Humor e ingenio en la promoción del lenguaje médico en español por parte de la Fundación Lilly

PRESENTA 'MEDICINA EN ESPAÑOL', VOLUMEN III

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La sal del ingenio, la sonrisa y su hija más rebelde, la risa, fueron generosamente administradas en la presentación del tercer volumen de 'Medicina en español', de la Fundación Lilly, en la que el humor fue la defensa más seria para uno de los idiomas más universales que existen, en beneficio de una de las ciencias más antiguas y revolucionarias que hay.

Como en las dos ocasiones precedentes, la obra, ya magna en extensión y contenido, fue editada en su tercera entrega por la Fundación Lilly. Como director de la misma, el doctor José Antonio Sacristán evocó los estudios que compartió con el autor, Fernando A. Navarro, tanto en las aulas de Medicina de Salamanca, como durante la especialización de ambos en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

Javier Ellena
Con la palabra, la ciencia y la idea
En su introducción, el presidente de la Fundación Lilly, Javier Ellena, agradeció su labor a todas las personas y entidades que hicieron posible el libro y, de manera especial, a la Real Academia de la Lengua (RAE), por ceder su sede para la presentación.

Según las palabras de Javier Ellena, la entidad a la que representa trabaja para aumentar el peso del idioma español en la ciencia. Con ese objetivo se refirió al lenguaje médico como al instrumento más importante a la hora de hacer una práctica profesional más humana y la deseable exigencia de que sea lo más comprensible posible, de ahí la importancia del libro para lograr dar mayor visibilidad del lenguaje que comparten médicos y pacientes.

De igual modo, Ellena situó 'Medicina en español' entre las líneas maestras de la Fundación, junto a otros programas y realidades, como los premios de investigación, los foros de ciencia y las Cátedras, entre las que citó la perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la dedicada al profesor Andrés Laguna (Alcalá de Henares), junto a las participaciones estivales en El Escorial (UCM) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander. Estas son iniciativas de gran alcance y empeño, que se suman al gran Proyecto Medes de Medicina en Español, la gran base de datos que ofrece al mundo, sin coste alguno, 90 revistas científicas de Hispano América, con miles de artículos de investigación y que, sólo en 2016, recibió más de 500 millones de visitas en Internet.

José Manuel Sánchez Ron José Manuel Sánchez Ron
Docto es el lego
Aunque físico de profesión, el vicedirector de la RAE, José Manuel Sánchez Ron, se presentó a sí mismo como admirador de la Medicina, especialmente desde que su hija decidió entregarse al arte de Asclepio y empezó a estudiar mucho más que él mismo con todas sus academiaturas.

José Manuel Sánchez Ron, también historiador de la ciencia, rastreó la palabra vademécum hasta mediados del siglo XIX, momento en quedó fijada como listín de medicamentos, una riqueza de lenguaje médico que también incluye los nombres de cada componente anatómico del cuerpo humano y se amplia con los de los instrumentos, lo que hace de la Medicina, según su opinión, la ciencia más antigua, junto a la astronomía y las matemáticas.

También razonó el número dos de la RAE que la Medicina es a la vez técnica, ciencia y arte, que conlleva en los médicos la responsabilidad de hacerse entender a los pacientes, como advirtió Pedro Laín Entralgo, ya que toda persona entra en relación con la Medicina, tarde o temprano.
Una comisión específica
Sánchez Ron también comentó que la RAE dispone de una comisión especial para tratar sobre las cuestiones médico lingüísticos. Esto se debe, argumentó, a la riqueza cultural, histórica y técnica del lenguaje médico, que además está en constante movimiento.

José Antonio Sacristán José Antonio Sacristán

El vicepresidente de la institución anfitriona continuó destacando la importancia de la obra por sus propiedades clarificadoras y "terapéuticas" frente a la ignorancia, tal como recoge el autor en sus artículos habituales, cada día con más lectores médicos.

Seguidamente, Sánchez Ron expresó de nuevo su fascinación por el lenguaje, sujeto a circunstancias, necesidades, modas, florilegios y anglicismos, entre otras posibilidades. Todo ello sin olvidar dudas como decir maxilar o mandíbula, saber por qué las palabras que terminan en "asa", como aromatasa, son llanas y no esdrújulas; o atisbar como se llegó de la raíz griega "ven" a la diosa del amor carnal, Venus, y su evolución a veneno, envenenador o envenenamiento. Ello fue, probablemente, según ensayó, por algún sustrato o lengua común indoeuropea.

El vicepresidente de la RAE, institución que, como recoge su lema, "limpia, pule y da esplendor" a las palabras, estima que, tarde o temprano, términos como interferón, melanoma e inmunoglobulinas, por ejemplo, acaban calando en la sociedad, algo que, según sus palabras, abre la caja de las dudas, cuando no se sabe como decir o escribir las o los enzimas, por qué muchos acrónimos no corresponden a sus siglas, de las que los médicos suelen abusar, y por qué la palabra sida, aprobada por la RAE en 1992, ganó la partida a la palabra VIH.

Finalmente, Sánchez Ron confesó que durante mucho tiempo sospechó que el autor, Fernando A. Navarro, tenía negros escribidores, dada su feraz producción bibliográfica, similar a la de Issac Asimov. Con el tiempo, sin embargo, descubrió que, si el novelador futurista era el único autor de sus escritos, el otro también lo es.

Darío Villanueva Darío Villanueva
A fuerza de huracanes
Bajo un vitral dedicado a la elocuencia de la musa Calíope, el director de la RAE, Darío Villanueva, se declaró lego en Medicina, aunque muy firme admirador de esta ciencia médica tan humanista y tan deudora de otras ciencias.

Como se echaba en falta en territorio de lingüistas, Darío Villanueva lanzó una puya contra los periodistas, a los que equiparó, en algunos casos, según su manoseo del lenguaje, con los malos mecánicos que no se lavan las manos de grasa, tras completar su jornada en el taller.

En cuanto a la fuerza del idioma español, a pesar de los periodistas, Villanueva afirmó que es imbatible, como se observó en los testimonios de los afectados y supervivientes de los huracanes que azotaron el Caribe, América Central y el sur de Estados Unidos, al ver que todos ellos hablaban un español  hermoso y variado, dentro de sus variantes locales.

Concluyó el director de la regia institución con la afirmación de que los hablantes son los dueños de las palabras, y no los académicos, y ya solo tuvo que lamentar que en el ranking de términos más buscadas a través del diccionario que la RAE tiene en Internet (rae.es), la palabra "cultura" cediera el sitio a "majunche", insulto con el que el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, se refería en vida a su más directo competidor electoral.

Para acabar, Villanueva confirmó que la RAE no aprueba nunca palabras inventadas a requerimiento de particulares y que la palabra "huérfilo", neologismo destinado a nombrar a los padres que pierden a sus hijos, no será aprobada.

Fernando A Navarro Fernando A Navarro
El placer del lenguaje
El autor del libro y farmacólogo clínico, además de traductor de cabecera de varias multinacionales, Fernando A. Navarro, fue presentado por José Antonio Sacristán como un enamorado de las palabras y partidario del lenguaje como esencia de lo humano, un polígrafo que, aunque presume de lo contrario, sabe dar gran profundidad a sus escritos, según el director de la Fundación.

Lejos de cualquier pretensión de ese tipo, Navarro declaró que su laboratorio del lenguaje se centra en dudas, etimologías y chascarrillos que buscan llevar a los médicos el placer del lenguaje. Este es un tesoro que parece ser internacional, como la propia Medicina, pero que, sin embargo, bebe de muchas fuentes locales y rincones donde también se sufre la enfermedad.
De "arroscamientos" y "apechusques"
A continuación, Navarro protagonizó un episodio de altura hilarante pareja a la subasta de arte de 'Con la muerte en los talones', la empanadilla de Martes y Trece, y la "madalena" del actor y cómico Andrés Pajares, con permiso del nacimiento del también humorista Miguel Gila. Con afán meramente formativo, el autor mostró una píldora de Youtube, extraída de un informativo de La Sexta. Fue en lo más duro de la crisis, allá por 2013, cuando los periodistas pusieron la alcachofa delante de Doña Petra, vecina de la población conquense de Honrubia. Esta respondió con contundencia, precisión y dominio de su habla a la preocupante clausura de los servicios de urgencia en pequeños municipios castellano manchegos.

Todo ello con una solidez de verbo, arte de concisión y colorido sonoro que merece ser recogido a continuación, en su integridad: "no te pongas a las nueve, que no te vale el santolio... Como te dé una miaja de apechusque, la roscas". A partir de este testimonio, de indudable valor histórico, Navarro no pudo más que esbozar algunas hipótesis acerca de términos tan ricos en la expresión como esquivos al entendimiento.

Tras ese momento de esparcimiento, que hizo sacudir los cimientos de la RAE, el retrato atribuido a Miguel de Cervantes, tras el hombro del autor, compartió una misma conmiseración al afirmar este que es lástima que los diccionarios médicos no incluyan las felices y variadas acepciones populares para las afecciones. En ese sentido, afirmó que la lengua popular no es inferior a los términos grecolatinos y que los médicos cultos no deben burlarse de las palabras de la gente, no sea que un día se impongan términos como "gulimia", por gula y en vez de bulimia; "bananitis", en vez de con "ele"; "aciburrio", en lugar de desmayo; u "hormigueo", a cambio de parestesia, entre otras posibilidades. Igualmente, algún día se podría decir "mondarinas", porque se mondan bien estos cítricos, o "pinómanos", por aquellos que queman el monte, donde suele haber pinos.

José Ramón Zárate José Ramón Zárate
Castigo de Sísifo
El subdirector de Diario Médico, José Ramón Zárate, acotó en medio millón de palabras las que componen el idioma español, o castellano, de las que sólo una quinta parte están recogidas en el diccionario de la RAE. A pesar de esa limitación física, respaldó y agradeció el empeño de la Fundación Lilly por acrecentar el conocimiento científico en la lengua de Cervantes.

En materia de semiología, José Ramón Zárate reparó en los circunloquios y eufemismos que hoy se emplean para evitar la palabra viejo, sin apreciar la carga de sensatez y experiencia que encierra cuando se refiere a una persona de edad avanzada.

En cuando a su situación personal, Zárate considera que echarse años encima es como la piedra de Sísifo en la ladera de la montaña, cuanto más haces y más necesitas hacer, la esfera de granito vuelve contigo al fondo del inframundo, para volver a subir. Finalmente, recordó que no ha mucho que su publicación cumplió el cuarto de siglo y que el libro presentado por la Fundación Lilly responde totalmente a las señas de identidad de su cabecera.