Política y Sociedad Entrevista con la presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética

Petra Vega (SEME): La mejor opción sería crear la especialidad de Medicina Estética vía MIR privado

La creación de una especialidad de Medicina Estética para regular su formación y su certificación es una de las preocupaciones de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), razón por la que Acta Sanitaria ha conversado en esta entrevista con su presidenta, la doctora Petra Vega, quien defiende que «la mejor opción sería la especialidad vía MIR privado–Escuela profesional» y asegura que esta «sería realizada en centros privados, sin que supusiese ninguna carga económica al sistema».

Petra Vega

Acta Sanitaria (AS).- ¿Cuál es la situación actual de la certificación y la formación en la Medicina Estética?

Petra Vega (PV).- En cuanto a la formación, existe la Licenciatura o Grado de Medicina y el Máster Universitario en Medicina Estética, además de la formación continuada específica. Sobre la certificación, en este momento son los colegios de médicos -no todos, pero sí una amplia mayoría- los que emiten un Diploma en Medicina Estética, que permite al médico poder solicitar la apertura de un centro de Medicina Estética; en su defecto, algunas Consejerías aceptan el Máster Universitario, dado que es la forma de acreditar formación en Medicina Estética.

AS.- ¿Qué carencias tiene la formación de los especialistas en Medicina Estética? ¿Por qué es necesaria una actualización en este sentido?

PV.- Principalmente, la falta de un reconocimiento oficial por parte de la Administración, bien sea como especialidad, bien sea como Diploma de Acreditación y Acreditación Avanzada. Desde luego, nosotros pensamos que la mejor opción sería la especialidad vía MIR privado–Escuela profesional, adscrita a la universidad, ya que los Diplomas se incluyen en la formación continuada, y pensamos que, dada la actual complejidad de este área, su formación debería ser como lo es para el resto de especialidades.

La necesidad de actualizarla es debida a la enorme complejidad que ha alcanzado en los últimos años, gracias a los avances tecnológicos y al crecimiento exponencial en el número de usuarios. El Estado debe garantizar a sus ciudadanos una Medicina Estética eficaz y segura y la única forma es regulando y reconociendo la formación de los médicos que la ejercen y no solo como hasta ahora ha hecho que, aunque imprescindible, no basta, regulando los centros donde se ejerce o la fiscalidad que se le aplica.

«El Estado debe garantizar a sus ciudadanos una Medicina Estética eficaz y segura»

AS.- ¿Qué factores prioritarios deben tener en cuenta las autoridades sanitarias a la hora de regular los diplomas o crear la especialidad?

PV.- La enorme complejidad científica que en este momento es la Medicina Estética, que requiere un formación muy específica, amplia y universitaria -la imparten más de 15 universidades españolas-; la base científica (objetivada por la evidencia) en que deben basarse sus tratamientos a fin de garantizar eficacia y seguridad; la gran cantidad de especialidades en las que está implicada, dado el envejecimiento de la población y la cronificación de muchas patologías antes mortales, donde los pacientes también desean mejorar su calidad de vida, mejorando su imagen, evitando estigmatizaciones -los especialistas que atienden estas patologías no incluyen en su formación la mejora estética por estar fuera del Sistema Nacional de Salud (SNS); y el gran número de ciudadanos que recurren a sus tratamientos (superior al 30%), con un crecimiento exponencial en la última década

AS.- ¿Qué importancia tiene regular correctamente la formación de cara a los ciudadanos?

PV.- Tal y como he dicho, es la única forma de garantizar que los tratamientos son impartidos por un profesional formado, en un centro autorizado y con los productos indicados y esto se traduce para el ciudadano en eficacia y seguridad.

Esto tiene mucha importancia para este más de 30 por ciento de los ciudadanos usuarios, que no entienden por qué el Estado no les garantiza la seguridad en una Medicina que no solo mejora la imagen proyectada, sino y sobre todo la autoestima, además de ayudar a prevenir patologías tan frecuentes como las metabólicas o determinados tipos de cáncer, mejorando el bienestar general.

«Sería realizada en centros privados, sin que supusiese ninguna carga económica al sistema»

AS.- ¿Qué significaría para la profesión y para el sistema sanitario público la creación de la especialidad de Medicina Estética?

PV.- Para la profesión, el reconocimiento legal de una formación y un hecho que está plenamente reconocido a nivel social e incluso universitario. Para el sistema sanitario público, bastantes ventajas: al ser vía MIR, daría más posibilidades de formación a los recién licenciados/graduados; es una especialidad que, por su idiosincrasia, sería realizada en centros privados, sin que supusiese ninguna carga económica al sistema; es una especialidad con una gran carga preventiva (modificación de hábitos, etc.), por lo que no solo descongestiona el sistema público de salud, sino que previene patologías crónicas, sobre todo metabólicas y musculo-esqueléticas, que son las que pueden representar una gran carga económica para las arcas del Estado.

AS.- En resumen, ¿cuáles son sus peticiones particulares a los políticos tras las elecciones generales?

PV.- Estos cinco puntos creo que son básicos no solo para la Medicina Estética, sino para la Medicina y salud en general: creación de la especialidad en Medicina Estética vía MIR privado; mayor control sobre los productos sanitarios (previos a su autorización) y sobre las ventas de medicamentos y productos sanitarios por Internet; regulación de la publicidad sanitaria de una forma específica y no dentro de la actual Ley de Publicidad General, con especial incidencia en las redes sociales; persecución real del intrusismo y las pseudociencias que afecten a cualquier tipo de Medicina, ya que ponen en peligro la salud y economía de los ciudadanos (creando protocolos claros de actuación); y educar a la población en la salud, potenciando la racionalidad y el sentido común.

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