La profesión médica confía en que el Estado dé luz verde al primer gran museo de la Medicina

Para completar el eje Prado-Recoletos y fijar la memoria de la ciencia

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La profesión médica erigirá el primer museo español de la Medicina, a partir del Acuerdo de Atocha, suscrito por las principales instituciones de los médicos, en el momento que la Administración central dé vía libre al proyecto.

La lectura del compromiso tuvo lugar en el aula Cajal del histórico Colegio Oficial de Médicos de Madrid en presencia de los firmantes, como principales responsables del propio ICOMEM y la Organización Médica Colegial (OMC), la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME) y la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME). Unas horas más tarde, y en esta última institución, se procedió a la solemne rúbrica del documento.

Antonio Campos
Fruto del talento y el trabajo
El vicepresidente de la RANME, el doctor Antonio Campos, describió esta propuesta como extraordinaria por plantearse el museo como un homenaje permanente a toda la Medicina de hoy y ayer. Al ser espacio expositivo de la creación humana en una sus dimensiones más encomiables, como es la búsqueda de la salud y el bienestar. No será por tanto un mero repositorio de dispositivos históricos para la sanación o curación de enfermedades, sino la plasmación de la lucha contra el dolor y a favor siempre de la esperanza.

Propuso por tanto su construcción como una muestra, aunque la más reciente en su planteamiento, de la aportación de España a la civilización occidental que hoy es la base de la universal. A partir del legado de figuras como Miguel Servet, Celestino Mutis o el gran Cajal, al que atribuyó la talla de figuras de la ciencia como Galileo, Darwin o Newton. Un sueño de museo que, según Campos, será realidad como también lo fueron y lo son volar o la cartografía del genoma humano.

Eduardo Díaz-Rubio
Toda la evolución a la vista
El presidente de la RANME, el doctor Eduardo Díaz-Rubio, llamó a que el museo se convierta en expresión individual y colectiva de la lucha contra el dolor, la enfermedad y la muerte.

En ese sentido, manifestó el deseo de que el museo retrate la evolución histórica de la ciencia médica y del patrimonio instrumental y documental que lo hecho posible y desde figuras de talla universal como Santiago Ramón y Cajal.

Tomás Cobo
Tan real como virtual
Para el presidente de la OMC, el doctor Tomás Cobo Castro, el museo deberá ser un espacio físico y virtual de encuentro con la sociedad en general, con los pacientes y con los profesionales de la salud, que contribuya a tomar conciencia sobre el estado de bienestar sanitario conquistado hasta ahora y sobre la necesidad de preservarlo para el futuro.

Ello requerirá, como apostilló, sumar los legados museísticos de España y trazar generosos programas de intercambio. Mientras en paralelo se establece una plataforma digital avanzada, basada en inteligencia artificial, que se centre en las áreas de salud infanto-juvenil, edades del adulto y profesionales asitenciales.

Pilar Garrido
A todos los OPIS
La presidenta en FACME, la doctora Pilar Garrido López, dejó patente la voluntad conjunta de las corporaciones y organismos firmantes del acuerdo para trabajar haciendo realidad el museo, con invitación a participar al Gobierno y los principales Organismos Públicos de Investigación, como son el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCiii), y para que se vinculen al mismo desde el principio, con acompañamiento de la administración local y regional de Madrid.

Para que el Paseo del Arte, que se inicia con el Museo Thyssen y el Museo del Prado y sigue con el Real Jardín Botánico y el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, se convierta en gran avenida del mundo al completarse con un faro de ciencia, memoria y saber como será el futuro Museo Español de Medicina.

José Pablo Lara Muñoz
Llamamiento a todos
El presidente de la CNDM y decano de la facultad de Medicina de la Universidad de Málaga (UMA), el doctor José Pablo Lara Muñoz, que dejó una larguísima reseña en el libro de honor del ICOMEM, solicitó en nombre de las instituciones firmantes su adhesión y colaboración con el proyecto a los responsables de las unidades museísticas de España, a los organismos públicos y privados, a las corporaciones profesionales, las sociedades científicas y tecnológicas, los sindicatos y las fundaciones, junto a toda entidad u organización concernida por la ciencia para dar forma final a este magno proyecto como reflejo de los fines y objetivos sanitarios y sociales que inspiraron a los protagonistas de la medicina en el país.

Manuel Martínez-Sellés
A los héroes con bata
El presidente del ICOMEM, el doctor Manuel Martínez-Sellés, deseó que el proyecto contara con el Patronazgo de la Casa Real y el liderazgo del Gobierno de la Nación y señaló que el Museo Español de la Medicina se plantea como ámbito de reflexión sobre la salud y como conquista social a lo largo de la Historia. Además perfilarse como un justo tributo del país a sus médicos, compañeros sanitarios y científicos por su enorme contribución en la lucha contra la pandemia de Covid-19, el mayor hito de la nación en tiempos de paz.

También trazó el presidente de los médicos de Madrid una luminosa línea entre la Ilustración, que vio nacer a las primeras instituciones médicas del país, hasta la permanente búsqueda de la excelencia profesional, hoy extraordinariamente activa. Avenida en la que el museo sería punto de partida para logros aún mayores.

Luisa González
Con opinión favorable desde la UNESCO
Acompañó a Martínez-Sellés la vicepresidenta del ICOMEM, la doctora Luisa González, que presentó a los responsables institucionales y compartió con los presentes la satisfacción de haber comprobado en una visita directa de su director, que la iniciativa contaba con la opinión favorable de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

Levantado por los arquitectos Isidro González Velázquez y Tiburcio Pérez Cuervo, la sede del ICOMEM, que seguirá funcionando junto al museo, tiene varios anfiteatros, uno de los cuales se diseñó según el de la Escuela de Cirugía de París de Jacques Gondoin. El edificio decimonónico albergó la sede de la antigua Facultad de Medicina de San Carlos de la capital de España, en la que estudiaron el abuelo y padre del autor de esta breve reseña periodística. Para ser más tarde, en 1997 y ya con otra función desde hacía bastante tiempo, Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.
Un gran proyecto
Según la responsable de patrimonio y actividad museística del ICOMEM, María José Rebollo, se espera que el futuro museo tenga una superficie de 1.500 metros cuadrados, al extenderse a espacios del propio colegio madrileño y buena parte del resto de la manzana, ocupada por el Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP), que tendría que ceder esta sede.

Destacó Rebollo la buena disposición que había mostrado hacia el proyecto el ministro de Ciencia y Tecnología, Pedro Duque, cuyo departamento trabaja activamente en su estudio. Un hecho muy positivo, desde su punto de vista, porque consideró que el Estado es la institución llamada a liderar un proyecto científico y cultural de esta envergadura.

Una vez que se pase de la fase de proyecto previo a proyecto espacialmente definido, se fijarán los fondos existentes tanto para su disfrute, análisis y contemplación in situ como en una plataforma digitalizada. El proyecto se define en sus primeros pasos como un programa tanto nuclear como reticular de museo interterritorial para el diálogo, la colaboración y el intercambio de fondos con otros espacios expositivos dedicados a la salud y ya existentes en ciudades como Barcelona o Zafra, ISCiii, en forma de cátedras y pequeños museos, por ejemplo.

Estatua de Santiago Ramón y Cajal
Cajal, más vivo que nunca
Rebollo explicó también que la idea inspiradora de este macro proyecto, llamado a completar el eje museístico, urbano y cultural más reseñable del mundo, ha tenido varias experiencias de notable éxito. Entre ellas, destacó las visitas teatralizadas para estudiantes de secundaria en los mismos espacios en los que nuestro Nobel de Fisiología/Medicina de 1906, Santiago Ramón y Cajal, desarrolló su actividad docente más intensa y a través de la cual pudo transmitir su pensamiento científico más maduro. Hasta el momento, 10.000 personas han conocido el mundo de la neurona y el legado de Cajal y su escuela, dentro de una tradición que hoy entronca con la última neurociencia, en palabras de María José.

Gracias a un interés que, afortunadamente, no sólo no ha decrecido, sino que se ha incrementado durante la pandemia. Con la visita de la musa de la salud pública en esas visitas revividas para despertar el amor por la ciencia entre los más jóvenes y por principio.