27 A. PRIMARIA IM.
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El Foro de Médicos de AP apuesta por la gestión clínica

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Está suficientemente demostrado que las sociedades que enfocan sus sistemas nacionales de salud desde la Atención Primaria (AP) obtienen mejores resultados en salud y a un coste menor, según se ha vuelto a poner de manifiesto en la reciente reunión del Foro de Médicos de Atención Primaria, en la que el tema central fue la gestión clínica. En ella se puso de manifiesto que el primer nivel es el eje gestor de la integración y coordinación de los procesos asistenciales.

El Foro acordó elaborar un documento inicial con los requisitos mínimos que deberían cumplir las administraciones públicas, como paso previo al definitivo en el que se propondrá un modelo de gestión con carácter general, independientemente de las particularidades de cada Comunidad Autónoma, y que contemple todos los aspectos de la Gestión Clínica desde la visión de la Atención Primaria. Es la base desde la que partir para revertir la crisis de confianza y contar con el convencimiento y la colaboración de los profesionales.
Modelo de participación
La reunión planteó que, en los actuales tiempos de crisis económica, se están produciendo cambios en el modelo sanitario de nuestro país y ha ido surgiendo el temor entre los profesionales y los ciudadanos sobre los riesgos de ceder la provisión de servicios públicos a empresas u organizaciones con afán de lucro, sin que se haya profundizado suficientemente en un modelo de participación de los profesionales que les dote de mayor autonomía de gestión y responsabilidad, en aras a la sostenibilidad  del sistema sanitario.

En este sentido, la gestión clínica ofrece una nueva oportunidad para dicha sostenibilidad, sobre la que se pronuncian partidos políticos de todos los signos, gestores y organizaciones -sindicales, profesionales, etc.-, casi a la vez y con las más diversas interpretaciones y posiciones. Foro de Médicos de Atención Primaria entiende que esta propuesta organizativa se base a la disponibilidad, por parte de los profesionales, de un amplio margen de autonomía en la toma de decisiones clínicas y de gestión, con la finalidad de incrementar la calidad y la eficiencia de sus actuaciones.

La gestión clínica es aquella estrategia de mejora que permite sistematizar y ordenar los procesos de atención sanitaria de forma adecuada y eficiente, basados en la mejor evidencia científica y con la participación de los profesionales desde la trasparencia y la evaluación de resultados. En definitiva, como dice el profesor Vicente Ortún, se trata de coordinar y motivar personas –gestión- y tomar las decisiones diagnósticas y terapéuticas correctas -clínica.
El paciente y la comunidad
El Foro aduce que desde la AP se ha de dirigir y gestionar un sistema sanitario centrado en el paciente y la comunidad. Dada la evolución de nuestra sociedad, este sistema estará marcado por la atención a la cronicidad. Un nuevo sistema, donde la continuidad asistencial del paciente, la atención integral, sea lo fundamental y donde la Atención Primaria ejerza el papel de coordinación.

Por todo ello, previo a la elaboración del documento definitivo que proponga un modelo de autonomía de gestión con carácter general, independientemente de las particularidades de cada comunidad autónoma, y que contemple todos los aspectos de la Gestión Clínica desde la visión de la AP, el Foro de Médicos de AP, como interlocutor en este ámbito, considera necesario  trasladar a las administraciones públicas la necesidad del cumplimiento de unos requisitos, en la certeza de que es necesario revertir la crisis de confianza y  contar con  el convencimiento y la colaboración de los profesionales.
Requisitos indispensables
  • La Atención Primaria es el eje gestor de  la integración y coordinación de los procesos asistenciales en un entorno  organizativo y económico independiente del hospital.
  • Supone, como requisito imprescindible, la existencia de sistemas de información óptimos, transparentes y adecuados a la organización, pero que también tengan su foco en las necesidades de los pacientes y los profesionales.
  • Igualmente, debe contar con procedimientos adecuados para la definición de indicadores y estándares de calidad, efectividad y eficiencia con la participación de los profesionales. El resultado de salud del paciente será la referencia para la eficiencia del sistema.
  •  La gestión clínica no debe suponer una ruptura del modelo sanitario de gestión pública. Debe establecer la continuidad del vínculo laboral estatutario como fundamento de la independencia de los profesionales y respetar los derechos adquiridos por estos últimos.
  •  La incorporación a los modelos debe ser voluntaria. La administración y el profesional deben tener este requisito previo para generar la adecuada confianza en la planificación a medio y largo plazo de su actuación.
  • Deben crearse contratos de gestión entre la Administración sanitaria y los Equipos de Atención Primaria basados en objetivos pactados a corto, medio y largo plazo, sustentados en la cartera de servicios y con  evaluación  por resultados transparente y continua. La financiación  deberá ser suficiente y basada  en  una  capitación ponderada, con factores moduladores.
  •  Debe desarrollarse la autonomía de gestión de la Atención Primaria en función de condicionantes geográficos, económicos y sociosanitarios, con el paciente como eje del desarrollo. Para ello es imprescindible una definición adecuada de la estructura y los roles de los equipos de Atención Primaria, que garantice el papel del médico de familia y del pediatra como agentes de salud del paciente, y referentes del mismo en su relación con el sistema sanitario.
  •   Es necesaria una formación en gestión, estructurada para los profesionales, con la participación de sus organizaciones.
  •  Es imprescindible la existencia de un liderazgo profesional independiente y basado en  los principios de igualdad, mérito y capacidad dentro de los modelos de gestión clínica.
  •   Debe lograrse la eficiencia en el uso del tiempo de los profesionales de Atención Primaria, apostando por una desburocratización plena, que simplifique las actuaciones y el control de las mismas, ganando tiempo para el paciente.
  • Debe potenciarse la transparencia pública de los resultados obtenidos por los modelos de gestión clínica, permitiendo la evaluación de los mismos y la comparación  ellos.
  •    Es necesario establecer sistemas de incentivos suficientes para lograr el estimulo de los profesionales, basados  en los indicadores de  calidad y eficiencia ya mencionados y en los resultados  de  los objetivos  pactados e individualizados. Su diseño fomentará la cultura del premio al trabajo bien realizado y al reconocimiento al esfuerzo. Los incentivos no deben  estar ligados al ahorro, sino valorar la eficiencia en la gestión de los recursos para obtener una mejor atención al paciente.