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JJ Rodríguez Sendín: La objeción de conciencia es personal y debe regularse

entrevista al término de su presidencia de la Comisión Deontológica Central

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A punto de constituirse la Comisión Central de Deontología, tras la elección por la Asamblea del Consejo General de Colegios Médicos de la mitad de los vocales que la conforman, Acta Sanitaria ha entrevistado a quien ha sido su presidente hasta ahora, Juan José Rodríguez Sendín, que, de entrada, manifiesta que no optará a la reelección, que debe darse paso a otra persona.

Acta Sanitaria (AS).- Da la impresión de que los últimos años han sido especialmente importantes desde el punto de la Deontología Médica.



J.J. R. Sendín (JJRS).- No más que otros. No puede decirse que hayan sido años distintos a los anteriores, pues la adaptación del Código Deontológico ha sido continua, dado que siempre ha debido conjuntar los valores de la Medicina con las demandas y problemas de la sociedad.

AS.- En este momento, ¿se está renovando el Código?

JJRS.- Lleva esperando tres años. Con la pandemia se paró el debate y, ahora, habría que terminarlo inmediatamente. Si sigue esperando, habrá que volverlo a retocar.

AS.- ¿Qué es lo más importante?

JJRS.- Hay una serie de puntos que requieren cuidado, como es atender a la compatibilidad del derecho del paciente y, por otro lado, preservar la defensa de la vida. Hay que hacerlo compatible. El propio Código reconoce el derecho que tiene el paciente a decidir con la información adecuada. También contempla que el médico debe contribuir a evitar el sufrimiento y reconoce que el médico debe contribuir a preservar la vida.
El Código Deontológico reconoce el derecho que tiene el paciente a decidir con la información adecuada
AS.- Sin duda, un debate difícil

JJRS.- Algo muy difícil, especialmente hasta dónde llega la obligación del médico y qué queda de vida para un paciente que considera que para él la vida ha terminado. Y debe resolverse una ecuación con tres elementos. La decisión del paciente, con información óptima, sin engaños, es sagrada. Y, aunque no guste, debe ser informado adecuadamente y respetar su decisión adecuada a la ley. En segundo lugar, está el mandato de que hay que luchar contra el sufrimiento. Y, en tercer término, se tiene que defender la vida.

AS.- Da la impresión de que el debate se centra en este último aspecto.

JJRS.- Efectivamente, pues qué entendemos por eso de defender la vida cuando ya no queda más que muerte. Ese es el matiz, sobre todo cuando se está alargando más la muerte que la vida.

AS.- Y aquí surge un aspecto fundamental para el facultativo, la objeción de conciencia.

JJRS.- Sin duda. Por eso es muy importante que se pueda ejercer la objeción de conciencia desde la libertad individual absoluta, porque nadie puede hablar por la conciencia de otro individuo. Ni un juez, pues lo haría desde su propia conciencia.

AS.- ¿Y se puede regular la objeción de conciencia?

JJRS.- No sólo se puede sino que debe hacerse y hay un mandato en tal sentido de la Unión Europea para que se regule con carácter general en el campo sanitario. Y no sólo por el tema de la eutanasia o el aborto. Podríamos pensar en la limitación del esfuerzo terapéutico, por el que nadie pregunta y, hasta ahora, era más fácil tratar de alargar la vida (o la muerte) con lo que conocemos como obstinación terapéutica o ensañamiento terapéutico. En esta situación debe buscarse el término medio más justo. Otro campo de atención podría ser el de la reproducción humana asistida, cuando se sabe que se están realizando auténticas barbaridades...

AS.- ¿A la Comisión de Deontología llegan estas cosas?

JJRS.- Sí, sí. Puede llegar cualquier cosa. Por eso, ahora mismo, un tema caliente es el de la objeción de conciencia. Y tratamos de dar salida a los casos. Se puede regular. Lo que no puede ser es que se hable de un derecho que no tiene regulación. Lo que no está regulado no existe o existe con muchas dificultades. La propia objeción está en debate permanente y habrá situaciones límite que deberá decidir un juez y lo hará de acuerdo con su conciencia. Y cada día surgen más problemas en torno a la conciencia.

AS.- En este contexto, ¿para qué sirve el Código Deontológico?

JJRS.- Lo escrito en el Código Deontológico es de obligado cumplimiento. La Constitución obliga a estar colegiado, pero quien permite ordenar la profesión y sancionar si no se respeta es la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en donde se dice a los colegios cómo hay que ordenar la profesión. Y, en lo no regulado, lo que prima es lo escrito en el Código Deontológico.

AS.- ¿Recuerda algo de lo que establece?

JJRS.- El Código dice cosas muy interesantes, como que no existe más que la conciencia del individuo; nadie puede representar a la conciencia de nadie. Mensaje para instituciones que aseguran asumir la conciencia de sus seguidores, aunque digan que están de acuerdo con ellas. Aunque lo estén. La actuación la decidirá el individuo cuando le toque decidirlo. Las instituciones no tienen conciencia, tienen principios. El Código establece que la decisión personal debe comunicarla a su superior para que sepa que no se va a realizar un determinado servicio y permitir ordenarlo. Y si no se comunica, es una falta.
Estamos en contra de tener que objetar con carácter anticipado y previamente, pues supone cargarse la objeción de conciencia
AS.- ¿Qué piensa con la inscripción de objetores?

JJRS.- Que es una barbaridad. Estamos en contra de tener que objetar con carácter anticipado y previamente, pues supone cargarse la objeción de conciencia. ¿Cómo se va a objetar previamente a una situación imprevista? Si usted me dice que, para poder objetar mañana, debo inscribirme hoy, se está generando un ejército de objetores que es absurdo. Para ser objetor mañana debo declarar que lo soy hoy a no se sabe qué.

AS.- Es decir, se objeta en un momento dado y ante una situación determinada

JJRS.- Además, ser objetor no te impide cumplir con las obligaciones que tienes con un paciente y que no tienen que ver con una actuación concreta, como podría ser la de la eutanasia. No se puede objetar para quitarte de en medio al paciente. Y lo dice claramente el Código Deontológico.

AS.- Además del debate sobre la objeción de conciencia, ¿qué otros aspectos se han visto alterados con la aprobación de la Ley de la Eutanasia?

JJRS.- Resulta sorprendente que, hasta hace cuatro días, eran muy pocos los que aplicaban la sedación paliativa. Era casi una heroicidad. Ahora, curiosamente, como consecuencia de la ley de la eutanasia, se advierten menos reparos en realizarla.

AS.- ¿Alguna consideración para terminar?

JJRS.- Hay que romper con este círculo vicioso y acabar con las propias contradicciones, con racionalidad y respeto y teniendo muy claro que, ante determinadas situaciones, nos enfrentamos con el derecho del paciente en una situación límite, que es la suya, y nosotros tenemos que responder con racionalidad y respeto.