Patricia del Barco: Debemos conocer a la persona para después "tratar la patología que padezca"

Entrevista con la directora de operaciones de los Centros Stima

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Con motivo del constante envejecimiento de la población a lo largo de los años, Acta Sanitaria ha querido contactar con la cadena de Centros de Día STIMA, que ofrece, desde el año 2018, servicios individualizados a las personas mayores de 65 años con cualquier tipo de déficit, para conocer las distintas necesidades de estos pacientes y el trato que se les ofrece según estas. Su directora de operaciones, Patricia del Barco, considera que estos centros ofrecen una "mejora de la calidad de vida de su día a día", además de asegurar que el acceso a estos tiene ventajas múltiples a todos los niveles. "Debemos conocer a la persona para después tratar la patología que padece", afirma.

Acta Sanitaria (AS).- ¿A qué tipo de personas recomendaría asistir a un centro de día?

Patricia del Barco (PDB).- A todas aquellas personas mayores de 65 años que presenten algún déficit a nivel cognitivo, físico, social y/o relacional, funcional y emocional para mejorar la calidad de vida de su día a día.

AS.- ¿Cuáles considera que son las prioridades a tener en cuenta para el trato de estas personas?

PDB.- A pesar de las patologías o déficits que puedan padecer, son personas con vidas plenas e historias que contar; por lo tanto, debemos tratar de ver primero a la persona para, después, tratar la patología que padezca. Esto implica tener en cuenta tanto su historia de vida pasada como presente, hábitos actuales, gustos, preferencias, manías, incompatibilidades, etc. Igualmente, hay que fomentar una colaboración muy estrecha con sus familiares para que la intervención resulte satisfactoria, por lo que hay que tenerlos presentes en todo momento e incluirles en la intervención en la medida de sus posibilidades.

AS.- De los servicios asistenciales que ofrece STIMA, ¿cuáles son los que considera que más pueden ayudar a la tercera edad?

PDB.- La intervención que se realiza en STIMA está pensada en su totalidad para las personas mayores, por lo tanto, todos los servicios que ofrecemos ayudan en la misma medida. No obstante, si tuviera que destacar alguno, este sería los talleres adaptados al sector, patologías y déficits más frecuentes, realizados con materiales que huyen de la infantilización de las terapias.

AS.- ¿Qué ventajas ofrecen estos centros para las personas de la tercera edad?

PDB.- Las ventajas son múltiples a todos los niveles. En general, se centran en prevenir el deterioro asociado a la edad avanzada, ralentizar los síntomas de cualquier déficit asociado, y promover un envejecimiento y estilo de vida saludable. A nivel físico, podemos destacar la promoción del ejercicio activo para evitar el inmovilismo y sedentarismo. A nivel cognitivo, se estimulan la memoria, la orientación, las funciones ejecutivas y demás funciones cognitivas superiores. A nivel funcional, se promueve la independencia en las actividades de la vida diaria. Por último, en la esfera social y emocional, se evita la soledad de los mayores y se favorecen las relaciones sociales, que repercuten positivamente en su autoestima.

AS.- ¿Qué factor diferencial existe entre STIMA y el resto de centros de día?

PDB.- Nuestro método de trabajo está basado, por un lado, en la experiencia que hemos ido acumulando a lo largo de los años, haciendo que STIMA se renueve y adapte constantemente y, por otro, atendiendo las necesidades de muchas familias para cada vez más adaptar el servicio al usuario y no al revés. Y, por último, en la importancia que le damos a los espacios físicos donde conviven los mayores y el cuidado con el que tratamos a nuestros profesionales.

AS.- ¿Qué diferentes abordajes ofrece STIMA respecto a las enfermedades físicas y las mentales?

PDB.- Trabajamos siempre, tanto en estas enfermedades como en cualquier otra, dentro de un enfoque interdisciplinar. No obstante, siempre se personaliza al máximo la intervención para adaptarla a las necesidades de cada usuario. En STIMA, tenemos en cuenta la enfermedad de cada persona, pero nos centramos en cómo le afecta a sus capacidades físicas, cognitivas y funcionales para poner más énfasis en los diferentes déficits que presenta.

AS.- ¿Facilita la Administración ayudas económicas para acceder a un centro de día?

PDB.- Sí. La Comunidad de Madrid ofrece, a través de la Ley de Dependencia, la Prestación Económica Vinculada al Servicio (Cheque Servicio). Es una ayuda mensual que reciben las familias cuya cuantía oscila entre 300 y 715 euros dependiendo de varios factores. El primer paso es solicitar el reconocimiento de la situación de dependencia para que, una vez reconocida, se tramite la correspondiente ayuda. Desde STIMA, ayudamos a las familias a resolver las posibles dudas, e incluso a acompañarles durante todo el proceso para asegurarnos un resultado acorde a sus intereses y que no incurra en incompatibilidades con otras posibles ayudas.

AS.- En 2050, en torno al 30 por ciento de la población será mayor de 65 años, ¿cómo se debería enfocar en un futuro el tratamiento a estas personas?

PDB.- Desde un punto de vista cuantitativo, el reto más importante, y en el que desde STIMA estamos plenamente involucrados, es poder ofrecer un número suficiente de plazas para poder atender la creciente demanda que, a día de hoy, es ya claramente insuficiente. De todas formas, el factor más relevante ya no es tanto el porcentaje de población mayor de 65 años, sino el número de mayores dependientes, que crece incluso a mayor ritmo.
"Siempre se personaliza al máximo la intervención para adaptarla a las necesidades de cada usuario"
A nivel cualitativo, los centros de día tenemos que seguir actualizándonos continuamente. Los talleres y terapias que se desarrollen entonces habrán sido el resultado de todos los avances que se hayan ido desarrollando durante este periodo, donde las nuevas tecnologías cobrarán más importancia, tanto por el desarrollo tecnológico inherente al paso del tiempo, como porque los usuarios de esta época estaremos mucho más acostumbrados a ellas. Las personas mayores y sus familias tendrán un nivel cultural más alto que el actual, habrán convivido con las nuevas tecnologías de tú a tú y tendrán mucha más información sobre la enfermedad que padecen. Las terapias se modernizarán cada vez más, los profesionales tendrán que actualizarse a los tiempos y los espacios físicos deberán ser más modernos y accesibles. En general, cada vez más el nivel de profesionalización será más demandante, los usuarios más exigentes y con muchos más recursos a su alrededor.