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Novartis y los Afectados de Urticaria Crónica se unen para desmitificar sobre esta patología

Mediante la campaña 'Dale la vuelta a la urticaria'

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La secretaria y tesorera de la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC), María Antonia Giménez, junto con la miembro del Hospital Quirón de Barcelona y responsable de Inmunoalergia Cutánea del Servicio de Dermatología del Hospital de Sant Pau de la capital catalana, la doctora Esther Serra, han presentado en Madrid la campaña de concienciación 'Dale la vuelta a la urticaria' que cuenta con el apoyo de la compañía farmacéutica Novartis.

Esta iniciativa tiene como objetivo informar y sensibilizar a la sociedad sobre el impacto real de la urticaria crónica espontánea en la calidad de vida de los pacientes, que se ve afectada tanto en el plano físico, como en psicosocial. La misma se desarrollará por toda España a pie de calle con actividades como la puesta en marcha de un juego con paneles giratorios que contraponen mitos y realidades de la patología, con la intención de desmontar falsas percepciones de la sociedad ante esta enfermedad.

En este contexto, las encargadas de presentar la campaña señalaron que, a menudo, se considera, que la urticaria es una patología de carácter alérgico o contagioso, y que produce únicamente picor superficial, entre otros mitos. Para María Antonia Giménez, “lo más importante de esta campaña es concienciar y dar a conocer a la población sobre la urticaria crónica espontánea, puesto que hay un gran desconocimiento sobre ella. Es una enfermedad muy invalidante y que afecta al día a día, desde plantearse que comer hasta que ropa ponerse".

"Desde la AAUC reclamamos orientación, si hay un tratamiento que funcione, buscamos estar al día de las innovaciones en los tratamientos y dar acompañamiento”, continuó su representante, que añadió que hay un mensaje esperanzador, puesto que hay medicamentos de última generación que mitigan los síntomas en un 90 por ciento.
Mucho más que un simple picor
La urticaria crónica espontánea es una afección cutánea en ocasiones grave y preocupante, caracterizada por la aparición de ronchas o habones con enrojecimiento, hinchazón, prurito y, a veces, dolor en la piel. Es de carácter crónico e impredecible, aparece de forma espontánea, en intervalos de una a 24 horas, y dura más de seis semanas. En la mayoría de los casos, se mantiene entre uno y cinco años, pero puede permanecer durante décadas.

Muchos estudios han tratado de esclarecer las causas directas de la enfermedad, poniendo de manifiesto el papel del sistema inmune en muchos pacientes, con posibles factores agravantes como el estrés y la fatiga. La urticaria crónica espontánea afecta mayoritariamente a mujeres, ya que éstas presentan el doble de probabilidades que los hombres de padecerla. Habitualmente, estos pacientes oscilan entre los 20 y los 40 años.

Hasta el 60 por ciento de las personas con urticaria crónica desarrollan la forma espontánea, y más de la mitad experimentan angioedema o hinchazón de las capas profundas de la piel, que suele afectar a zonas laxas como los párpados, los labios, el dorso de las manos o los pies, los órganos genitales y las mucosas. Si se desarrolla de forma muy intensa, puede llegar a producir deformación facial, así como limitar los movimientos de las articulaciones.
Afecta al 1% de la población mundial
urticaria_novartisPor todo ello, la enfermedad, que afecta al 1 por ciento de la población mundial y a más de 300.000 personas en España, es mucho más que un picor o un mero problema estético. La realidad es que esta patología dermatológica conlleva una fuerte carga económica y psicosocial en la calidad de vida de los pacientes, debido a la angustia que provocan el picor extremo y la hinchazón, y que genera efectos negativos como insomnio y comorbilidades como depresión y ansiedad.

Además, los síntomas desembocan en irritabilidad, aislamiento social y laboral, y trastornos emocionales similares a los que sufren, según sugieren los estudios, las personas con cardiopatía isquémica. Esther Serra, a este respecto, ubicó la incidencia de la patología en el normal desarrollo de la vida profesional de los pacientes, provocando absentismo laboral y bajas continuadas.

"Una encuesta realizada por la AAUC ilustra con datos los efectos negativos, físicos y emocionales de la urticaria crónica, como que uno de cada cuatro pacientes falta al trabajo casi una vez al mes. Es un reflejo del gran impacto que ocasiona en la calidad de vida, siendo muy invalidante, especialmente en los casos de larga duración, y un gasto sanitario importante tanto en costes directos como indirectos”, prosiguió la miembro del centro de la ciudad condal.
El retraso en el diagnóstico, una dificultad añadida
A día de hoy, siguen existiendo muchas limitaciones para los pacientes con urticaria crónica espontánea, entre otras, el retraso medio de diagnóstico de dos años desde que aparecen los primeros síntomas de la enfermedad, debido a que en muchas ocasiones se confunde con otras patologías o alergias. Esto provoca que hasta el 62 por ciento haya perdido la esperanza y deje de buscar ayuda.

En este sentido, Serra aseguró que es esencial una buena comunicación médico-paciente: “el paciente debe mantener una buena relación con su médico. La comunicación entre ambos es esencial. Asimismo, es muy importante que se documente de las novedades que existen en cuanto a guías de tratamiento en páginas web especializadas como la de la AAUC".

"Actualmente existe un escalonado terapéutico adecuado para diversas situaciones de los pacientes en función del grado de actividad y severidad de su urticaria, por lo que no deben tirar la toalla”, finalizó esta profesional sanitaria, que fue una de las encargadas de exponer los pormenores de la campaña apoyada por Novartis.