Punto de vista salud, dinero y atención primaria

Persisten y se incrementan las diferencias entre el gasto público en Atención Primaria y Hospitalaria

El autor que, a la hora de comparar las diferencias entre el gasto sanitario público en atención primaria y en asistencia hospitalaria, suele utilizar la imagen de una serpiente con la boca que se agranda, vuelve a recurrir a ella en esta nueva entrega de su blog, cuya conclusión no es otra de que se está asistiendo al fin de la atención primaria.

La figura que muestra la evolución del crecimiento del gasto en atención primaria y en especializada desde 1984 dibuja una serpiente con una boca que se agranda desde la crisis de 2008. Hay quien atribuye ese mayor incremento al coste de la tecnología sita en los hospitales. Es una explicación importante, pero ni mucho menos la única. Otra gran explicación es el mayor crecimiento del gasto de personal de atención especializada respecto del de primaria ocurrido desde hace más de 30 años y también acentuado desde 2008. Lo veremos en esta entrada que actualiza los últimos datos al respecto. Esta es la atención primaria que se ha tenido que enfrentar a la pandemia y cuyos profesionales, igual que los del hospital, se están dejado los cuernos y, algunos, mucho más que los cuernos (aquí). Una pandemia que ha dejado KO a la atención primaria, tumbada en la lona, y a sus profesionales a punto de enfrentarse al peor verano de su historia.

La “serpiente” del gasto sanitario público desde 1984 hasta 2019

La siguiente figura muestra la evolución del crecimiento del gasto en atención primaria y en atención especializada en términos nominales desde 1984 que se inició la reforma hasta 2019 (último años para el que se dispone de datos). Los datos proceden de la Estadística del Gasto Sanitario Público del Ministerio (aquí). En términos nominales el gasto en atención especializada (AES) crece un 43% más que el de primaria en el acumulado del periodo.

 

Cuando el crecimiento del gasto se deflacta mediante el IPC que proporciona el INE (aquí) obtenemos el crecimiento real. Entonces, las diferencias entre el crecimiento de un gasto y el otro se amplían. El resultado es que la serpiente abre más su boca, especialmente desde el inicio de la crisis. Así, en términos de gasto real (deflactado por el IPC) el gasto en atención especializada (AES) crece un 59% más que el de primaria en el acumulado del periodo. En términos reales, el gasto en atención especializada supera desde 2015 los niveles pre-crisis mientras que el gasto en atención primaria todavía está en 2019 por debajo del nivel pre-crisis.

La “serpiente” del gasto de personal también existe

La siguiente figura muestra la evolución del crecimiento del gasto en personal de atención primaria y en personal de atención especializada desde 1988 hasta 2019. Los datos también proceden de la Estadística del Gasto Sanitario Público (aquí). No se conocen datos anteriores a 1988. Se puede afirmar que, desde hace más de 30 años que se conocen datos, el gasto en personal de atención primaria siempre ha crecido menos que el gasto en personal de atención especializada, especialmente desde el inicio de la crisis de 2008. Por cierto, es totalmente imposible “localizar” en la figura el mayor gasto de personal que en teoría (en la práctica ya vemos que no) debió suponer el inicio y desarrollo de la reforma de la atención primaria que sembró España de centros de salud. En términos nominales el gasto en personal de atención especializada (AES) crece un 26% más que el de primaria en el acumulado del periodo.

Cuando el crecimiento del gasto se deflacta mediante el IPC que proporciona el INE (aquí) obtenemos el crecimiento real. La diferencia entre el crecimiento de un gasto y el otro también se amplía. El resultado es que la serpiente del gasto de personal abre más su boca, especialmente desde el inicio de la crisis. El IPC es un deflactor adecuado especialmente para el gasto de personal pues estamos hablando de salarios, de masa salarial. En términos de gasto real (deflactando por el IPC) el gasto en personal de atención especializada (AES) crece un 39% más que el de atención primaria (APS) en el acumulado del periodo. En términos reales, ambos gastos de personal permanecen todavía por debajo de los niveles pre-crisis, aunque el de AES está a punto de superarlo mientras que el de APS se encuentra todavía muy lejos de hacerlo.

¿Por qué se agrandan las diferencias al deflactar?

El ejemplo siguiente es ilustrativo. En términos nominales (sin ajustar por el IPC) el empleado A incrementa su salario un 67% (5/3 x 100) más que el empleado B en 2018. Pero como el IPC de 2018 es del 2%, el empleado A realmente aumenta su salario un 3% mientras que el B lo ve aumentado un 1%. En términos reales, pues, el empleado A ve aumentado su salario un 300% (3/1 x 100) más que el empleado B. En realidad, el salario del empleado A crece 3 veces más que el salario del empleado B.

Evolución de la distribución del gasto

La siguiente figura muestra la evolución de la distribución del gasto sanitario público desde que se conocen datos, los cuales provienen también de la Estadística del Gasto Sanitario Público (aquí). Lo que muestra la figura no necesita mayor explicación.

Comentario

Cuando deflactamos con el IPC las diferencias entre el crecimiento del gasto en atención primaria y el gasto en atención especializada se agrandan en perjuicio de la primera. Y eso es especialmente notable desde el inicio de la crisis de 2008 y en el gasto de personal. Por lo tanto, por supuesto que la tecnología influye en el diferente crecimiento del gasto entre ambos niveles asistenciales. Pero también es cierto que el mayor incremento del gasto de personal en atención especializada respecto del habido en atención primaria contribuye, y mucho, a la explicación de tales diferencias durante las últimas tres décadas, y muy especialmente desde 2008.

Conclusión

Más en algunas CCAA que en otras, el empeoramiento se mantiene: la atención primaria sigue en la UCI prácticamente desahuciada. Pero es importante tener en cuenta que la serpiente no es causa sino consecuencia del descremado sociológico de la atención primaria. La verdadera causa del descremado sociológico es el deterioro institucional (aquí).

Urgen medidas institucionales que miren por el bien común y no por el de privilegiados colectivos. Las instituciones políticas, académicas y sanitarias, que no han hecho prácticamente nada por potenciar la atención primaria en las últimas décadas, deben establecer con urgencia medidas que hagan individualmente atractivo este nivel de atención. No sólo para los ciudadanos, también para los profesionales, pues la atención primaria ha mostrado sobradamente su conveniencia en términos de equidad, resultados en salud y en eficiencia. La atención primaria ha de ser para todos o nunca será. Y cada año que pasa está dejando de ser. Con la pandemia, de forma acelerada: deja de ser cada mes que pasa sin que se haga nada.

Juan Simó Miñana