Política y Sociedad Según un informe presentado por la Fundación Alternativas

Los poderes públicos incumplen gravemente sus obligaciones en el cuidado de los mayores

Los poderes públicos incumplen gravemente sus obligaciones hacia el cuidado de las personas mayores, según se ha podido deducir de la presentación del informe ‘En primera línea contra el coronavirus: el trabajo de cuidados de larga duración a personas mayores en España‘.

Este trabajo, editado por la Fundación Alternativas, entronca con una investigación más amplia desarrollada en Europa y repasa cuestiones inaplazables, como la falta de personal suficiente, formación y financiación adecuada en el sector, además de los flagrantes incumplimientos de muchas Administraciones a la hora de poner en práctica los dictados de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia (LAPAD), norma que, después de haber sido promulgada en 2006, puso en marcha el todavía deficitario Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).

Jesús Ruiz-Huerta

Los más vulnerables

El director del Laboratorio de la Fundación Alternativas, Jesús Ruiz-Huerta, numeró el informe presentado con el registro 208/2021 de esta entidad y lo ubicó en el marco del proyecto On the corona frontline – The experiences of care workers in nine European countries.

Este es un programa desarrollado gracias a la colaboración del sindicato sueco de trabajadores municipales Kommunal, el think tank de pensamiento progresista del mismo país, Arena Idé, y la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, cuyo objetivo compartido es generar informes específicos sobre la materia tratada en Portugal, Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Alemania, Inglaterra y Reino Unido (Escocia).

Destacó Jesús Ruiz-Huerta la importancia del asunto tratado, al tener presente que los mayores son el grupo poblacional que más sufre los efectos del SARS-CoV-2 desde que se desató la pandemia, de manera que, hasta inicios de abril de 2020, el 85 por ciento de las personas infectadas estaban en el tramo final de la vida y muchas de ellas vivían en residencias.

Profesionales en precario

Desde esta perspectiva, este informe relativo a España analiza el impacto de la pandemia de la Covid-19 en el sector del cuidado de las personas mayores, con repaso a los principales problemas y dificultades que sufren las personas que trabajan tanto en las residencias como en los servicios de ayuda a domicilio desde el inicio de la pandemia y hasta el 1 de septiembre de 2020.

Como anticipo a las exposiciones de los autores de este informe, los representantes de las organizaciones colaboradoras y otras voces autorizadas por su gran experiencia, este directivo de la Fundación Alternativas destacó lo fragmentario del sector y su mayor peso de la titularidad privada sobre la parte soportada por las Administraciones públicas.

María Pallarés

Esfuerzo europeo colectivo

La coordinadora de programas en España de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, principal organización próxima a los planteamientos del Partido Socialdemócrata Alemán, María Pallarés, festejó el gran trabajo desarrollado por la entidad convocante y, de forma muy especial, agradeció a los autores de este trabajo su enorme esfuerzo de investigación.

Coincidió María Pallarés con Ruiz-Huerta y Jorge San Vicente, que es subdirector del citado Laboratorio, en que la pandemia de la Covid-19 trajo abruptamente a primera fila las demandas de los sindicatos y las reformas necesarias para mejorar la situación laboral de los profesionales que atienden a las personas mayores en el país.

Todo después de haber constatado, como ya era de dominio público, que este problema global de Salud Pública no vino a generar los problemas laborales y sectoriales por primera vez, sino que desató los ya lastrados con anterioridad, dentro de una situación aún más dramática, como apostilló Pallarés.

En español, alemán e inglés

En ese sentido, remitió esta ponente a los seguidores de este acto a conocer en detalle la versión extensa de este documento, dado que se editó en español, además de en alemán el inglés. Desde el rigor científico del informe, detecta diferencias y puntos en común entre los distintos países, dentro de sus sistemas generales de atención a las personas mayores y en situación de dependencia y gran dependencia.

Sobre el proyecto On the corona frontline, en general, destacó Pallarés también que no solo detecta los males del sector, sino que actualiza, además, las reclamaciones sindicales para los colectivos laborales afectados.

Daniel Basteiro

Llueve sobre mojado

El director de InfoLibre, Daniel Besteiro, moderó el debate de los invitados e hizo aportaciones tales como el probable incumplimiento del marco legal por acumulación de deficiencias, carencias y ausencia de supervisión en el sector de los cuidados a los mayores.

En dicho sector, Daniel Besteiro destacó una irredenta tendencia en España a no cumplir los requisitos establecidos para garantizar la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores y dependientes.

Dicotomías encadenadas

Sondeó Besteiro la causa de este problema en la tradición familiar de cuidar a los miembros de las generaciones más veteranas, lo que dio lugar, a su juicio, a una disociación entre la esfera sanitaria y la socio asistencial, una dicotomía que también se expresa a través de los Gobiernos autonómicos, en los que, casi siempre, existen Consejerías bien diferenciadas para la Sanidad y la parte social.

Esto pudo explicar que la atención a la dependencia se viera como algo ajeno a lo sanitario durante la pandemia, en un tiempo en el que primó la preocupación por el colapso de los hospitales a la vez que se dejó que las residencias se las arreglasen solas, además de existir un mayor peso de lo público en la Sanidad frente a un predominio privado del llamado espacio sociosanitario.

Aludió Besteiro a una clara atomización y fragmentación del sector, pero destacó como positiva la preferencia de los países nórdicos por los centros más pequeños y cono un número de residentes no superior a las 20 personas, como una forma de evitar los macrocentros en los que parece que se “aparca” a los mayores.

Interrogó este periodista a los protagonistas del día sobre el necesario debate-país aún pendiente para fijar los términos de una adecuada financiación, en un contexto en el que muchas empresas hacen negocio ya sea a través de la gestión o de la titularidad.

Recogió Besteiro preguntas de los asistentes, entre ellas, dio curso a una de Manuel Rico, sobre el escándalo de las residencias durante la pandemia, y otra de Cristina Aldadalejo, sobre las formas posibles de evitar que el afán de lucro redunde en una menor calidad de la atención.

Benchmarking de países

De igual modo, y en tiempos de ataques a la Vicepresidencia Segunda del Gobierno, inquirió este periodista si es cierto que España está mucho peor que otros países en materia de dependencia. Además, y sobre el personal de ayuda en domicilio, cifró en 85.000 las empleadas del hogar que también se ven forzadas a asumir roles de cuidados en los domicilios.

Finalmente, y dada la baja formación de los trabajadores del sector, se preguntó Besteiro, en voz alta, si será preciso importar profesionales de Dinamarca o países con el modelo de cuidados a los mayores más desarrollado, a tenor, además, de la carencia secular de recursos humanos en este sector.

Lisa Pelling

La directora del think tank progresista Arena Idé, Lisa Pelling, denunció la falta general de medios de protección frente a la pandemia en el común de los países, sin que tampoco se haya sabido del todo cuántos profesionales se contagiaron porque en la primera ola de la Covid-19 no hubo test para casi nadie.

Apena a Lisa Pelling saber que las cosas no mejoran para el sector desde que llegó la pandemia, a pesar de ser más evidentes las demandas de los trabajadores, al constatar que no aparecen en el horizonte medios para formar a los empleados y los empleadores y que la financiación sigue en vía muerta.

En su repaso a los males del espacio sociosanitario, esta directiva aludió a una organización fragmentada, una financiación insuficiente y una gran falta de trabajadores, en un contexto de privatización en aumento y afiliación sindical en declive, razones que explican las situaciones de estrés y presión mental muchas veces insoportable que padecen los trabajadores, a parte de prestaciones económicas reducidas y horarios laborales extenuantes.

Hacia un sistema nacional de cuidados

Considera Pelling estimulante la posibilidad de que el National Health Service (NHS) del Reino Unido pueda servir de modelo a un NCS, o National Care Service, un hecho que vio reflejado en los pasos muy inspirados que se dan en Escocia últimamente.

Insistió esta ponente en que muchas cosas tienen que cambiar una vez que remita la pandemia, dentro de un proceso en el que tendrán mucho protagonismo los sindicatos, ya que, en el sector, todos los problemas y defectos de funcionamiento deben ser abordados con y sin la actual enfermedad global.

Jorge Hernández-Moreno

Gobernanza dispersa

El coautor de este informe e investigador del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Jorge Hernández-Moreno, señaló que la gobernanza del sistema de cuidados a las personas mayores resulta compleja porque las decisiones se reparten entre el Gobierno central y las Administraciones de las comunidades autónomas.

Esta es una complejidad que se agrava porque, a raíz de la Ley de Dependencia de 2006, el Gobierno central
se situó en situación de “debilidad competencial” frente al mayor peso de las regiones y una función desigual de las corporaciones locales según cada territorio, con el resultado de soportar la población una estructura enrevesada que explica una clara desigualdad en cuanto al número y la calidad de las prestaciones.

Ello sin que sea fácil, objetó Jorge Hernández-Moreno, garantizar un tipo homogéneo de atención, dentro de un esquema financiador recogido en la ley en el que el Estado central debe asumir una tercera parte, otra las autonomías y una tercera los residentes y sus familias, en régimen de copago en función de la renta personal.

Ratificó Hernández-Moreno que los problemas estructurales del sector se vieron detectados y aflorados con mayor virulencia con la llegada de la pandemia, entre los que citó que el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) no consiguió que el Sistema de Información del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sisaad) permita un conocimiento detallado del sector.

A la vez no se cumplen los acuerdos establecidos entre las Administraciones para establecer ratios suficientes de profesionales, personas que, en cuanto pueden, utilizan el espacio sociosanitario para dar el salto al sanitario, en el que existe un mayor relieve social y los salarios también son más altos.

Inspección inoperante

Denuncia este investigador que los departamentos de inspección y sanción autonómicos no son operativos para evitar los abusos laborales que se producen. Apuesta, por ello, por un buen diseño de los perfiles de los profesionales del sector, con suficientes atractivos laborales ofrecidos por acuerdo de la Sanidad, la Educación, el Gobierno central y las autonomías, en el camino a recuperar los acuerdos fijados en 2009.

Manuel Pereira-Puga

Algunos problemas nuevos

El también investigador del IPP del CSIC y coautor de este documento, Manuel Pereira-Puga, reiteró la nómina de problemas que afectan a los trabajadores del sector, la calidad de los servicios y el bienestar de las personas residentes, esencialmente por falta de coordinación administrativa, dentro de un clima atípico de temporalidad muy acusado en España, donde campa el pluriempleo y los trabajos a tiempo parcial.

Reclama Manuel Pereira-Puga una adecuada formación para cuidar a las personas vulnerables en el tramo distal de su vida, y para superar la situación de una mayoría de gerocultoras sin la debida formación indebidamente incentivadas y alentadas en su importante función social.

También, Pereira-Puga aseveró que no se puede comprender el sector, si no se dispone de información sistematizada, por lo que habrá que tener muy presente esta cuestión en el gran debate del modelo de cuidados y de su financiación.

Sonia Jalda

Abandonados a su suerte

La presidenta de TReGa (Traballadoras das Residencias de Galicia), Sonia Jalda, explicó que esta entidad nació como escisión de un sindicato de clase que no satisfizo las demandas dirigidas a corregir una clara situación de abandono sectorial.

Sobre la Covid-19, ratificó Sonia Jalda que destapó la enorme falta de personal y sus ratios totalmente insuficientes, tanto en el sector público como, muy especialmente, en el privado, personal que en ningún momento fue instruido en el uso de EPI y que tuvo que llevarse el miedo a casa porque no fue informado mas que raramente por sus superiores y empresarios.

Entre las carencias en todos los centros de Galicia, destacó Jalda la precariedad que se traduce en incumplimientos de los convenios colectivos de aplicación, la no cobertura de las bajas y la nocturnidad no retribuida.

No mirar hacia otro lado

Aseguró esta ponente que las Administraciones no pueden seguir mirando hacia otro lado y que ya es intolerable que no haya una ley para las residencias, con la que eliminar la asimetría entre lo público y lo privado, entre muchos otros aspectos.

Todo ello con el hecho clamoroso de que la falta de inspectores hace que la Consejería solo actúe mediante denuncia administrativa, previa y avisada, por lo que, cuando llegan los supervisores, se encuentran todo en perfectas condiciones, o casi.

Pide, además, Jalda coordinar las residencias, con la Atención Primaria, porque muchos centros son tan pequeños que no tienen ni médico ni enfermera. Lamenta, así, que en Galicia, la intervención inicial de las residencias no haya conseguido, a día de hoy, mejorar la situación laboral de los residentes y las personas que atienden.

Francisco Moreno Fuentes

Atención truncada a la Dependencia

El científico titular en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC, el doctor Francisco Moreno Fuentes, aclaró que el sistema español de cuidados tiene una debilidad compartida con el resto de países, aunque dentro de una realidad agravada.

Ello fundamentalmente por absentismo de unos poderes públicos que delegan en las familias y, solo cuando estas no pueden, en el mercado, con una Ley de Dependencia que fue un salto muy importante, a pesar de no acercar a España hasta los estándares europeos, norma que, por otro lado, se vio asfixiada por la anterior crisis económica, oficialmente situada entre 2008 y 2012.

Obligación de supervisión

Razonó Francisco Moreno Fuentes que la titularidad privada no es perversa per se, salvo que se permita vía libre a la maximización del beneficio empresarial, de lo que concluye que fallan estrepitosamente los poderes públicos al no supervisar estos servicios privados.

Discrepó, finalmente, Moreno Fuentes en el número de empleadas del hogar que acaban haciendo tareas de ciudades de mayores, ya que podrían llegar a las 300.000 en España, por lo que aseguró que ya es hora de que los cuidados informales afloren y sean debidamente regulados.