Para los reumatólogos, los biosimilares supondrán a largo plazo un ahorro para Sanidad

La SER celebró en Madrid el II Curso de Terapias Biológicas

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“La implantación de los fármacos biosimilares, a largo plazo, se puede traducir en un ahorro evidente en la factura sanitaria, favoreciendo por tanto la sostenibilidad del sistema sanitario”; este extremo ha sido puesto de manifiesto por el Dr. Emilio Martín Mola, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario La Paz, Madrid, y uno de los coordinadores del II Curso de Terapias Biológicas de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

9 SER IM-1-1Según este especialista, en países como Noruega y Dinamarca ya se hacen estudios comparativos y sustitutivos en grupos de pacientes que recibían el fármaco de referencia. Por tanto, “gracias a estas investigaciones, en un plazo medio de tiempo, podremos tener más datos sobre los aspectos anteriormente reseñados”.

Los fármacos biosimilares son nuevos biológicos que versionan a otros ya existentes, conteniendo el mismo principio activo de éstos y que en los ensayos clínicos que exige la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) demuestran eficacia y seguridad similar al producto biológico de referencia, apuntan desde la SER. No obstante, según explica el presidente de esta sociedad, el Dr. José Vicente Moreno, son necesarios estudios de farmacovigilancia a largo plazo para su evaluación y seguimiento, por lo que “en el momento actual no se recomienda el intercambio masivo entre el innovador y su biosimilar, especialmente en los pacientes que están bien controlados”. Actualmente en Europa sólo hay biosimilares de infliximab.
Intercambiabilidad entre medicamentos
Con respecto a la intercambiabilidad entre medicamentos, a juicio del Dr. Martín Mola, “hasta la fecha, la mayoría de los reumatólogos prefieren mantener el producto de referencia cuando la respuesta es buena. Además, los medicamentos de referencia han bajado sus precios, a lo que habría que sumar la optimización de tratamientos y reducción de dosis que se está llevando a cabo en determinados pacientes, lo que ya se traduce en un ahorro parcial”.

“En el momento actual”, añade, “los pacientes en los que los fármacos biosimilares podrían ser de primera elección, son aquellos en los cuales dicho medicamento está indicado y no han recibido el biológico de referencia anteriormente”. En cualquier caso,  para este reumatólogo es necesario prescribir el medicamento con marca comercial (no por principio activo) con la finalidad de conseguir una trazabilidad adecuada, tal y como recoge el posicionamiento de la SER sobre fármacos biosimilares.
La adherencia a los tratamientos
En relación con la adherencia a los tratamientos, la Dra. Marta Redondo, psicóloga de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, asegura que “los pocos trabajos que evalúan de forma explícita las diferencias en adherencia entre biológicos y FAMES coinciden en señalar una mayor adherencia entre los primeros, con tasas que varía entre 55-73% en el caso de los FAMES y 68-98% en los biológicos”. También los estudios muestran que la adherencia es mayor en monoterapia que en el tratamiento combinado.

Los factores sociodemográficos como el sexo, el nivel cultural, la situación laboral, etcétera, no influyen de forma significativa en la adherencia a los fármacos biológicos. “Sólo la edad parece predecir una mejor adherencia conforme aumenta, hasta los 60 años. A partir de esa edad, la adherencia empeora”. En cuanto a las características clínicas, la presencia de comorbilidades, una peor condición clínica al iniciar el tratamiento o un FR positivo, se muestran como factores que predicen una peor adherencia a tratamientos biológicos.