Punto de vista la deontología no ha pasado de ser una 'maría' en la formación médica

¿Para cuándo las Cátedras de Bioética?

Los avances en la Medicina están propiciando un incremento de los aspectos deontológicos y éticos para un buen ejercicio profesional, razón por la que el autor reclama la existencia de Cátedras de Bioética en las Facultades de Medicina pues, de ser una asignatura ‘maría’, ha pasado a ser abordada en cátedras diferentes.

No siendo la Bioética, ni mucho menos, una disciplina de exclusivo patrimonio médico, nadie duda de su importancia para el correcto ejercicio de la Medicina. Resulta sorprendente y paradójico que, en nuestras facultades de ciencias de la salud, no existan cátedras de ética y deontología médica.

Está muy claro que, transcurridos 40 años desde la promulgación de la Constitución Española, nuestras universidades aún soportan sesgos propios del antiguo régimen. Digo lo anterior porque, en los estudios de Licenciatura en Medicina y Cirugía (Granada, plan 1970), la Ética no existía y la Deontología era “Religión-4”. Así consta en la certificación de mi expediente académico (año 1978). La asignatura de Religión era considerada una “maría” y, en consecuencia, también lo era la Deontología. Si bien es cierto que se nos transmitieron algunas buenas nociones, dentro del programa de Medicina Legal y Toxicología del Prof. Villanueva Cañadas.

Desarrollo de la ciencia médica

Hoy es difícil asistir a un curso o congreso profesional en el que no se dedique una mañana o una tarde a los múltiples dilemas ético-deontológicos de la especialidad correspondiente

Sin embargo, el gran desarrollo experimentado por la ciencia médica (al poder intervenir en el comienzo y el final de la vida), las sentencias de los tribunales norteamericanos, el avance de los derechos individuales de las personas (derechos de los enfermos), los organismos internacionales de carácter humanista y el impacto catalizador de la enfermedad del Sida sobre las sociedades occidentales y sobre sus sistemas sanitarios, han generado, precisamente en estas cuatro últimas décadas, la necesaria y constante presencia de la Bioética, acompañando a la totalidad de las disciplinas médicas.

Hoy es difícil asistir a un curso o congreso profesional en el que no se dedique una mañana o una tarde a los múltiples dilemas ético-deontológicos de la especialidad correspondiente. Además, la Ley de Autonomía del Paciente, en vigor desde el año 2003, otorgó carta de naturaleza a la Bioética en nuestros hospitales y centros de salud.

No obstante, lejos de lo que sucede en las escuelas de medicina americanas, y en muchas de las europeas, en las nuestras no existen departamentos de humanidades médicas, ni cátedras de ética. De hecho, actualmente la formación en este ámbito se imparte, en cada facultad de medicina, desde una cátedra distinta: Medicina Preventiva, Historia de la Medicina, Medicina Legal y Forense, Patología Médica, etc.

Necesidad de subsanación

Respecto a esta carencia, todos los autores e instituciones coinciden en señalar la absoluta necesidad de subsanación. Deberá ser así, si lo que pretendemos es formar excelentes médicos y no, exclusivamente, sabios expertos en biología del hombre.

Lo nuestro no sólo es ciencia y técnica, también es arte que precisa de buenas actitudes, además de las imprescindibles aptitudes, porque los pacientes nos demandan, junto al más resolutivo tratamiento, el trato más correcto y cercano o, lo que es lo mismo, además de un acreditado talento, una importante dosis del mejor talante: Contando con profesionales altamente cualificados, con trayectoria y prestigio demostrados…

¿Para cuándo profesores de Ética Médica en nuestras facultades de medicina, al frente de  cátedras de esa asignatura?

 

Rafael Pacheco Guevara

Especialista en Medicina Legal. Bioeticista. Presidente del Comité de Ética Asistencial del Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia. Académico de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia

1 Comentario

  1. Rafael Pacheco Guevara says:

    Asumido lo anterior, quede claro que el aprendizaje de la ética biomédica debe ser un proceso transversal y mantenido durante todo el itinerario en la facultad.
    No obstante, las cátedras de Bioética están llamadas, en esta dinámica, a constituirse en los focos impulsores fundamentales.

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