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Las sociedades científicas participaremos en el nuevo modelo de gestión clínica

Carlos Macaya, nuevo presidente de FACME

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Su presidencia tiene mucho que ver con el auge de las sociedades científicas, en cuyo seno se asocian más del  90 por ciento. Sus esfuerzos están  encaminados a que estén todas las que son. Tiene muy claro seguir el camino ya marcado en cuanto a la recertificación de los médicos y la potenciación de las acreditaciones a través del antiguo sistema acreditativo, el redivivo de nuevo  SEAFORMEC. Como reto se marca liderar la gestión clínica, dentro del Foro de la Profesión Médica y auspiciados por éste. Ve a FACME como el elemento cohesionador de un sistema sanitario en el que las diversas comunidades autónomas practican diferentes modelos sanitario. Carlos Macaya habla de estos temas y de la más candente actualidad sanitaria en esta conversación con 'Acta Sanitaria'.

Carlos Macaya es jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos; sigue viendo enfermos y practicando intervenciones en el ámbito público y en el privado; es catedrático de Cardiología e imparte de clases de Patología General y Médica. Por si fuera poco, desde el 3 de diciembre es el presidente de la Federación  de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME).
La felicidad está en el trabajo que te gusta
Esta acumulación de tareas nos lleva a preguntarle, aprovechando un respiro en su incesante actividad, si tanto trabajo no será malo para el corazón. Y responde con una media sonrisa que “el trabajo es solo perjudicial para la salud si se hace a desgana; pero si estás haciendo algo que te gusta, el trabajo genera felicidad”. Y tras la aclaración, añade que puede desempeñar tantas funciones gracias al eficiente equipo que le ayuda en muchas de sus tareas.

La primera reunión de la junta directiva de FACME la tendrán en enero y estará dedicada a ver las actuaciones que se van a llevar a cabo durante los tres próximos años. Reconoce  que en FACME no están todas las sociedades científicas que son, puesto que “faltan algunas” y asegura esperar que en este período se integren algunas de las sociedades que aún albergan dudas, o que tengan reticencias, o que no conocen a la federación de asociaciones, “porque el papel de FACME se ha incrementado en los últimos años”; afirmación que viene avalada porque alberga a 42 sociedades, lo que supone más del 90 por ciento de las existentes. No obstante, apunta concretamente “a una sociedad como Cirugía Cardiovascular o una tan importante como la Anestesia, o una sociedad como Neurología, que dejó la sociedad hace algo más un año por un tema de falta de entendimiento y de interacción conjunta en relación con la troncalidad y que espero su vuelta”.

Este padre de las sociedades pródigas espera con impaciencia mantener una reunión con el nuevo presidente que tomará posesión en la primera semana de enero. Carlos Macaya advierte que, por razones de aritmética, no todas las sociedades pueden tener representación en la junta directiva, compuesta por 11 miembros, “por lo que se intenta que sean lo más representativas posibles; están representadas sociedades que nunca han estado en la junta directiva de FACME como son algunas de primaria y otras como la de Oncología, que ahora sí que están representadas”. En cuanto a Anestesia, asegura haber  hablado con el  presidente actual, Fernando Gilsanz, y ha quedado  pendiente “una reunión para ver posibilidad de aproximación”.
El presente y el futuro inmediato con las bendiciones de la OMC
Y una vez compuesta la Junta Directiva y vista las posibilidades de expandirse,  hay que contemplar el presente inmediato y el futuro. Carlos Macaya asegura tener unas líneas muy claras que divide en actuaciones de futuro y “otras que son compromisos adquiridos desde hace años y que es la  recertificación de las capacidades de los profesionales, una acción contemplada con la OMC  que nos ha transferido esa función”. Explica que se trata de que los  profesionales, una vez han sido certificados en su especialidad, pasados unos años se tienen que actualizar; esta es una función que se lleva a cabo en todos los países y, precisa Macaya, que desde hace tiempo ya se trabaja en el método, en el cómo, al tiempo que señala que, para llevarlo a cabo, cada sociedad tiene que establecer cuáles son los criterios mínimos que tiene que reunir un profesional para recertificarse.

Otro aspecto es la acreditación de la formación, que es la que se lleva a cabo mediante cursos debidamente acreditados y para ello existen unos organismos acreditadores que han sido las Universidades, Colegios de Médicos o agencias de evaluación como la Laín Entralgo. En este punto recuerda que existía un organismo supranacional como SEAFORMEC (Sistema Español de Acreditación Médica Continuada) que, por una serie de vicisitudes, sus funciones  pasaron  a las Comunidades Autónomas; aunque, comenta con optimismo, “en la actualidad algunos servicios de salud, como por ejemplo el gallego, le ha transferido a SEAFORMEC las competencias de acreditación”.
En la actualidad algunos servicios de salud, como por ejemplo el gallego, le ha transferido a SEAFORMEC las competencias de acreditación
Así que considera que el organismo “ha revivido” y añade que  “lo configura además de la OMC, el Consejo Nacional de Especialidades Médicas y las sociedades científicas. Lo que vamos a hacer, vía sociedades científicas,  es potenciar el sistema de acreditación a través de esta organización. Todas ellas son las acciones pendientes y ya puestas en marcha”.
La necesidad de la aplicación de una verdadera gestión clínica
En cuanto a los retos  para estos próximos años, cita en primer lugar  la implementación de la gestión clínica,” que aunque se viene haciendo en el SNS y fuera del sistema desde años, ahora con la crisis parece que mejorar la eficiencia es fundamental. Y que una de las herramientas para ser más eficientes es aplicar una verdadera gestión clínica; gestión clínica que nosotros entendemos como la transferencia de la capacidad de tomar decisiones a los profesionales con el objetivo de ser más eficientes; hacer más con menos costes, vaya. Y por tanto necesitamos una cierta autonomía tanto en la toma de decisiones como en la responsabilidad de las consecuencias de las mismas”.

El Foro de la Profesión Médica firmó a finales de julio con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad un Acuerdo Marco y uno de los apartados es el de la gestión clínica. Y es ahí donde entra de lleno  la FACME que, en su día, elevó al ministerio un documento con un decálogo y unos requisitos mínimos para el desarrollo de la gestión clínica en el SNS.
La FACME, en su día, elevó al ministerio un documento con un decálogo y unos requisitos mínimos para el desarrollo de la gestión clínica en el SNS.
Qué es gestión clínica
Está previsto que en enero  se produzca  una sesión monográfica, tanto del Foro de la Profesión Médica como de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo Marco, “para intentar definirla y llegar a un acuerdo o consenso sobre lo que creemos que es gestión clínica y de lo que creemos que no es gestión clínica. Se trata de evitar equívocos con respecto a otros estamentos u organizaciones sanitarias”. Lo que se llama hilar fino.

Una de las aspiraciones de FACME, según su presidente, es la de jugar un papel en la política sanitaria y en el “hacia dónde van a ir los distintos modelos asistenciales del SNS”. Concreta que no hay que olvidar que nuestro sistema no es estático y que tiene que adaptarse no solo a la situación actual de crisis económica, financiera y de financiación de sistema… sino también amoldarse a aspectos epidemiológicos, o a la longevidad  y  la consiguiente cronicidad de las enfermedades; así como al  desarrollo de nuevos procedimientos diagnósticos, terapéuticos y farmacológicos, que encarecen todo y que hacen que sea un reto mantener la sostenibilidad del sistema”.

 

Carlos Macaya, presidente de FACME

O sea que pretenden jugar el papel, que está convencido que les corresponde, en el campo sanitario. Precisa que ”sabemos que no somos los únicos en definir el modelo pero sí en participar en cual va a ser ese modelo puesto que de alguna manera somos las depositarias del conocimiento científico y de lo que es el acto médico. Y la gestión clínica es ni más ni menos que poner en valor, este término tan de moda, el acto clínico, aunque hay algunos que quieren hasta cambiar el nombre de gestión clínica”.

Muestra un convencimiento sin fisuras de que las  sociedades científicas están jugando un papel importante  en los últimos años. Y  lo analiza en el contexto de que  la crisis económica y los consiguientes recortes unidos a  ciertas divergencias de las CCAA ,con casi todas competencias transferidas, ”las sociedades científicas podemos ser un elemento de cohesión”. Y continúa argumentando “que  ya hemos lanzado la voz de alerta ante las diferencias asistenciales, casi  modelos sanitarios muy distintos unos de otros”.  Valora que ante esta situación las sociedades científicas hayan  sido llamadas y escuchadas, “ya que somos más próximas al acto médico que otras asociaciones profesionales. Las autoridades sanitarias están de acuerdo con ello”.
 El patrocinio de la industria farmacéutica a las sociedades científicas
En cuanto al papel que juegan estas sociedades en el tema del medicamento, responde antes que acabe de formular la pregunta con un “ a pesar  del halo de sospechas de nuestra  relación con la industria farmacéutica, en la que se habla incluso de dependencia, hay que reconocer que es verdad que parte de la actividad de las sociedades científicas está patrocinada por la industria farmacéutica, pero eso no les quita la libertad de elaborar y transmitir los mensajes adecuados sobre la correcta evaluación de un medicamento e incorporarlo y no tener cortapisas en una prescripción siempre que esté razonada y sea conforme a las directrices de la Dirección General del Medicamento.

Justifica que las sociedades científicas no van por libre, “que están totalmente alineadas con el Ministerio, con  la Dirección General del Medicamento”. Por eso  subraya que su opinión (la de las sociedades) “es que el médico tiene que ser libre no solo de prescribir el mejor fármaco para tratar una enfermedad; lo contrario sería contradecir los principios de la misma ética profesional hipocrática, ¿no?”.
Las equivalencias farmacéuticas que no son tales
Carlos Macaya continúa  apuntando a que las sociedades médicas  tienen un papel y  no pueden ignorar o mirar a otro lado cuando algunas administraciones están dando equivalencias de fármacos que no son tales. Y las sociedades científicas siempre van a velar por la libertad de prescripción del médico; otra cosa, distingue,  es la dispensación del fármaco, “ya que si el sistema asegurador público o privado no lo dispensa será problema o responsabilidad de ellos pero no del médico”. 
Si una mujer sola quiere tener un hijo, tiene tanto derecho como si  lo tuviera con su pareja.
De las labores y competencias de las sociedades científicas se pasa al tema de la más candente actualidad sanitaria. Concretamente al Consejo Interterritorial celebrado recientemente. En cuanto a las discrepancias de algunos consejeros con que se reduzcan las prestaciones de Reproducción Humana Asistida, Carlos Macaya admite no tener una opinión formada. Tras pensar un momento y calibrar lo delicado del tema, razona  “que,  si una mujer sola quiere tener un hijo, tiene tanto derecho como si  lo tuviera con su pareja. No hay ley que prohíba mujer sola pueda tener un hijo. ¿Por qué a una pareja el sistema le da esa prestación y a una mujer sola no?. Pues evidentemente no es fácil explicarlo, porque una mujer sola paga igualmente sus impuestos con los que se paga el sistema de salud, así que parece que hay un contenido ideológico en la toma de esa decisión. "Me estoy formando esta opinión ahora, conforme voy hablando, y me parece injusto que una mujer que quiera tener un hijo no reciba esa prestación y una pareja sí. O una pareja de lesbianas. Hay que ser respetuosos y darles sus derechos".
A propósito del cigarrillo electrónico
En cuanto a los  cigarrillos electrónicos, al presidente de Facme  le parece de perlas su limitación en escuelas y lugares públicos, por lo pronto, hasta que  llegue una ley que los regule a nivel estatal. Desde su punto de vista de cardiólogo cree que el cigarrillo electrónico mantiene el hábito y puede ser un  mal ejemplo para los no fumadores y un  estímulo para los fumadores.

Como médico que ejerce en un  hospital no le encuentra sentido al copago de los medicamentos que allí se dispensan y observa que un auténtico sistema nacional de salud no tiene que ser de copago, que por otra parte  no es una cosa nueva. Aprecia  además que, al tratarse de un hospital, no tiene sentido disuasorio, “puesto  que la prescripción la hace el médico”.

Otro tema que está dando que hablar en el sector es el de la regulación de los medicamentos homeopáticos: “a mí, en contra de la opinión de algunos compañeros, me parece bien, ya  que se someterán a los mismos controles de eficacia; ya que en cuanto a seguridad, los medicamentos homeopáticos están tan diluidos que no producen efectos adversos. Además, precisa, en España hay casi 20.000 fármacos y lo que pretende el Ministerio es regular estos medicamentos, partiendo de la evidencia científica  se verá  si aportan beneficios de cara al ciudadano, para que este sepa si realmente hay una base o simplemente produce un efecto placebo.