El mirador

Políticos sanitarios: ni dos dedos de frente, ni un puño de corazón

Ante el cúmulo de decisiones políticas ajenas a la lógica, traducidas en unos casos en recortes y en otros en gastos innecesarios, el comentarista repasa aspectos de la biografía de algunos ministros y de consejeros de Sanidad, para concluir, en lo que se refiere a la salud, que se está haciendo todo para favorecer la mortalidad.

Hay enfermedades y enfermedades. Unas son predominantemente biológicas, otras casi puramente psicológicas, y las más tienen un gran componente social. Estas últimas son especialmente mortíferas. Así, del millón de personas que mueren a diario en el mundo, casi la mitad lo son por el hambre, la guerra, la falta de agua y la pobreza. Del mismo modo, ser analfabeto es más peligroso para la salud que ser diabético. No hay nada peor para la salud que pertenecer a la clase baja, pero se suele ignorar. Por ejemplo, es lastimoso que se ignore que los factores adversos psicosociales asociados a la pertenencia a la clase baja responden del 35% del riesgo atribuible a la hipertensión en la incidencia del infarto de miocardio (en otra formulación, que pertenecer a la clase baja multiplica por 2,7 dicho riesgo).

 

El impacto social en la enfermedad tiene un ejemplo reciente en la mortalidad de los varones rusos tras la caída de la Unión Soviética. Los varones son los “canarios sociales”, y recayó básicamente en ellos la mortalidad que conllevó la pérdida del comunismo y de su estructura social. La expectativa de vida al nacer decreció en Rusia 7 años entre 1991 y 1994, como si el país estuviera en guerra. Todavía sigue siendo de 65 años, cuando en 1988 era de 70. La mortalidad de los varones se debe al alcohol (muere por ello uno de cada cinco, comparado con uno de cada dieciocho en el mundo) y a la violencia. En general, la mortalidad ha aumentado en Rusia por la pérdida de la estructura social y del trabajo, el aumento de la desigualdad socioeconómica (el sistema de pensiones es especialmente pobre) y la pérdida del sistema sanitario. Son causas sociales altamente mortíferas. En su origen está una política corrupta, desarrollada por los políticos asesorados en su día por autoridades occidentales, científicas y profesionales.

 

El problema es geopolítico, pues Rusia es el país más grande del mundo (casi el doble que Canadá, el siguiente en tamaño), pero no tiene población suficiente para que rinda apropiadamente. Por ello Rusia ha implantado una fuerte política natalista. Por ejemplo, se promueve un segundo hijo con un incentivo de 9.200 euros (equivalente a unos 18 salarios mensuales medios), y hay regiones que complementan tales incentivos. Por ahora, la población sigue decreciendo y las muertes superan a los nacimientos; en algunas regiones la mortalidad dobla la natalidad.

 

Morir en Rusia

 

Los números ayudan a entender el mundo, como demuestra el ejemplo previo sobre Rusia. Los números se entienden mejor con los gráficos. El mejor gráfico estadístico del mundo lo dibujó un francés, Charles Joseph Minard, a los 88 años de edad. Se refiere al desastre del Gran Ejército de Napoleón, en su campaña de Rusia.

 

El gráfico tiene una leyenda que, traducida, dice: “Mapa figurativo de las sucesivas pérdidas de hombres del Ejército de Francia en la campaña de Rusia de 1812-13. Dibujado por M. Minard, Inspector General de Puentes y Caminos, retirado, París, 20 de noviembre de 1869. Las cantidades de hombres presentes se representan mediante las anchuras de las zonas coloreadas a una escala de un milímetro por cada diez mil hombres… El marrón representa los hombres que entran en Rusia, el negro a los que salen…” El gráfico registra, además, la temperatura invernal durante la retirada, para dar idea del impacto del General Invierno. Analizar el gráfico es un ejercicio tremendo, por el impacto mental de la información que provee, pues el Ejercito se redujo de unos 400.000 hombres al inicio a unos 10.000 al final. El gráfico demuestra de forma increíble tanto el efecto del frío como el del cruce de algunos ríos. Por ejemplo, en el paso del río Bereziná, en la retirada, el Ejército perdió 22.000 hombres.

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La guerra con Rusia fue un ejemplo de futilidad, de muerte de causa social, por decisiones de políticos movidos por intereses en general ajenos a las necesidades de la población. La guerra es causa social de muerte, y muy letal. Letal no sólo para los varones soldados, sino también para mujeres y niños, y para ancianos. De hecho, las guerras conllevan cada vez mayor mortalidad en la población civil, de forma que las muertes de civiles superan en mucho las de militares. En la I Guerra Mundial fueron civiles el 15% del total; en la II Guerra Mundial el porcentaje subió casi al 50%, y en las guerras actuales no baja del 80%. Las guerras las deciden los políticos y empresarios; los muertos los ponen los civiles.

 

Políticos del ramo

 

Nadie sabe más de la guerra que los fabricantes de armas. Al menos, saben cómo mantener la venta de su producto. Por ello, quizá, es lógico que el PP nombre como Ministro de Defensa a alguien del sector, bien entrenado como empresario de armas. Empresario de una empresa que ha demandado al Estado español por prohibir las minas de racimo.

 

Es de suponer que tal Ministro y tal empresa no habrán sido patrocinadores de “Las tortugas también vuelan”.

 

“Las tortugas también vuelan” es una película iraní, sobre el Kurdistán. Es una película tan brutal como el gráfico de Minard. Es una película sobre niños y guerra, sobre minas e inocencia, sobre el dolor de quienes son víctimas de la violencia en la guerra. Conviene verla. Hay muertes de causa social en la película, pero en este caso sin números, sólo historias.

 

Para hacerlo bien, el PP ha seleccionado de Ministro de Economía a alguien que proviene de un banco que engañó a sus clientes hasta quebrar. En buena lógica, con lo aprendido sabrá lo que no hay que hacer.

 

¿Qué decir del nombramiento de la Directora General de Seguros y Fondos de Pensiones? Fue alto cargo de esta dirección hasta que ganó el PSOE. Pasó, en compensación, a alta ejecutiva en Mutua Madrileña. Y con el PP ha vuelto de nuevo a donde solía. Con su mezcla giratoria quizá sepa hacer negocios en público y en privado.

 

La Ministra de Sanidad no procede del sector sanitario, sino de la política desde estudiante, del “club de Valladolid”, el grupo de cachorros que entonces se formó en torno al Presidente de Castilla-León. Es una Ministra que compartió matrimonio, hijos, cuenta bancaria, viajes y demás con un ex-alcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Al alcalde le regalaron un Jaguar cuando eran marido y mujer, estuvo en el garaje de su casa, pero no se enteró de nada de nada. Tal vez con la misma lógica duda del uso de la píldora del día siguiente, y apoya las restricciones al aborto del Ministro de Justicia.

 

Tal vez esa lógica “pro-vida” es la que hace que la Ministra de Sanidad no promueva la financiación pública de los anovulatorios y preservativos, pues de lo que se trata es de que haya muchos embarazos, una política natalista que también han mantenido los ministros del PSOE. O peor, la lógica de que el que disfrute con los coitos vaginales sienta el embarazo como “justo castigo a su perversidad”.

 

Con la misma lógica “pro-vida”, la Ministra de Sanidad y los Consejeros Idem tendrían el suicidio en “el radar” (como gusta decir el Consejero del País Vasco), la tercera causa de muerte de los españoles, y una mortalidad que aumenta por causa social, por consecuencia de la crisis económica y su manejo político

http://www.equipocesca.org/politica-sanitaria/seamos-practicos-frente-a-la-crisis-ningun-suicidio/

 

Juan GérvasQuien sí viene del sector es el actual Consejero de Sanidad de Cataluña, seleccionado por CiU cuando era presidente de la patronal hospitalaria privada, la Unión Catalana de Hospitales. Es lógico, sabe cómo ganar dinero con el negocio de la salud. Otro del ramo, el Consejero del País Vasco, con sus intereses privados previos en el sector de enfermedades crónicas, en Kroniker. ¿Qué decir del Consejero de Castilla la Mancha, con sus recortes inmisericordes y su historial profesional previo?

 

Lo que procede, pues, es que “los ministros sean del ramo”. Si los ministros y consejeros sanitarios se van a aplicar a hacer recortes indiscriminados, lo lógico es que sea alguien del ramo el que corte y recorte. En buena lógica, el PP debería elegir de Ministro de Sanidad a alguien de Farmaindustria, o de FENIN (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria). Así, por ejemplo, sería “normal” que la Consejera de Baleares promoviera la prescripción de medicamentos sin eficacia, desaconsejados por los boletines farmacoterapéuticos.

 

La Ministra de Sanidad y los Consejeros Idem están tomando decisiones irracionales, de recortes indiscriminados y otras peores. Ni se preocupan del suicidio, ni de la financiación pública de anovulatorios, ni del uso razonable de los medicamentos. Dan la sensación de no tener dos dedos de frente, ni un puño de corazón.

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria

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