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La aprobación del CETA provoca contraste de opiniones entre médicos e industria farmacéutica

Europa aprueba el acuerdo de comercio con Canadá

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La aprobación del acuerdo económico y comercial global con Canadá (CETA) por parte del Parlamento Europeo ha suscitado diferntnes opiniones entre los médicos, que opinan que puede traducirse en "un posible incremento del precio de los medicamentos y en la amenaza de privatización de servicios sanitarios", y la industria farmacéutica, que opina que "permitirá –entre otros beneficios– consolidar y armonizar la protección de la propiedad industrial en el ámbito farmacéutico".

Según Médicos y Pacientes, el CETA asegura que no va a "reducir ni cambiar las normas existentes en la UE en materia sanitaria, medioambiental, social y de seguridad y tampoco cambiaría las normas de seguridad alimentaria de la UE", además, este acuerdo "no cubrirá los servicios públicos por lo que los Estados miembros pueden seguir manteniendo los monopolios públicos y seguir decidiendo qué servicios (salud, educación...) quieren mantener y cuáles quieren privatizar".

Sin embargo, para la publicación de la Organización Médica Colegial (OMC), "resulta preocupante, no obstante, que las regulaciones sobre asistencia sanitaria en España, a través del Sistema Nacional de Salud (SNS) pudieran verse amenazadas, ya que los inversores podrían desafiar las regulaciones de los sistemas de seguridad social, incluso las aseguradoras de salud pública".

"Aquellos servicios públicos que sean privatizados como la sanidad pueden poner en riesgo los sistemas nacionales de salud en Europa y la pérdida de miles de puestos de trabajo, los derechos sociales, así como la apuesta por un modelo económico sostenible", insisten. Además, citan a algunos "expertos", que cifran la pérdida de empleo con la entrada en vigor de este acuerdo en "al menos" 200.000 empleos en Europa.
Una referencia para futuros acuerdos
"Con el CETA, apostamos por la apertura, el crecimiento y elevados estándares, por encima del proteccionismo y el estancamiento económico", subrayó por su parte el responsable de la tramitación parlamentaria del acuerdo, Artis Pabriks (PPE, Letonia), durante el debate previo a la votación.

"Compartimos valores comunes con Canadá, un aliado en el que podemos confiar. Juntos podemos construir puentes, en vez de un muro, para la prosperidad de nuestros ciudadanos", añadió Pabriks, quien considera que el CETA será una referencia para futuros acuerdos comerciales en todo el mundo. Finalmente, el acuerdo recibió el apoyo de 408 eurodiputados, 254 votaron en contra -entre ellos, Los Verdes y la Izquierda Unitaria, al dudar de sus garantías en materia laboral, protección medioambiental y sanidad- y 33 se abstuvieron.
Posible aumento del precio de los medicamentos
El precio de los medicamentos es otra de las cuestiones que más preocupan con la aprobación del CETA, a falta de que se ratifique por parte de Canadá. Según Médicos y Pacientes, "va a exacerbar aún más la subida de los costes por diversos motivos, entre ellos, la creación de un nuevo sistema de aumento de duración de la patente retrasará la entrada de medicamentos genéricos al menos dos años" y el hecho de que "los costes de medicamentos canadienses sitúan a este país en la segunda más alta del mundo después de Estados Unidos".

FarmaIndustriaEn este sentido, Farmaindustria y la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA) tienen un apostura totalmente contraria. A su juicio, "permitirá –entre otros beneficios– consolidar y armonizar la protección de la propiedad industrial en el ámbito farmacéutico, favoreciendo el acceso a nuevos medicamentos de los pacientes europeos y canadienses".

El Tratado constituye a su vez, según EFPIA, "un positivo paso adelante a la hora de armonizar las reglas del juego de las compañías farmacéuticas europeas que operan, invierten e investigan en Canadá". En la misma línea, Farmaindustria también valora positivamente el Tratado CETA, ya que la cooperación regulatoria que supone permitirá beneficiar a pacientes, investigación, sistemas de salud y economía.

En concreto, como señala la directora del Departamento de Internacional de Farmaindustria, Iciar Sanz de Madrid, el CETA permitirá "aumentar la eficiencia en la aprobación de nuevos fármacos a través de una mayor armonización regulatoria; favorecerá así mismo la creación de empleo en el sector farmacéutico y se traducirá en una optimización de los recursos gracias al reconocimiento mutuo de la inspección de las plantas de producción”.

"Por último, debemos recordar los beneficios específicos en materia de protección de propiedad industrial para las compañías innovadoras europeas que operan en Canadá: derecho de apelación para los innovadores en caso de infracciones de propiedad industrial; compensación de periodos de protección de patente; y refuerzo y cumplimiento efectivo del periodo de protección de datos, que –unidos a los demás efectos positivos incluidos en CETA– redundará en un acceso más rápido para los pacientes a los medicamentos innovadores que necesitan", agrega Sanz de Madrid.