: “No debemos resignarnos al monolingüismo científico que se avecina. O al menos no sin antes haber sopesado con cuidado las graves consecuencias que podría traer consigo”.

Entre estas consecuencias se encontrarían la exclusión de las aportaciones realizadas en otros idiomas, la dependencia científica y la uniformidad del pensamiento, la barrera lingüística entre la ciencia médica universitaria superior —que se publica en inglés— y la práctica médica inferior —que lee principalmente en el idioma materno—, la discriminación lingüística, o la creencia cada vez más generalizada de que un artículo en inglés es, por el mero hecho de estar escrito en inglés, de mayor calidad que otro en español o cualquier otra lengua. “Me resisto a creer que la medicina española e hispanoamericana se conforme con ocupar indefinidamente una mediocre posición secundaria en la ciencia mundial. Y estoy convencido de que el español puede volver a ser una de las grandes lenguas internacionales de la cultura, también en el ámbito médico y científico”, manifestó Navarro.

Por una formación en lenguaje científico

Boticaria García advirtió, asimismo, del riesgo de usar anglicismos, a los que denomina “una china en el zapato para la divulgación”, ya que, además de empobrecer y limitar el lenguaje, tienen un efecto secundario indeseable: la confusión que pueden generar en la población. “Muchos tratamientos o alimentos pueden sonar más atractivos solo por nombrarse en inglés. Por ejemplo, llamar smoothie detox a un simple brebaje de verduras y hortalizas puede hacer creer al receptor en sus propiedades curativas”.

Frente a estos problemas, tanto Fernando Navarro como Marián García coincidieron en la necesidad de la formación en todos los aspectos que abarca la divulgación. “Mientras que los profesionales sanitarios, parapetados tras términos técnicos, suelen pecar de falta de sencillez en el lenguaje, en los periodistas de ciencia y salud es frecuente la imprecisión”, aseguró García. Navarro, por su parte, concluyó: “En todas las ciencias y artes vivimos tiempos de hiperespecialización a ultranza, y en la educación no soplan vientos especialmente favorables al humanismo ni a la formación integral de la persona”.

Medicina en español IV

El libro ‘Medicina en español IV’, cuya finalidad es acercar a los médicos el placer del lenguaje, es un proyecto enmarcado en la iniciativa MEDES-MEDicina en ESpañol, dirigida a fomentar el uso del idioma español como lengua de transmisión del conocimiento biomédico.

En este tomo, al igual que en los tres anteriores, se recogen los artículos de Laboratorio del lenguaje, página semanal de Diario Médico que, desde 2006, se centra en aclarar términos médicos y cómo escribirlos correctamente, con diversas piezas breves sobre etimología, historia, dudas gramaticales y más.

 

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