Un 25% de los pacientes que deberían estar tratados con ACOD en España no lo están

Dato de la Red 'La Salud del paciente, por delante'

Guardar

paciente anticoagulado
paciente anticoagulado
La Red 'La Salud del Paciente, por delante' ha presentado el documento 'Compromisos para la gestión del paciente anticoagulado', con el que sus responsables afirmaron pretender reunir una serie de compromisos adoptados por las diferentes especialidades para una mejor identificación del paciente prioritario y la eliminación de las barreras que existen a la hora de que el médico de Atención Primaria diagnostique y trate al paciente; además, ante una pregunta realizada por Acta Sanitaria sobre cuántos pacientes deberían estar tratados en España con Anticoagulantes de Acción Directa (ACOD) y no lo están, desde la Red respondieron que en nuestro país tan solo un 15% de los pacientes, cuando esta cifra debería situarse en el 40%.

Iniciando con la presentación del encuentro por parte del doctor José María Lobos, coordinador del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), y en representación de la Red 'La Salud del Paciente, por delante', los doctores Jaime Masjuan, Cristina Avendaño y Carmen Aleix se reunieron para llevar a cabo la presentación del documento, que trata de "buscar el compromiso ético con el paciente que no está recibiendo una terapia anticoagulante adecuada", según destacó el doctor Lobos.

El jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Jaime Masjuan, remarcó la importancia de los accidentes cerebrovasculares (ictus) como principal causa de muerte de las mujeres en España, así como la primera causa de discapacidad en nuestro país y también la segunda causa de demencia, destacando además, en cuanto a los costes humanos y económicos del ictus, que "un tercio de los que lo sufren muere, otro tercio queda en silla de ruedas y otro tercio sufre algún tipo de discapacidad o no puede disfrutar de una buena calidad de vida", así como que "en España, un ictus grave alcanza un coste de unos 30.000 euros por paciente al año".
El 'paciente prioritario' y los 'fracasos' en el tratamiento con antivitamina K
Con respecto al paciente tratado con antivitamina K, Lobos resaltó que "tanto los pacientes que no se controlan bien como los que no son buenos candidatos a los antivitamina K son los pacientes que podemos llamar 'prioritarios'". El profesional agrupó también en esta categoría a los pacientes que ya sufrieron un ictus, especialmente si lo hicieron bajo el tratamiento con antivitamina K, afirmando que "un paciente que ha sufrido un ictus estando bajo el tratamiento con antivitamina K es un fracaso del tratamiento evidente". Lobos denunció la existencia de una "situación de heterogeneidad" con respecto al acceso a los nuevos anticoagulantes, principalmente por "barreras de tipo administrativo", y destacó que el no empleo de éstos está suponiendo una "pérdida de oportunidad" y dejar a un lado las ventajas de los mismos, entre las que se encuentra una mayor seguridad de uso.
Compromisos adoptados por la iniciativa
En relación con los compromisos adoptados por las diferentes especialidades en el documento, destacaron, desde Cardiología, la adecuación del tratamiento anticoagulante, en función del riesgo tromboembólico y hemorrágico del paciente, y la mejora del flujo informativo con otros especialistas, en especial con los médicos de Atención Primaria. Desde Neurología se aboga por la mejor detección del paciente prioritario y la sensibilización sobre la importancia del ictus. En cuanto a Medicina Familiar, se afirmó que se va a promover la organización de un proceso asistencial integrado y dinámico para el manejo del paciente con Fibrilación Auricular, así como un mejor conocimiento del proceso de prescripción de anticoagulantes.

Por otro lado, desde Medicina Interna se prometió adecuar la prescripción del tratamiento anticoagulante, en función del riesgo tromboembólico del paciente; desde hematología el impulso de la actividad de las unidades de terapia antitrombótica; desde Geriatría aseguran tratar de evitar la toma de decisiones con respecto al tratamiento dependiendo exclusivamente de la edad; y, finalmente, desde enfermería abogan por un mayor seguimiento de los pacientes anticoagulados y la garantía en la continuidad de sus cuidados.