Ignasi Figueras Sanofi
Ignasi Figueras Sanofi

Ignasi Figueras: Dupilumab, en dermatitis atópica grave, "ha mostrado una clara eficacia"

Entrevista con un representante del Servicio de Dermatología del Hospital de Bellvitge

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El doctor Ignasi Figueras, quien ejerce como dermatólogo en el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, ha atendido a Acta Sanitaria en una entrevista en la que explica en qué consiste la dermatitis atópica y qué consecuencias puede tener en su forma grave, para la cual "el arsenal terapéutico" del que se dispone en la actualidad es "bastante limitado". Por ello, este especialista considera importante que se aprueben terapias como "dupilumab, un fármaco biológico dirigido contra la interleucina 4 y 13 que en los estudios pivotales ha mostrado una clara eficacia en la reducción de los parámetros de gravedad clínica y de calidad de vida".

Ignasi Figueras

Acta Sanitaria (AS).-  ¿Qué es la dermatitis atópica y cómo se manifiesta?

Ignasi Figueras (IF).- La dermatitis atópica es una de las enfermedades inflamatorias más frecuentes que suele debutar en la edad infantil y, generalmente, se autolimita antes de la adolescencia. No obstante, hay un porcentaje no despreciable de pacientes que o bien persisten en la edad adulta o debutan en esa edad (20%-30%), presentando generalmente una enfermedad moderada o grave. Las principales manifestaciones clínicas de esta enfermedad son las lesiones eccematosas (eritema, descamación, exudación, costras…) asociadas casi siempre a picor. La distribución típica de las lesiones cambia según la edad del paciente. De esta manera, en la primera infancia predominan las lesiones llamadas agudas, con exudación, eritema y costras que se distribuyen por la cara, cuello y zonas de extensión. En la infancia más avanzada, las lesiones ya no son tan agudas y, además, tienen predominio por los pliegues, dorso de las manos y mejillas, mientras que en la edad adulta las lesiones se distribuyen típicamente por el cuello, cara, dorso de manos y flexuras y suelen ser más cronificadas, con signos de liquenificación debido al rascado crónico. Es frecuente que la dermatitis atópica se asocie a otras enfermedades atópicas, como el asma, rinoconjuntivitis y alergias alimentarias. De hecho, muchos pacientes pediátricos con un inicio temprano de la dermatitis atópica desarrollan, posteriormente, alergias alimentarias, asma y, finalmente, rinoconjuntivitis, lo que se conoce como marcha atópica.

AS.- ¿Cuáles son los síntomas de esta patología en su estado grave?

IF.-  Los principales síntomas de la patología grave son el picor, el enrojecimiento cutáneo (eritema), la presencia de lesiones eccematosas, así como derivadas del rascado continuo (costras, liquenificación y sangrado). Existen algunos hallazgos clínicos que se asocian a una enfermedad más grave o resistente al tratamiento como, por ejemplo, la presencia de alopecia, de lesiones hiperqueratósicas (tipo prúrigo-nodular) o liquenificadas, así como las formas eritrodérmicas de la enfermedad (eritema en >90% de la superficie corporal).

AS.- Si nos centramos únicamente en la dermatitis atópica grave, ¿qué consecuencias tiene en la vida de las personas?

IF.- Las consecuencias en la vida de las personas que la sufren son múltiples. Las primeras son derivadas del prurito constante que conlleva una necesidad de rascado continuo, lo que es muy molesto y limitante para el paciente. De hecho, existen estudios que determinan que el prurito es, junto con el dolor, el peor síntoma reportado por el paciente en cuanto a calidad de vida. Este ciclo de picor-rascado limita la calidad del sueño del paciente de una manera muy importante y, de hecho, la mayoría de estos pacientes refieren una muy mala calidad del sueño, cuando lo pueden conciliar. La vida social e incluso de pareja también se ve limitada en la mayoría de ocasiones por la incomodidad de los síntomas, sobretodo el prurito y el rascado, los cuales empeoran en determinadas situaciones, como exposición al calor y el sudor.

Es frecuente que estos pacientes tengan un menor rendimiento en clase o en el trabajo, precisamente por culpa de la falta de sueño o bien debido a efectos secundarios de algunos fármacos, como los antihistamínicos sedantes, que estos pacientes toman en muchas ocasiones. En general, la calidad de vida de estos pacientes se ve mermada de manera muy importante y muchos de ellos presentan rasgos de depresión y ansiedad. El absentismo laboral es un aspecto muy relevante a tener en cuenta, puesto que es frecuente en estos pacientes, ya sea debido a la enfermedad en sí o por las numerosas consultas al dermatólogo que ella conlleva.

AS.- ¿Qué efectos puede tener la patología en el bienestar de la persona que la padece?

IF.- Como hemos comentado anteriormente, la calidad de vida de estos pacientes se ve afectada negativamente en la mayoría de los pacientes. No solo por los síntomas directos de la enfermedad, sino por las consecuencias de la misma: falta de sueño, bajo rendimiento en clase o en el trabajo e importante absentismo laboral y escolar.

AS.- ¿Cuál es el impacto sociosanitario y económico de la enfermedad? ¿Qué prevalencia tiene en España?

IF.- Existen pocos estudios que evalúen la prevalencia de la dermatitis atópica en España. Se estima que se sitúa alrededor del 10-12 por ciento (10%-20% en población infantil y 1%-3% en la población adulta), mientras que las formas graves afectan al 0,08-1 por ciento de la población. Aunque este dato pueda ser más o menos variable, parece evidente que ha aumentado de manera muy notoria en las últimas décadas, triplicándose su prevalencia en las últimas tres.
"La calidad de vida de estos pacientes se ve mermada de manera muy importante"
Aunque no hay muchos datos acerca del impacto socioeconómico de la dermatitis atópica en España, en un artículo publicado en el año 2018, se estimó que el coste medio unitario se situaba alrededor de los 1.500 euros al año, siendo un 75,5 por ciento gasto sanitario y un 24,5 por ciento debido a la pérdida de productividad. Además, diferenciaron los pacientes en tres grupos, leves, moderados y graves, y concluyeron que a mayor gravedad, mayor es el coste, siendo 885 euros en los primeros y 3.397 euros en los últimos. Estas conclusiones son similares a las presentadas por estudios alemanes y estadounidenses. En cuanto al impacto sanitario, es frecuente que la dermatitis atópica presente comorbilidades asociadas, siendo las más frecuentes el asma, la depresión, obesidad y los eventos cardiovasculares. Además, existen estudios que demuestran que a mayor gravedad de la enfermedad, mayor riesgo de presentar enfermedades asociadas.

AS.- ¿Existen tratamientos efectivos para la dermatitis atópica grave?

IF.- El arsenal terapéutico del que disponemos hasta la actualidad para la dermatitis atópica es bastante limitado. Clásicamente, los tratamientos tópicos que se han utilizado en estos pacientes son los emolientes como terapia de base y los corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina para los brotes. Estos fármacos son útiles y a veces suficientes en los pacientes con una enfermedad leve, no obstante, en la mayoría de los moderados y graves, se requieren tratamientos inmunosupresores sistémicos para su control. Hasta la actualidad, el único tratamiento aprobado para esta enfermedad es la ciclosporina, la cual ha demostrado eficacia, pero es muy frecuente la aparición de efectos secundarios, que pueden ser irreversibles en tratamientos de larga duración.
"Es frecuente que la dermatitis atópica presente comorbilidades asociadas"
Se han utilizado (y se utilizan) otros inmunosupresores sistémicos, pero con una menor eficacia y siempre fuera de ficha técnica, estos son el metotrexato, la azatioprina y el micofenolato. Los corticoides orales también se han mostrado eficaces pero, por su perfil de seguridad, su uso se limita solo a brotes graves y durante pocos días. Este panorama es de esperar que cambie en un futuro inmediato con la aparición al mercado de nuevos tratamientos que presentan una eficacia claramente superior a los comentados y con un perfil de seguridad mucho más favorable (sin efectos secundarios o muy escasos). El primero de estos tratamientos es el dupilumab, un fármaco biológico dirigido contra la interleucina 4 y 13 que en los estudios pivotales ha mostrado una clara eficacia en la reducción de los parámetros de gravedad clínica y de calidad de vida. Esta respuesta suele ser rápida (sobre todo la mejoría del picor) y, lo más importante, mantenida a lo largo del tratamiento.

AS.- ¿Qué recomendaría a las personas que sufren esta dolencia?

IF.- El mensaje más importante para estos pacientes es que nos encontramos en un momento muy importante para esta enfermedad, con un futuro prometedor en cuanto al tratamiento. Por este motivo, es esencial que se aprueben cuanto antes terapias como dupilumab para poder tratar de manera eficaz y segura y evitar efectos secundarios indeseables a los que actualmente tenemos que exponer a estos pacientes. Además, es muy importante que los pacientes no se queden en casa y consulten a su dermatólogo para poderse diagnosticar correctamente e instaurar lo más pronto posible un tratamiento eficaz que les permita mejorar su enfermedad y calidad de vida.

AS.- ¿Cree que la sociedad está informada y suficientemente concienciada sobre la enfermedad en su estado grave?

IF.- Aunque parezca que la dermatitis atópica es una enfermedad ampliamente conocida, no es así. Existe confusión acerca de qué es realmente esta enfermedad y en muchas ocasiones se confunde con la xerosis cutánea (piel seca).
"Se tiende a infravalorar la gravedad real de esta enfermedad"
Se tiende a infravalorar la gravedad real de esta enfermedad. Cuando hablamos de esta patología, la mayoría piensa en un paciente niño con piel seca debido a la falta de emolientes, pero cuando se trabaja con estos pacientes realmente te das cuenta de lo grave que puede llegar a ser y de hasta qué punto llega a interferir en la calidad de vida y desarrollo de estos pacientes. Es muy importante que todos nos concienciemos de la relevancia de esta patología y la necesidad de la pronta aparición de los nuevos tratamientos que permitan un buen control de los pacientes y sin efectos secundarios.