José García Mostazo (CGCOP): "La realidad es que para la Sanidad Pública no existimos"

entrevista al presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos

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Este año 2020, y ante el nombramiento del nuevo ministro de Sanidad, Salvador Illa, el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP), José García Mostazo, ha solicitado, de nuevo, " la inclusión de la figura del podólogo dentro del sistema sanitario público", tal y como recuerda en esta entrevista en Acta Sanitaria, ya que considera, como máximo representante de los podólogos, que "para la Sanidad Pública, no existimos porque no estamos dentro de las categorías del Sistema Nacional de Salud (SNS) ni estamos dentro de la cartera básica de servicios".

José García Mostazo

Acta Sanitaria (AS).- ¿Cuál es el origen de la Podología?

José García Mostazo (JGM).- Leí hace tiempo algo que me pareció muy interesante, que desde la más remota antigüedad, el hombre se ocupó del cuidado de sí mismo, de su familia y de sus compañeros. Poco a poco, a través de los siglos, fue perfeccionando su conocimiento y especializándose. Y, claro, también existe constancia de la presencia de personas que se dedicaban al cuidado de los pies; por ejemplo, en la antigua Grecia hay constancia de los sacerdotes que utilizaban fórmulas para tratar afecciones de los pies y, posteriormente, en la época romana se relatan tratamientos para enfermedades de las uñas, durezas y callos; y, así, sucesivamente, hasta llegar a mediados del siglo XIX. En el año 1857, se dicta en España la Ley de Instrucción Pública (Ley Moyano), que regula jurídicamente todas las profesiones sanitarias, en la que aparece la figura del cirujano callista, asociado al practicante en Medicina y Cirugía. Pero tuvieron que pasar casi 100 años, hasta el año 1955, en que se habla ya del podólogo y se empiezan a impartir cursos específicos sobre Podología a los ayudantes técnicos sanitarios (ATS) en la Facultad de Medicina de Barcelona.

La especialidad de Podología se crea en el año 1960 y el podólogo adquiere plena autonomía para recibir al paciente y poder aplicar los tratamientos para resolver las enfermedades de los pies sin sobrepasar los límites de la Cirugía menor. Posteriormente, en 1988, se crea el título de diplomado universitario en Podología como titulación específica independiente de la Enfermería.

En el siglo XXI, con la creación del espacio europeo para la educación superior, con el Plan Bolonia para la convergencia de títulos universitarios en Europa, se crea el título de Grado en Podología, con una duración de cuatro años y una carga lectiva de 240 créditos ECTS.
"La especialidad de Podología se crea en el año 1960"
AS.- ¿En qué punto se encuentra este sector actualmente en cuanto a competencias?

JGM.- La legislación vigente configura la profesión de podólogo como profesión regulada cuyo ejercicio requiere estar en posesión del correspondiente título oficial. El documento legal que regula las competencias actuales del podólogo es la orden 57 28/2009, del 18 de marzo, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión. En su apartado tres, recoge las competencias que los estudiantes deben adquirir.

Podríamos decir que es una profesión que se basa en tres pilares bien definidos: la autonomía para recibir pacientes sin la derivación de otro profesional, poderlos estudiar mediante el examen clínico, realizar o prescribir pruebas complementarias, tales como análisis de sangre, radiografías, estudios de la pisada…; así el profesional de la Podología llega al diagnóstico de la enfermedad; y podemos aplicar los tratamientos podológicos necesarios para resolver esta patología: ortopodológico, quiropodológico, Cirugía podológica, tratamiento físico, farmacológico o educativo, y todo ello basado en la historia clínica. También, debe conocer, diseñar y aplicar programas preventivos relacionados con la Podología y el fomento de la atención podológica en la población.

AS.- ¿Cuál es el futuro de la profesión con la incorporación de las nuevas tecnologías para el diagnóstico y tratamiento?

JGM.- La tecnología es la gran revolución del siglo XXI y está arrojando a la ciencia médica nuevas herramientas para mejorar el diagnóstico y poder aplicar un tratamiento mucho más efectivo, basándose también en estos nuevos dispositivos tecnológicos.

Actualmente, en Podología, disponemos de plataformas informatizadas para el estudio de la pisada, que llevan integradas también cámaras de alta resolución con análisis de movimiento que pueden reproducir imágenes en un modo súper lento y, a su vez, utilizar aplicaciones informáticas que nos permiten verificar la existencia o no de patologías tanto en la marcha como en la carrera; también, estamos utilizando plantillas instrumentalizadas con sensores que se colocan dentro del calzado deportivo o de vestir, para que el paciente las utilice en su vida cotidiana durante unos días y, posteriormente, recoger la información que han captado a través de una aplicación informática, lo que nos ofrecerá los datos del tipo de pisada. También, hemos incorporado herramientas terapéuticas, como el láser, para tratar las enfermedades de las uñas, procesos dolorosos, como tendinitis, y, también, para Cirugía podológica. La tecnología de impresión 3D nos permite, además, diseñar plantillas ortopédicas a medida, si bien es verdad que este capítulo tiene que desarrollarse mucho aún.
"Disponemos de plataformas informatizadas para el estudio de la pisada"
AS.- Desde el Consejo, ¿qué le piden al nuevo ministro de Sanidad?

JGM.- Una vez que tuvimos conocimiento de su nombramiento, inmediatamente se le mandó una carta de felicitación a la vez que le instábamos a que nos recibiera para trasladarle nuestras inquietudes y ponernos a su disposición para colaborar en la tarea que le ha sido encomendada.

Por supuesto, al nuevo ministro, le solicitamos la inclusión de la figura del podólogo dentro del sistema sanitario público, como una prestación más dentro de la cartera básica del SNS. También, le instamos a que nos ayude a regular la formación continuada, con la creación de especialidades y el reconocimiento de la figura del podólogo. España posee, además de uno de los mejores sistemas sanitarios, un modelo de formación de especialidad basada en la residencia de sus aspirantes a especialistas. En la Podología, entendemos que, mientras no estemos en el sistema público, tampoco podremos desarrollar esta parte, como podría ser una especialidad en Cirugía podológica, como ya existe en otros países de nuestro entorno, como Reino Unido.

Entendemos que, para poder llegar de una forma universal a toda la población española, solamente se puede desarrollar estando dentro del sistema público de salud.
"Al nuevo ministro, le solicitamos la inclusión de la figura del podólogo dentro del sistema sanitario público"
AS.- ¿Considera que la especialidad está representada adecuadamente en el SNS?

JGM.- La realidad es que, para la Sanidad Pública, no existimos porque no estamos dentro de las categorías del SNS ni estamos dentro de la cartera básica de servicios. Solo algunas comunidades autónomas han incorporado al podólogo dentro de su cartera de servicios, como, por ejemplo, Cantabria, que fue la primera, y, ahora, Baleares, Madrid y la Comunidad Valenciana.

AS.- En cuanto a la formación en Podología, ¿podría hacer una radiografía de la situación en España?

JGM.- Como apuntaba antes, en 2009 se implanta el Plan Bolonia en España, por el que los estudios de Podología pasan a ser de Grado, con una duración de cuatro años y 240 créditos europeos, más un Trabajo de Fin de Grado. Los graduados pueden optar a realizar el máster oficial que les conduce a la realización de su tesis doctoral y llegar al más alto nivel académico universitario, que es el de Doctor.

Actualmente, hay 14 universidades donde se imparte el Grado de Podología. Desde el Consejo, entendemos que los estudios no se han desarrollado desde un criterio razonable, puesto que no se han tenido en cuenta aspectos tan importantes para la calidad de la enseñanza como que los profesores que imparten las asignaturas de Podología sean podólogos ni que las prácticas deban realizarse en clínicas universitarias u hospitales.
"Actualmente, hay 14 universidades donde se imparte el Grado de Podología"
A la hora de abrir estos nuevos centros, tampoco se ha tenido en cuenta si la sociedad demanda estos profesionales. Cuando nos hemos reunido con los rectores de los dos últimos centros universitarios en los que se ha implantado la titulación del Grado de Podología, presentábamos las estadísticas que se publican anualmente a través del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las solicitudes de estudiantes para las diferentes carreras en España y encontrábamos que solo el 40 por ciento de los que ingresan en Podología lo habían solicitado como primera opción; el 60 por ciento restante eran los que no habían tenido acceso a la titulación que tenían en primera instancia ni en segunda o tercera opción.

Si bien es verdad que una vez que el alumno empieza la carrera de Podología encuentra una profesión independiente y muy atractiva, pero los problemas vienen cuando finaliza los estudios y no encuentra salida laboral. Hay alumnos que terminan Podología y se plantean matricularse en aquellas carreras que tenían en mente al inicio de sus estudios, como Enfermería, Medicina o Fisioterapia que, claramente, tiene una mayor salida y una mejor colocación a través de los puestos que se ofrecen en el sistema público de salud.

AS.- Dado que esta rama sanitaria no se encuentra incluida en la Sanidad Pública, ¿qué salidas tienen los futuros podólogos?

JGM.- La salida profesional principal es en el sector privado, acceder, bien por cuenta propia o por cuenta ajena, a la práctica profesional en una clínica.

En menor porcentaje, también hay alumnos o podólogos que se plantean entrar en proyectos de investigación dentro de las universidades, como becarios; también, en un muy pequeño porcentaje, intentan acceder a las plazas de profesor en centros de formación profesional, como cualquier otro graduado universitario sanitario.

Algunos privilegiados, como en Cantabria o en otras comunidades que están empezando a incorporar en pequeña proporción al podólogo a su sistema autonómico de salud, intentan su acceso a través de Atención Primaria o Atención Especializada.
"Los estudios no se han desarrollado desde un criterio razonable"
AS.- ¿Puede el sistema absorber a todos los estudiantes que se titulan en esta especialidad?

JGM.- Hasta que no se incluya la Podología en la Sanidad Pública, la sociedad no puede absorber la cantidad de titulados que salen cada día de nuestras universidades. No existe una demanda real de Podología en la sociedad, y tampoco se ha logrado crear una necesidad de asistencia podológica: faltan programas de educación sanitaria que fomenten la cultura de cuidarse los pies y acudir al podólogo.

Una vez que se visita a este profesional, los pacientes son conscientes de que podemos resolver muchos de los problemas que tienen y que se han perdido en el recorrido que existe en la Sanidad Pública, en la que no han encontrado soluciones ni respuestas. Desde la Podología, podemos ahorrar al sistema público dinero en bajas laborales y en costes hospitalarios.
"No existe una demanda real de Podología en la sociedad"
Hoy por hoy, la salida profesional de la Podología es trabajar en clínicas privadas y el mercado ya está muy saturado. Aunque hiciéramos una comparación con las clínicas de Odontología, que también han proliferado de manera importante, el mensaje en la sociedad de cuidarse los pies y acudir al podólogo no tiene nada que ver con las campañas de salud bucodental que realizó el Ministerio de Sanidad en su momento. Nosotros, desde el CGCOP, reclamamos también campañas públicas para concienciar de la importancia de acudir al podólogo y de tener salud en nuestros pies.

Dadas las escasas salidas profesionales que la Podología tiene hoy en España, nos encontramos cada vez más situaciones de trabajo precario, puesto que la sociedad no puede asumir la cantidad de profesionales que hay hoy en España y que, además, va incrementándose con cada nueva promoción universitaria.