Más del 80% de la población a favor de someterse a un tratamiento médico estético

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petra vega
petra vega
La Medicina Estética está en auge. Se trata de un área relativamente reciente pues, aunque la imagen y el bienestar son preocupaciones que siempre estuvieron vinculadas a los intereses de los profesionales y de los estudiosos del ser humano a lo largo de la historia, no comenzó a regularse hasta los años '60.

Desde entonces, el número de profesionales médicos ocupados en estas cuestiones no ha parado de crecer. En la actualidad, por ejemplo, el estado español cuenta con más de 4000 centros autorizados.

Lo mismo ha ocurrido con el número de formaciones regladas. En 2016, hasta veintiuna instituciones educativas, la mayoría  universitarias, ofrecían formación de postgrado para médicos orientada a adquirir los conocimientos, aptitudes y habilidades necesarias para dedicarse a la medicina estética bajo unos estrictos estándares de calidad y de forma segura. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para frenar los datos de intrusismo, que no paran de crecer año tras año cuestión que preocupa a los principales representantes del colectivo.

Dada la importancia que va adquiriendo esta área de la medicina, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) decidió encargar a una empresa de investigación externa un estudio sobre la situación de la medicina estética en España el pasado año, con el objetivo de identificar aquellas fortalezas y debilidades y la aportación económica que supone el sector para el conjunto de la economía.

Según los resultados obtenidos, el número de pacientes no ha parado de crecer. De hecho, de 2012 a 2017 hubo un incremento en torno al 8%, lo que implica que, actualmente, un 30.5% de la población ha acudido a una clínica médico estética a recibir tratamiento, siendo aquellos dirigidos a mejorar la estética facial los más demandados.

De acuerdo a este estudio, una de los principales obstáculos para que esta tendencia deje de serlo y se convierta en un servicio generalizado entre la población se refiere a la falsa creencia de que los precios son excesivamente elevados “Por supuesto, la medicina estética no entra en la cartera de servicios sanitarios públicos; sin embargo, son tantas las técnicas y tratamientos y los problemas que podemos abordar, que no es cierto que, necesariamente, el coste sea elevado o inaccesible para el grueso de la población”, comenta la doctora Petra Vega, presidente de la SEME y continúa: “hay muchas formas de abordar un problema estético y en la mayoría de los casos, si se coge a tiempo, estamos hablando de un coste contenido y transparente desde el momento del propio diagnóstico”. Sin olvidar el gran papel preventivo que sus tratamientos tienen sobre las grandes pandemias del siglo XXI, como obesidad, tabaquismo o cáncer.

“Nuestra mejor publicidad, son nuestros propios pacientes”, añade la doctora Vega. En los próximos años veremos cómo evoluciona esta área que está en trámites de asistir a un periodo de mayor control gracias a la próxima entrada en vigor de los Diplomas de Acreditación y Acreditación Avanzada en Medicina Estética. De hecho, según se indicaba en el estudio, más del 80% de los entrevistados afirmaron estar a favor de recibir un tratamiento estético en caso de necesidad.