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El 93% de españoles cree que una depresión bien tratada se puede curar

XVI Seminario Lundbeck 'Dale la vuelta a la depresión'

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La compañía farmacéutica Lundbeck ha celebrado en Palma de Mallorca la XVI edición de su tradicional seminario, titulado en esta ocasión 'Dale la vuelta a la depresión’, y donde se expusieron los datos del estudio ‘¿Qué saben los españoles sobre depresión?’, realizado a 1.700 personas y del que se extrajo el dato de que un 93 por ciento de los españoles piensa que una depresión bien tratada se puede curar

Miquel Roca

Los encargados de dar a conocer la realidad de esta enfermedad fueron un grupo de especialistas en Salud Mental, que señalaron que la depresión tiene en el suicido su complicación más grave. De hecho, recordaron que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la segunda causa de muerte en el mundo entre los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad. En esta línea, el trabajo presentado por Lundbeck refleja que el 85 por ciento de los españoles cree que la depresión es la principal causa de suicidio y el 94 por ciento considera que una atención y tratamiento más personalizados reduciría el número de fallecidos. “Casi nueve de cada 10 pacientes con depresión (88%) hablan de su enfermedad con alguna persona y el 12 por ciento restante la percibe como algo propio, irrelevante, con lo que no quiere preocupar a los demás”, indicó Lundbeck.
Eficacia o no de los antidepresivos
Para el coordinador de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Juan March de Palma de Mallorca y profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de las Islas Baleares, el doctor Miquel Roca, “el principal obstáculo al que se enfrentan los pacientes con enfermedades mentales, la Psiquiatría y los fármacos, es el estigma que arrastra desde hace décadas”. Según la publicación de la compañía farmacéutica, tres de cada cuatro encuestados declararon haber tomado o que tomarían antidepresivos en caso de un diagnóstico de depresión, mientras que el resto asegura que no hacerlo aduce poca confianza en ellos (21%), alteran la personalidad (17%) o, por el contrario, prefieren salir de la enfermedad por sí mismos (15%).

“Hay creencias sobre que los fármacos crean adicción. Esta falsa afirmación se ha hecho eco en las redes sociales y en determinados medios de comunicación, pero los antidepresivos están sometidos cada vez más a controles muy rigurosos que demuestran su eficacia. Necesitamos el esfuerzo de los medios de difusión, asociaciones científicas, familiares e incluso de los propios pacientes para eliminar estas falsas creencias y mitos sin base ni fundamento. Los antidepresivos son útiles, seguros y, en ningún caso, producen adicción”, afirmó Miquel Roca en relación con los datos obtenidos también en la investigación, donde el 82 por ciento de los encuestados cree necesario medicarse antes de que la enfermedad vaya en aumento y el 62 por ciento opina que es "un tratamiento seguro y eficaz" para curar la enfermedad.

Roca aseguró también que, a pesar de las evidencias, los síntomas cognitivos han sido marginales en su consideración en la psicopatología, incluso por parte de los profesionales sanitarios. “La depresión parecía concentrarse en un estado de ánimo y en la tristeza, cuando en realidad, otros síntomas cognitivos como los problemas de concentración, la atención, la memoria y las funciones ejecutivas son los nucleares en la enfermedad, y los que más impactan en el rendimiento laboral o en las propias relaciones interpersonales. Estamos tratando de corregir esta percepción y estudiando actualmente, gracias a las exploraciones neuropsicológicas, estos síntomas y su impacto individual y social, pero su evaluación es compleja para llevarla  a cabo en una clínica cotidiana”, admitió.
La Atención Primaria y la implicación de los pacientes
Guillermo Lahera Guillermo Lahera

El profesor de Psiquiatría y Metodología Médica en la madrileña Universidad de Alcalá de Henares (UAH) e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red Salud Mental (CIBERSAM), Guillermo Lahera, incidió en definir el tratamiento más adecuado, individualizado, integral y de acuerdo con las guías internacionales de la práctica clínica, con el objetivo de curar la patología. “Por un lado, debemos adaptarnos a las particularidades únicas del paciente (Medicina Personalizada) y, por otro, basarnos en intervenciones eficaces probadas científicamente. Otro de los elementos clave del tratamiento es la implicación del paciente en las decisiones clínicas y  lograr así que se adhiera a las recomendaciones del médico para aumentar las probabilidades de éxito”, advirtió en referencia a que si el paciente considera haber padecido una depresión o nota síntomas menores pero incapacitantes, “acuda a su médico o psiquiatra para reconsiderar su tratamiento”.

Para el 85 por ciento de los españoles, la depresión debe ser considerada una enfermedad. A pesar de esta apreciación, la mayoría de la sociedad la identifica con reacciones emocionales negativas, baches en la vida y frustraciones. La tesis refleja que también el 85 por ciento cree que los acontecimientos adversos de la vida son causa de la depresión, mientras que el 94 por ciento señala a otros factores sociales negativos, como el desempleo y la marginación. Por otra parte, tan sólo el 48 por ciento cree que otras causa de la enfermedad son los factores biológicos y genéticos, mientras que el 77 por ciento considera que las adicciones a sustancias están detrás de un alto porcentaje de casos de personas que padecen depresión.
Banalización del término depresión
Vicente Gasull Vicente Gasull

Según el médico de Familia y coordinador del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), el doctor Vicente Gasull, el término depresión “se emplea tanto para expresar la afectación del estado de ánimo en la enfermedad mental grave y discapacitante, como para las reacciones emocionales negativas y cotidianas de la vida diaria, que se han llegado a medicalizar, psicologizar y, en numerosos casos, a psiquiatrizar”. Esa banalización del término, continuó este facultativo, ha hecho pensar a un gran número de españoles que la depresión se puede fingir. “De hecho, el 60 por ciento de los encuestados relaciona  la depresión con una personalidad inestable, mientras que el 49 por ciento lo asocia con la debilidad del carácter”, afirmó.

Para luchar contra esta falsa creencia, Vicente Gasull considera fundamental realizar una educación sanitaria adecuada basada en una divulgación rigurosa de lo que es la enfermedad y lo que conlleva. “Los médicos debemos ser cuidadosos, porque denominar a un paciente como depresivo cuando no lo es, e incluso si se llega a medicalizar y psiquiatrizar situaciones que deben ser consideradas como eventualidades normales en el día a día, puede influir en el devenir de su vida. Una de las características de la Atención Primaria es la continuidad en la atención. El papel que desempeña el médico de Atención Primaria es fundamental, ya que nos permite detectar a tiempo las situaciones de riesgo que generan malestar emocional y pueden actuar como desencadenantes del proceso depresivo”, reconoció. 
Prevención y tratamiento informativo del suicidio
Cecilia Borras Cecilia Borras

Como broche final de las jornadas, la presidenta fundadora de la Asociación de Supervivientes de la Depresión (DSAS), Cecilia Borrás, alertó ante cualquier situación que suponga una sospecha de cambio en el estado de ánimo de una persona con depresión, ya que se trata de una enfermedad que “está detrás del más del 60 por ciento de suicidios y se puede prevenir”. “Debemos actuar si observamos alteración que suponga un camino hacia la tristeza, aparición de problemas de sueño, poco disfrute de las cosas o pérdida de apetito. No debemos confundir estos síntomas con una actitud o un cambio en la forma de ser de la persona”, advirtió.

Cecilia Borrás destacó también la necesidad de cambiar la percepción social respecto a que el paciente que muere por suicidio no lo hace por una decisión basada en su libertad de elección. “La persona que acaba suicidándose padece un gran sufrimiento emocional, no tiene elección, no es capaz de cambiar su vida y mucho menos de dejar de sufrir. Reconocer las tasas de suicidios en los medios de comunicación es reconocer la vulnerabilidad de que a cualquiera nos puede pasar, igual que los accidentes de tráfico y los casos de violencia de género. Es necesario romper con esas creencias equivocadas en torno a la muerte por suicidio y concienciar a la sociedad a través del trabajo transversal de los diferentes agentes profesionales, sociales y en especial de la labor divulgativa de los medios de comunicación”, aseveró.

Borrás finalizó su intervención dando a conocer seis experiencias sobre personas que fallecieron a causa del suicidio, casos que alimentan y certifican cada vez más la teoría de que el suicidio es un problema de salud mundial, del cual se tiene que hablar con palabras “muy llanas” para que todo el mundo entienda este riesgo.
Cómo ayudar a un paciente con depresión
El estudio Lundbeck ‘¿Qué saben los españoles de la depresión?’ esgrime también algunas formas de ayudar a una persona que padezca una depresión. Para los encuestados, la apatía y la tristeza han sido consideradas como los principales síntomas de depresión. “Debemos ayudar al paciente para que realice actividades y cosas diferentes (90%), invitarle a pensar en positivo (87%) y que ponga de su parte (76%). Por otro lado, el 47 por ciento piensa que el psicólogo es el profesional más cualificado para tratar la enfermedad, seguido del psiquiatra (29%) y, a mucha distancia, el médico de Familia”, indica la investigación, que subraya el perfil de mujer entre 60 y 64 años, ama de casa y viuda, como el más habitual entre las personas que padecen depresión. “Cuatro de cada 10 españoles (42%) conocen a alguien de su entorno propio que padece o ha padecido una depresión”, asegura la compañía.