Comienza el V Congreso de Gestión Clínica con énfasis en la toma de decisiones

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Según han resaltado los coordinadores en la inauguración del V Congreso de Gestión Clínica: “La toma de decisiones en la gestión clínica”, Jordi Colomer i Mascaró y Juan del Llano Señarís, “en el escenario actual, que se acompaña de limitado crecimiento económico, resulta imprescindible contar con un mayor grado de participación de los profesionales en la gestión de los recursos, facilitarles las herramientas necesarias para que la toma de decisiones se efectúe bajo criterios de efectividad y eficiencia, y establecer un marco atractivo de incentivación por resultados en salud”.

La gestión clínica en estos nuevos tiempos, según demandan Jordi Colomer y Juan del Llano, “debe ser más exigente en el uso adecuado de los recursos, la transparencia y la efectividad, y puede ayudar a evitar una austeridad lineal y favorecer el rigor en la priorización de aquellas intervenciones con mejor ratio coste-efectividad incremental”.

Entre los ponentes en el Congreso se encuentran el director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Javier Castrodeza Sanz, y el subdirector general de Ordenación Asistencial e Innovación organizativa, Julio García Comesaña. También participarán el jefe de servicio de Cardiología, estructura organizativa de gestión integrada de A Coruña, Alfonso Castro Beiras; el director académico de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, Fernando Vallespín Oria; el investigador del Observatorio de Sistemas Sanitarios en Transición OMS Europa, Antonio Durán Morena; y el presidente de FACME, Carlos Macaya Miguel, entre otros.
Posición del Ministerio de Sanidad
Conforme a la LOPS (Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias) y al Estatuto Marco (tras la reforma que ha supuesto la modificación de ambas normas para incorporar la regulación básica de la Gestión Clínica, a través de la Ley 10/2013 de 24 de julio) podrán acceder a este modelo de gestión que se plasmará en nuevas Unidades (de Gestión Clínica) todos los profesionales que prestan servicios o están en condiciones de proporcionarlos en los centros e Instituciones del Sistema Nacional de Salud, siempre con carácter voluntario. Las administraciones sanitarias, los servicios de salud o los órganos de gobierno de los centros y establecimientos sanitarios, según corresponda, establecerán los medios y sistemas de acceso a las funciones de gestión clínica.

En la normativa vigente, el ejercicio de funciones de gestión clínica estará sometido a la evaluación del desempeño y de los resultados. Tal evaluación tendrá carácter periódico y podrá determinar, en su caso, la confirmación, replanteamiento o revisión de cada Unidad y de algunos profesionales en el desarrollo de las funciones de gestión clínica, teniendo también efectos en la evaluación del desarrollo profesional individual y continuo alcanzado, según el Ministerio.

La gestión clínica, en opinión de Javier Castrodeza Sanz, Director General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, es entendida por parte del Ministerio como “una estrategia de mejora imprescindible dirigida a conseguir resultados asistenciales óptimos bajo criterios de eficiencia, a proporcionar a los profesionales una formación de calidad y a integrar la cultura clínica con la cultura de la gestión”.
Gestión clínica en Galicia
La consejera de Sanidad de Galicia, Rocío Mosquera Álvarez, aseguró que el Servicio Gallego de Salud “apuesta por seguir avanzando en la modernización del sistema sanitario para darle una mejor respuesta a las necesidades de los pacientes”, que pasa por impulsar el modelo de gestión clínica.

Lo hizo durante su intervención en la inauguración del V Congreso de Gestión Clínica, en el que destacó la importancia de la implicación de los profesionales para dar valor a gestión clínica como un instrumento de mejora del sistema sanitario. En esta línea señaló que este modelo debe impulsar “la incorporación de los profesionales en la gestión efectiva de los recursos, obtener los mejores resultados en salud de la población, así como mejorar la eficiencia en la gestión”.

La consejera explicó que el “modelo de gestión clínica que estamos desarrollando contempla el mantenimiento del régimen estatutario de los profesionales y que las áreas de gestión no tendrán personalidad jurídica propia”. En este campo, Mosquera avanzó que el decreto –que está en tramitación- “regula la estructura, la organización y el funcionamiento de las áreas de gestión clínica, que estarán dotadas del nivel de autonomía suficiente para poder realizar sus funciones, y que deberán actuar según los acuerdos establecidos con la gerencia correspondiente de la que dependan”. Estas estructuras contarán, además, con órganos de participación acomodados, como un comité de dirección, y dispondrán de sistemas de información específicos, que permitan a los integrantes hacer un seguimiento y evaluación.
Gestión clínica ante el reto de la cronicidad
La gestión clínica ha surgido con fuerza como un concepto capaz de facilitar una adecuada toma de decisiones clínicas entre varias alternativas, para la consecución de resultados seguros, buenos y liberadores de recursos para su utilización en otras funciones de atención a los pacientes y sus problemas de salud. Se presenta, según opina Javier Castrodeza, como “un factor de sostenibilidad adecuado del sistema sanitario, que asigna de manera más eficiente los recursos, posibilita la corresponsabilidad del profesional (que se convierte en protagonista del proceso de toma de decisiones), supone una herramienta de motivación e implica una asistencia al paciente con mayor integración (el usuario es el eje del sistema sanitario)”.

Estos beneficios resultan especialmente evidentes en el abordaje de procesos crónicos, “ya que, en comparación con los procesos agudos, la gestión de casos es más viable, al integrarse mejor la interdisciplinariedad y la transversalidad en su abordaje y enfoque”, señala.

En este contexto, el represante del Ministerio de Sanidad en esta mesa alude también a la posibilidad de que las Terapias Respiratorias Domiciliarias (TRDs), que abarcan multitud de intervenciones de ámbito hospitalario y domiciliario, sean consideradas como un Área de Capacitación Específica (ACE). Según explica, “el proceso de creación de ACEs debe estar vinculado no solo a la aparición de nuevos procedimientos asistenciales, hallazgos científicos y/o la incorporación de nuevas técnicas o procedimientos terapéuticos; algunos de los factores que intervienen tienen que ver con la existencia de una verdadera sobreespecialización de los profesionales demandada por los Servicios de Salud para satisfacer las necesidades asistenciales de la población dentro de la cartera de servicios del SNS”.

Partiendo de esta base, Javier Castrodeza señala que “no se trata solo de satisfacer las necesidades detectadas y requeridas por los profesionales para su avance y desarrollo profesional, sino que éstas han de vincularse con la viabilidad del sistema para formarles”. Sin embargo, otras fórmulas que contempla la normativa vigente, como son los Diplomas de Acreditación y de Acreditación Específica, “pueden dar respuesta a las necesidades de adquirir un nivel de experto en determinadas áreas como pueden ser las TRDs, máxime si en dicha actividad van a participar otros profesionales sanitarios que pueden beneficiarse de esta fórmula de certificación de su nivel competencial”.
El debate de la troncalidad
Respecto a la controversia de la troncalidad y sus posibles beneficios para el sistema sanitario, el Director General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se muestra contundente. A su juicio, “la troncalidad, al determinar competencias nucleares y comunes a diversas especialidades que comparten tramos comunes de formación, favorecerá la multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad como un eje fundamental de nuestro sistema sanitario”.

Con la troncalidad se pretende también, en palabras de Javier Castrodeza, “que los profesionales sanitarios, a través de las competencias adquiridas en el periodo de formación troncal, aprendan a abordar desde las primeras etapas de su formación especializada los problemas de salud de una manera integral y a trabajar de la forma más adecuada para poder proporcionar una atención sanitaria orientada a la eficaz resolución de los procesos de los pacientes, con el enfoque interdisciplinar y pluridisciplinar que el estado actual de la ciencia requiere”.

Además se persigue la flexibilización del catálogo de especialidades en ciencias de la salud, “que en muchos casos se han configurado como compartimentos estancos aislados entre sí, derivando en un encasillamiento excesivo de los profesionales y en dificultades para el abordaje de los problemas de salud en equipos pluridisciplinares de especialistas”, denuncia el representante del Ministerio, para quien no cabe duda que “la normativa actual se basa en una visión integral de las personas que demandan la atención sanitaria, posibilitando así una mejora en la calidad asistencial y en la seguridad de los pacientes”.