Jóvenes investigadores piden mantener viva la credibilidad de la Ciencia y la Democracia

En la última cita virtual de la Fundación Lilly

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Jóvenes investigadores han pedido mantener viva la credibilidad de la Ciencia y velar por la calidad de la Democracia, durante la sexta y última entrega del ciclo virtual 'Argumentos Cruzados', desarrollado en los últimos meses por la Fundación Lilly.

Esta cita de carácter online se convocó bajo el lema 'Pandemia, Ciencia y Democracia', y con la voluntad de ayudar a construir una relación fluida y respetuosa entre la Ciencia y la política en beneficio de todos los ciudadanos.

José Antonio Sacristán
Broche de oro
El director de la Fundación Lilly, el doctor José Antonio Sacristán, calificó como broche de oro la última cita de este ciclo de encuentros, dentro de un formato que tuvo un gran éxito de seguimiento y trajo algunas ventajas confirmadas sobre las fórmulas presenciales tradicionales.

Todo ello, al sentirse, aseguró José Antonio Sacristán, muy alto el compromiso de la Fundación Lilly por dar cauce a debates sobre temas cruciales del presente y del futuro, a la luz de la Medicina, la Ciencia y el Humanismo, lo cual, con la voluntad también clara de mantener abiertos los canales virtuales para llevar los argumentos científicos más fundados a la mayor parte de la población posible.

Sacristán se alegra sinceramente porque la Ciencia abra los telediarios desde hace un año como respuesta a un interés creciente de la ciudadanía, por lo que considera más oportuno que nunca tender puentes a nuevos espacios de relación, como son la diplomacia y la política basadas en la Ciencia.
Frente al populismo epidemiológico
Al ser dimensiones antitéticas, opuso el director de la organización convocante al populismo epidemiológico, trufado de negacionismo, los principios de la Ciencia en Democracia, cuyos cimientos son el uso del razonamiento, la transparencia, los datos, la tolerancia y todos los conocimientos que generan para hacer mejor la vida de las personas.

Elena Lázaro
El tiempo dilatado
La coordinadora de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Córdoba, Elena Lázaro, habló en nombre de todos al describir una común sensación del tiempo vivido los últimos meses, y dilatado por la pandemia, capaz, a la vez, de hacer ver como muy remoto el pasado mes de marzo y mantener absolutamente nítidos recuerdos tan inmediatos, nacidos de un mundo que cambió para siempre.

Durante su presentación, Elena Lázaro, que también es la presidenta de la Asociación Española de Comunicación Científica, echó de menos una mayor paridad de los especialistas aflorados en el mundo durante la crisis sanitaria mundial, hombres y mujeres, estas últimas en menor número, que informan en cada país sobre el devenir de la infección global.
Gobernanza mundial y diplomacia científica
Esta moderadora también transmitió la general curiosidad de los asistentes sobre cuestiones esenciales, como la diplomacia científica, la gobernanza en un mundo expuesto a riesgos globales y la necesaria convivencia, o coexistencia, entre Ciencia y Democracia. De esta forma, también preguntó a los científicos protagonistas de este encuentro sobre el riesgo de caer en tecnocracias por parte de los países que puedan tener la tentación de despegarse de sus pueblos, con o sin intención.

De igual modo, Lázaro interrogó a los invitados ante paradojas como que la pandemia llegó de una Dictadura de partido único, China, mientas que en Suecia las cosas marcharon mal, a pesar de tener una Democracia modélica, al igual que ocurrió en el Reino Unido, que siguió haciendo Ciencia de primer lugar, a pesar del errático comportamiento de su Gobierno en la primera etapa de la pandemia, quizás con algunos paralelismos a lo ocurrido en España, según sugirió.

Lorenzo Melchor
Conquistar espacios públicos
El especialista en asesoramiento científico y diplomacia científica europea de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), Lorenzo Melchor, exhortó a que los científicos se abran y colonicen espacios de conocimiento público y social como ya hicieron en su momento los exploradores y los politólogos.

Como ventaja de la pandemia, Lorenzo Melchor ve intersecciones entre Ciencia y política, al haber incrementado esta última su interés mediante la creación de órganos, comités y grupos consultivos, aunque persiste la duda, reflexionó, sobre la implicación real que haya alcanzado la ciudadanía en el gran debate de la Ciencia, por lo que cabría averiguar, especuló, si lo que hoy se produce solo es una comunicación unidireccional.
Investigadores en los medios
Con intención de relatar hechos favorables ocurridos durante la pandemia, este científico citó la aparición de figuras señeras de la ciencia española, como Margarita del Val, que es química, viróloga e inmunóloga en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y el genetista Lluís Montoliu.

Estas son personalidades que aparecen en programas de información general, o meramente divulgativos, en horario de máxima audiencia. A ellos, Melchor sumó la constante presencia del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad (CCAES), el doctor Fernando Simón, prácticamente a diario durante muchas semanas y meses.
Frente a populismos y nacionalismos
En relación con la FECYT, aludió este ponente a su informe elaborado a lo largo de los dos últimos años como compendio de los obstáculos, advertencias y motores que es necesario conocer para hacer avanzar la diplomacia científica, a escala global y frente a peligros como los populismos y nacionalismos propios de este primer cuarto de siglo. Así, citó fenómenos poco edificantes, como el acaparamiento en muchos países de medios de protección contra el nuevo coronavirus durante la primera fase de la pandemia.

En ese debate, este ponente situó el diálogo entre los países frugales y los manirrotos, con la excelente oportunidad que supondrán las vacunas contra la Covid-19 para poner a todos de acuerdo, por lo que anima a que todas las naciones monitoricen la forma en que permean y calan los discursos científicos dentro de sus respectivas poblaciones.
Bajar la presión política
Para reducir las actuales tensiones políticas, Melchor recomienda a los países que se aseguren de que sus pueblos reciben mensajes unívocos, claros, precisos y veraces, en un contexto de gobernanza global aún imperfecta. Reparó, además, en que la Democracia y la Ciencia deben compartir un mismo espacio de libertad en el que no se bajen sus garantías de calidad y estímulo.
En defensa de la OMS
De los organismos internacionales, destacó este ponente el paso adelante dado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), gracias, entre otras cosas, a su departamento encargado de estudiar de qué forma el cerebro humano no procesa igual la información cuando se trata de cuestiones científicas o políticas. Precisamente, adscribe a esa línea el texto publicado por la FECYT sobre diplomacia científica con la encomienda de que la comunicación sea siempre multidireccional.
Brasil, para lo bueno y lo malo
Sobre Brasil, y a pesar de la insensibilidad demostrada por su presidente, Jair Bolsonaro, declaró Melchor que también vivió como un éxito que nueve Estados se unieran para crear su propio comité científico común y desarrollar app para el control de la pandemia, con el resultado de lograr mejores cifras de infección y muerte que el resto de la República, una iniciativa en la que ya participan al presente, como celebró, 2.000 científicos residentes y expatriados de este país.
España y Europa
Recomienda este ponente a todos estar atentos al resultado de las negociaciones que tienen lugar en el seno de Europa para el relanzamiento de las economías que forman la Unión Europea (UE) y la financiación plurianual destinada a ciencia en el continente.

En ese aspecto, condiciona Melchor el futuro de las ayudas que reciba España desde Europa, y el impulso que ella dé a la Ciencia como país, a la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado que hoy son objeto de gran refriega política.
Políticos incompetentes
A la pregunta formulada desde el público sobre la incompetencia de numerosos políticos mundiales, en general, con riesgo incluso para la calidad de la Democracia, este científico descarta que los investigadores sean per se mejores personas o más capaces que el resto de los ciudadanos, en general, o los mandatarios, en particular.

No obstante, citó Melchor el caso de la canciller de Alemania, Angela Merkel, que es Doctora en Ciencias Físicas, y cuyo país tuvo muy buen comportamiento durante la pandemia, a lo que pudiera haber ayudado su formación académica y científica.
Entre autocracias y países libres
Melchor dio la razón a la moderadora cuando expuso la ausencia de relación directa entre las autocracias del mundo y las Democracias asentadas según un comportamiento no homologable ni sujeto a patrones internacionales durante la epidemia global.

En resumen, reclama este ponente la unidad de comités de asesores que, en el caso de España, se multiplicaron en Ministerios y la propia Presidencia de Gobierno, con la asignatura aún pendiente de que compartan sus conclusiones de una forma más rápida y clara.

También expuso Melchor la necesidad de que se forme a los investigadores y se les dé cauce para compartir sus hallazgos. En ese sentido, citó el caso de países en los que los científicos se forman durante un año en los Ministerios impulsores de la innovación para conocer su funcionamiento intrínseco a fondo.

Todo ello con el añadido, sumó, finalmente, este ponente, de crear, desde los poderes públicos, instituciones híbridas para la comunión de Ciencia y política al estilo de lo que se hace en Bergen, ciudad noruega en la que existe una institución de este tipo encargada de debatir sin cortapisas sobre los objetivos de desarrollo sostenible en el mundo.

Pablo Izquierdo
El momento es ahora
El neurocientífico y director de Política Científica de la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRUK/CERU), el doctor Pablo Izquierdo, invita a aprovechar la actual coyuntura para dar un mayor impulso abierto a la Ciencia y un mayor eco social.

Recordó Pablo Izquierdo su artículo publicado el pasado mes de marzo en El País, texto que le sirvió para comprobar, de primera mano, las tensiones que sufren los medios de comunicación para informar con fundamento y poder dar una rápida información a sus seguidores.
España y Reino Unido
Izquierdo afeó la conducta de Boris Johnson, que es el primer ministro de Reino Unido, quien, gracias a ser mejor asesorado a destiempo, dejó de darse baños de masas sin la imprescindible protección de la mascarilla. Reclamó, además, que países como España y el mismo Reino Unido hagan pública la identidad de los miembros de sus comités de expertos, sin dejar de salvar las debidas precauciones para su intimidad y seguridad personal, concedió.
Feminismo y errores científicos
Lamenta este ponente que la relación de expertos en la pandemia, con proyección pública conocida, aún sea de ocho hombres por cada dos mujeres en todos los países del mundo. Además, se hizo eco de la información endeble publicada en cabeceras científicas del mayor prestigio.

También entiende Izquierdo que la urgencia de avanzar contra el SARS-CoV-2 hizo comprensible la difusión de artículos y borradores pre-print, prácticamente sin revisión externa. Junto a ello, afirmó que la Ciencia es apartidista, pero no apolítica, y se apoyó en la etimología de la palabra credibilidad, que viene de crecer, como bien supremo que no deben perder los hacedores de Ciencia.
No descuidar el clima
Aboga, igualmente, Izquierdo por un consenso mundial sobre la pandemia, como los logrados anteriormente para el cambio climático o la ciberseguridad, aunque en estos asuntos el planeta todavía no diera pasos de aceptación global, tal como lamenta.

Añadió a lo anterior este ponente su preocupación por el peligro que existe para el mundo de que lo urgente arrincone a lo importante. En ese punto, estima que el dictamen de la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados se centró excesivamente en la Medicina, sin atender otros temas capitales, como el cambio climático, al haber preferido, por su parte, que hubiese incidido más en el concepto de One Health, muy atento también al cambio climático, además de a la salud de los animales.
Crisis concatenadas
Alegó Izquierdo que cuatro crisis superpuestas en Europa, como la económica de 2008 a 2012, la de los refugiados, la del Brexit y la de la pandemia de la Covid-19, desencantaron  a los europeos, con el resultado concluyente de un perceptible descrédito respecto de los gobernantes comunitarios en muchos de los países de la UE.

Como conclusión propia, afirmó este ponente que el Reino Unido hizo una mala gestión sanitaria de la pandemia, a pesar de que su asesoramiento fue de calidad y actualizado puntualmente en el tiempo, sin obstar a que el conocimiento científico siempre será incompleto y fragmentario, según reconoce. Finalmente, y en línea con las tesis de su compañero de debate, también coincidió al afirmar que ser buen científico no tiene por qué ser garantía de ser buen político, y a la inversa.