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La red de ventas de Almirall da la batalla a la dirección de la compañía

La farmacéutica podría despedir a 250 delegados

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Este lunes, 20 de enero, la mayor parte de la red de ventas de Almirall España, 400 de 500 delegados, se reunió en un hotel madrileño para poner en común propuestas con las que negociar con la dirección de la compañía ante el ERE anunciado por esta el pasado 5 de diciembre. El proceso de despido masivo podría afectar al 14,7% de la plantilla existente en España impactando mayoritariamente en la red de ventas, que perdería 250 empleados.

Acta Sanitaria, único medio de comunicación personado en la asamblea percibió un clima de unidad en los reunidos, así como un enfado generalizado contra la familia Gallardo, propietaria de Almirall, de la que se dijo tener mayores intereses en sus inversiones mejicanas que en cuidar de una plantilla que no hace poco permitió a la compañía repartir dividendos por valor de 400 millones de euros. En la mesa de encuentro estuvieron presentes los delegados Pilar Martínez, Rafael Martínez y Manu Nivela, junto a dos abogados del Colectivo Ronda, especializado en defender los intereses de los trabajadores en procesos de despidos masivos.

Todos a Mitre

Los, de momento, delegados de Almirall Pilar Martínez, Rafael Martínez y Manu Nivela, junto a dos abogados del colectivo Ronda, especializado en EREs

Miguel, Paco, Cristina, Victoria,... uno a uno, decenas de delegados afectados y solidarios con sus compañeros, fueron haciendo sus aportaciones para una negociación con la empresa en la que poder estar representados ya fue la primera dificultad. Según se dijo, la participación de los delegados no es de igual a igual con la empresa y sólo ha sido posible (representación ad hoc?) tras acciones legales de los abogados de los empleados. Actualmente, la postura de la empresa está cerrada a admitir prejubilaciones o despidos escalonados.

Atendiendo al plazo legal que establece la normativa aplicable a los despidos masivos, Almirall cuenta con tener "en la calle" a un determinado número de delegados el mismo 30 de enero, momento en que se cumple el plazo del procedimiento. Ante este estado de cosas, los reunidos postularon varias posibilidades entre las que las más aplaudidas fueron las de ir todos a la calle General Mitre de Barcelona (sede social de la compañía) junto a sus familias para hacer presión. Además de esto, también se propuso realizar envíos masivos de correos explicando el comportamiento de la empresa a los propios clientes o hacer una huelga de pedidos "caídos" al estilo de la que hizo Gandhi para lograr la independencia de India.

Entre Pfizer y Esteve

En ningún momento se planteó la posibilidad de poder evitar que los despidos se lleguen a producir y todos los esfuerzos de los que intervinieron se concentraron en pedir que se logren indemnizaciones dignas. En ese terreno caben dos extremos: el de la multinacional americana que paga generosamente a sus despedidos (Pfizer) y la española Esteve que, a duras penas, pudo mejorar los mínimos de la actual legislación laboral. Pero muchos de los delegados dejaron claro que seguir el camino de Esteve sería una gran derrota, porque este laboratorio estaba en pérdidas cuando recurrió al ERE y, en cambio, Almirall no sólo ha repartido dividendos en el último ejercicio sino que, además, se ha permitido comprar recientemente  la compañía americana Aqua Pharmaceuticals por más de 230 millones de euros. Según los letrados de Ronda, si se pagara a los delegados 45 días como parámetro indemnizatorio, la cantidad a desembolsar por la farmacéutica estaría entre los 30-40 millones de euros.

Este martes, 21 de enero, habrá una nueva reunión con la empresa que condicionará el desarrollo de los acontecimientos hasta el desenlace final (quizás no del todo) que tendrá lugar dentro de 10 días.