DanieL Bernabeu

Punto de vista

Se avecinan nuevos recortes en sanidad

Guardar

Punto de vista

El Ministro de Hacienda acaba de aprobar una reforma fiscal en la que hay dos medidas que van a tener incidencia directa en los presupuestos sanitarios: por una parte, el aumento del tipo de IVA para determinados productos sanitarios y, por otra, la reducción del impuesto de la renta de “determinadas” personas físicas.

La primera medida  afecta directamente a los presupuestos de los Hospitales y Centros de Salud públicos por cuanto incrementa el IVA de muchos de los productos que adquieren y no lo pueden repercutir posteriormente. Mucho me temo que, como ha ocurrido otras veces, el hospital o centro de salud no va a ser compensado de esa subida con un crédito suplementario, sino que deberá asumir el mayor gasto con el presupuesto actual. Claro que hay una solución para esto: que lo paguen los proveedores, fabricantes y distribuidores de material sanitario; pero creo que éstos ya están sufriendo bastante como para hacer más sacrificios, tanto en la reducción de precios como en los aplazamientos de pago. Muchos cierres de empresas y EREs los contemplan.
Dos medidas de la anunciada reforma sanitaria van a tener incidencia negativa en los presupuestos sanitarios
La segunda medida afecta por cuanto una menor recaudación repercutirá, sin duda, en los presupuestos públicos sanitarios. Siendo como es el presupuesto de sanidad entre el 34% y el 40% de los presupuestos de las CCAA,  la rebaja de ingresos fiscales por la menor recaudación del IRPF en determinadas rentas va a afectar a los presupuestos en negativo. Claro que frente a esto hay otra defensa, que es incrementar los ingresos por mejora de la economía, pero por ahora ningún economista ve lo que el Ministerio de Economía ve. Y volverá de nuevo a pedirse a los gestores sanitarios, a los profesionales de la salud y a la población usuaria de la sanidad pública que se sacrifiquen para que otros puedan seguir viviendo sin que les afecte la crisis.

La medida no preocupará a los gestores bancarios, ni a los gestores de patrimonios o de fortunas (ni grandes ni pequeñas) por ejemplo, ya que no se grava el capital o el patrimonio; se penaliza el consumo de la gente más desfavorecida por la necesidad de consumir sanidad.

Si a estas medidas añadimos las exigencias de la UE para los dos próximos ejercicios de 2015 y 2016, de que el déficit público no sobrepase el 4,2% para el primero y del 3% para el segundo, nos encontramos con un panorama muy desolador para la sanidad, sobre todo después de la experiencia de estos dos últimos años en los que las únicas medidas para reducir el déficit han sido las de recortar la inversión en Sanidad, en Educación y en Servicios Sociales.
Si a estas medidas añadimos las exigencias de la UE sobre el déficit para los dos próximos ejercicios de 2015 y 2016,  nos encontramos con un panorama muy desolador para la sanidad
Dado que los recortes de estos últimos años van a producir un mayor gasto sanitario en los próximos años, podemos añadir a los anteriores un cuarto efecto de tirantez para el mantenimiento de los presupuestos de los servicios de salud. Esto no es del todo seguro, puesto que la salud no se deteriora tan rápidamente y quizás tenga suerte este Gobierno en que la repercusión en el empeoramiento de la salud de los ciudadanos, debido a los recortes, y por tanto el mayor consumo sanitario, no se produzca en esta legislatura y quede para la siguiente. Pero esto es lo que los expertos anuncian: que los indicadores de salud de los que tanto nos enorgullecemos van a sufrir un deterioro, por lo que se producirá un mayor gasto sanitario.

Esta mayor demanda sanitaria hay varias formas de acometerla, pero será análisis de otro artículo. Por ahora quedémonos con lo que muchos gestores del sistema público piensan: “Cuidado que vienen los nuestros”