El mirador El Mirador

¿Por qué no tenemos más cánceres? La paradoja de Peto

 El autor, que suele enfrentar con frecuencia el tema del cáncer, recurre en esta ocasión a la conocida como ‘paradoja de Peto’ que pone de manifiesto cómo, aunque la probabilidad de tener cáncer no es proporcional al número total de células de un mamífero ni a su longevidad, los mayores mamíferos viven más y tienen menos cánceres. 

Los mamíferos grandes y longevos saben “frenar” el cáncer.

Las ballenas son los mamíferos más longevos y más grandes. Algunas ballenas viven hasta 200 años y las hay que llegan a pesar hasta 180 toneladas. Las ballenas llegan a tener 1.000 veces más células que un humano. Si cada célula tiene una probabilidad x de desarrollar cáncer durante su tiempo de vida y, habría que esperar que la ballena tuviera 1,000 veces más cánceres que el humano (según su número de células) y dada su longevidad, al menos 2.000 veces más.

La probabilidad de tener cáncer no es proporcional al número total de células de un mamífero, ni a su longevidad (la paradoja de Peto).

No existirían las ballenas si muriesen de cáncer con la misma probabilidad que los humanos, pues se extinguirían sin llegar a vivir hasta reproducirse. Lo mismo sucedería con los humanos si muriesen de cáncer con la misma probabilidad que los ratones.

Dicho con propiedad: “Si la probabilidad de carcinogénisis celular fuera constante sería esperable que las ballenas tuvieran más cánceres que los humanos” (“If the probability of carcinogénesis were constant across cells, one would expect whales to have a higher incidence of cancer than humans”).

“Hace más de cuarenta años, Richard Peto, epidemiólogo británico, supuso que si cada célula viva presentaba en teoría la misma probabilidad de generar cáncer, los animales de gran tamaño sufrirían una mayor incidencia de la enfermedad, porque poseen muchas más células y son más longevos que los de tamaño reducido. Pero cuando puso a prueba su idea, el epidemiólogo de la Universidad de Oxford comprobó que tal lógica no se cumplía en la naturaleza. Todos los mamíferos tienen más o menos las mismas posibilidades de contraer y morir de cáncer. Las ballenas no tienen más cánceres que los humanos”
http://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/numero/457/los-animales-voluminosos-saben-poner-freno-al-cncer-12427

Es contraintuitivo pero cierto: la probabilidad de tener cáncer no es proporcional al número total de células de un mamífero, ni a su longevidad (la paradoja de Peto).

Los humanos siempre tenemos cáncer, pero casi ninguno nos mata.

De lo que sabemos, cabe decir que los humanos sufrimos pocos cánceres que nos maten, proporcionalmente a nuestro tamaño y longevidad.

Los humanos tenemos cánceres múltiples y constantes, que en general no se desarrollan nunca. Son mutaciones malignas, pero no prosperan porque mueren o son silentes de por vida. Son más frecuentes en ciertos órganos sometidos a grandes cambios y/o influencia hormonal, como piel, tiroides, colon, próstata y mamas.

Estos cánceres que no se desarrollan se dan en jóvenes, pero son más frecuentes con el aumento de la edad. Por ejemplo, en recién nacidos los neuroblastomas que no progresan; en los niños y adolescentes los melanomas no invasivos. Y en jóvenes, adultos y ancianos, hay de todo. Nadie se libra de tener células cancerosas, pero en general no se desarrollan.

Es contraintuitivo pero cierto, la mayoría de los cánceres en humanos no se desarrollan ni matan
http://www.nature.com/nrc/journal/v14/n4/full/nrc3703.html
https://www.actasanitaria.com/todos-tenemos-cancer/

¿Cómo se frenan los cánceres en los mamíferos grandes y longevos?

Parece, pues, que los mamíferos grandes y longevos saben frenar el cáncer, de forma que las células cancerosas no prosperan porque mueren o son silentes. Quizá, incluso tengan menos mutaciones cancerígenas. O quizá haya mecanismos varios que expliquen la paradoja de Peto (y en general la falta de proliferación de células cancerosas). Por ejemplo:

1. Ecología tisular. Las células cancerosas pueden morir o no desarrollarse si su mutación no implica ventajas evolutivas. En este sentido, cada tejido es un conjunto ecológico en el que nacen, crecen y mueren millones de células. Si el ambiente favorece la proliferación de células sanas, las cancerosas morirán. Por ejemplo, si las células cancerosas han mutado y crecen mejor en un ambiente con poco oxígeno, la oxigenación normal del tejido hará que tales células mueran o no proliferen nunca. El destino de las células cancerosas depende del microambiente tisular, de la ecología y de la evolución del conjunto celular
http://www.pnas.org/content/112/29/8914.full?sid=2ded5315-3438-4644-b448-debd92845c2b

2. Ecología tumoral. Por supuesto, dicha evolución también depende de la ecología del propio cáncer, pues no todas sus células son iguales, y entre ellas mismas pueden “asfixiarse” en la competencia por la supervivencia de los distintos clones. Desconocemos la “ecología genética del cáncer”, pero quizá unos clones genéticos impidan el desarrollo maligno de otros clones y dificulten que se produzcan metástasis. Si “tocamos” el cáncer, por ejemplo mediante una biopsia o extirpación, podemos cambiar la ecología y en unos segundos pueden haber “volado” las células más malignas para dispersarse por la sangre y dar metástasis que posteriormente crecerán hasta matar a la persona
http://cancerres.aacrjournals.org/content/72/19/4875.short

3. Mecánica tisular. En el seno de un cáncer, las células se ven sometidas a fuerzas mecánicas muy especiales que dependen de la genética y del ambiente del tejido en que están inmersas (y que influyen, a su vez, en la propia genética). Las células se encuentran “apretujadas” en el seno de los tejidos, que las retienen con sus fluidos y fibras. Es decir, las células se ven sometidas constantemente a fuerzas mecánicas que las deforman, que las empujan, que las estiran y/o que las comprimen y que determinan su destino http://www.nature.com/srep/2014/140701/srep05512/full/srep05512.html

4. Tamaño y reproducción celular. Los grandes mamíferos tienen células mayores, con un metabolismo más bajo y sobre todo con mayor supervivencia (cada célula pervive más tiempo). Por ello, su menor tasa de reproducción puede explicar que sufran menos mutaciones y menos cáncer. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eva.12228/abstract

5. Genoma peculiar. Se ha estudiado el genoma de la ballena boreal para comprender cómo puede vivir tantos años (hasta 200) y lograr tanto peso (hasta 100 toneladas) sin desarrollar enfermedades degenerativas como cánceres
http://www.cell.com/cell-reports/fulltext/S2211-1247%2814%2901019-5

En general se ha demostrado que los mamíferos más grandes y longevos tienen menos retrovirus en su genoma. Los retrovirus han estado infectando a los mamíferos durante los últimos 100 millones de años, y algunos se incorporan al genoma y ocasionalmente pueden contribuir al cáncer. Se han estudiado los retrovirus incorporados al genoma en los 10 últimos millones de años en 38 especies de mamíferos y, en general, a mayor tamaño menor número de retrovirus en el genoma. Así, por ejemplo, un ratón tiene unos 3.331 retrovirus, un humano 348 y un delfín sólo 55. No ha descubierto el mecanismo, pero se conjetura que animales como ballenas, elefantes o humanos poseerían más genes antivíricos que restringirían la replicación vírica o resultarían más eficaces
http://journals.plos.org/plospathogens/article?id=10.1371/journal.ppat.1004214
http://www.iflscience.com/health-and-medicine/why-smaller-mammals-are-more-susceptible-cancer

Es contraintuitivo, pero cierto: el tamaño y la longevidad no incrementan la probabilidad de tener cáncer que mate. Los mamíferos grandes y longevos frenan el cáncer por mecanismos varios.

En síntesis

Sabemos mucho sobre cáncer, pero no lo esencial. De lo que sabemos, cabe decir que los humanos sufrimos pocos cánceres que nos maten, proporcionalmente a nuestro tamaño y longevidad. Es contraintuitivo pero cierto: los humanos estamos bien preparados para evitar el cáncer que mata.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

6 Comentarios

  1. darduron says:

    Muchas gracias por su artículo sobre la paradoja de Peto. No sólo me ha entretenido sino que me ha dado que pensar.

    Aunque consigo contenerme para no hacer bromas con dicho nombre no puedo evitar pensar el porque dicha paradoja no parece tan lógica si se la examina desde el punto de vista de un profano en biología.

    En mi ignorancia imagino que en especies bastante evolucionadas el coste de los recursos que por su genética gasta un individuo de dicha especie en contener diversos tipos de cáncer debe estar en equilibrio con el beneficio para la perpetuación de la especie que conlleva.

    La evolución no esta diseñada para veneficiar al individuo, una especie puede evolucionar ahorrando en recursos de contención del cáncer si eso beneficia a la expansión sostenible de la especie aun a consta de perjudicar a sus individuos.

    El hombre, ya hace tiempo que ha dejado de evolucionar pues al someter artificialmente a la naturaleza a desplazado la presión de la selección natural de su capacidad reproductiva. Desgraciadamente lo ha conseguido sin la capacidad intelectual suficiente para someter las conductas sociales que tienden a su autoexterminio ecológico.

    En cuanto al resto de especies de mamíferos aun sometidos a la selección natural (obviando la reciente selección artificial provocada por el Hombre). Me inclino a suponer que simplemente en termino medio estén en el equilibrio que le ha impuesto la selección natural en cuanto a recursos gastados en contener posibles manifestaciones de cáncer y el beneficio para la perpetuación de la especie.

    De forma similar a como en el mercado se equilibran el coste y beneficio los medios de corrección de errores para tener capacidad de conservar información.

    Perdón por el toston hedonista, pero me gustaría que desmontases la explicación simplista que elude la paradoja.

  2. Juan Gérvas says:

    -gracias por el comentario “darduron”
    -la evolución es un proceso complejo que sólo comprendemos en parte
    -la paradoja de Peto hace evidente justo eso, la complejidad que nos sorprende
    -en mi texto doy los enlaces, comentados, a lo mejor publicado al respecto
    -en fin
    -un saludo
    -juan gérvas

  3. Iván says:

    Buenos días Sr. Gérvas,
    Me gustaría saber que piensa usted sobre la posible relación entre shocks emocionales y cáncer. Es posible que las células puedan volverse cancerígenas por shocks emocionales de la persona?
    Hay mucha lectura acerca de la relación entre emoción y parte de cuerpo afectada según la emoción.

  4. Joxanjel says:

    @ Iván
    Antes de que le conteste el Dr Gérvas…
    El Dr Henri Laborit (1914-1995), en el dossier que
    le dedicaron en la revista “Psychologie”, en marzo de
    1982, dice:
    “Cuando estamos deprimidos, estamos llenos de cortisol.
    Eso bloquea al sistema inmunitario.
    Si usted tiene células cancerosas, hace una evolución cancerosa.”
    En su último libro, “La légende des comportements”, 1994,
    vuelve a hablar de ello, entre otras, en la página 238:
    “Consecuencias somáticas de la inhibición de la acción”
    JAIA

  5. Juan Gérvas says:

    -gracias, Iván y Joxanjel
    -ignoramos casi toda la relación entre emociones y cáncer (y emociones y diabetes, y emociones y enfermedad de Parkinson, etc) pues la medicina tiene una orientación biológica que cree científica
    -por ello el estudio de la interacciòn entre emociones y biología se considera “alternativo”, “naturista” y demás calificativos que le restan interés y credibilidad
    -naturalmente, sabemos que mente y cuerpo son una unidad, y que las relaciones son mutuas y profundísimas, pero sabemos poco más
    -en fin
    -un saludo
    -juan gérvas

  6. Juan Gérvas says:

    -para los lectores interesados en la cuestión, este trabajo publicado en JAMA
    En los mamíferos, la incidencia de cáncer no aumenta con el tamaño ni la longevidad. Elefantes y humanos.
    Across mammals, cancer mortality did not increase with body size and/or maximum life span. Elephants v humans.
    http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2456041
    -un saludo juan gérvas