Una primera mirada cuantitativa al valor: movimiento entre claros y grises

Carles Illa. Director del departamento Healthcare de IQVIA

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Carles Illa IQVIA. Una primera mirada cuantitativa al valor: movimiento entre claros y grises
Carles Illa IQVIA. Una primera mirada cuantitativa al valor: movimiento entre claros y grises

Hasta treinta hospitales, la mayor parte pertenecientes al Sistema Nacional de Salud, han participado en la segunda edición del Programa TOP Value, una iniciativa impulsada desde IQVIA para crear una comunidad de hospitales pioneros alrededor de la Asistencia basada en el Valor (ABV) en España.

Puede que quizás no estén todos los hospitales que están trabajando la perspectiva del Valor, pero ciertamente sí la trabajan todos los que están. Y tanto por la composición de los participantes como por el innovador y robusto enfoque cuantitativo empleado, la iniciativa nos parece un excelente ejercicio para tomarle la temperatura al grado de madurez del despliegue de la ABV en el país.

El método empleado para medir el posicionamiento de un hospital individual frente al Valor descansa sobre más de 150 puntos de medida que cubren hasta cinco bloques conectados: orientación estratégica, estructuras organizativas, adecuación de la práctica clínica, medida de resultados relevantes y financiación en base al valor. La medida objetiva es clave en el modelo de evaluación, que incluye desde aporte de evidencias documentales hasta encuestas a profesionales de los propios organizaciones y análisis de bases de datos para la medida de la adecuación. 

Por otro lado, el grupo de participantes combina desde ilustres exponentes de la ABV en España (basta con ver los nombres de nominados y ganadores) hasta organizaciones sanitarias con un foco más reciente y creciente en el valor, permitiendo la co-existencia de distintas velocidades en cada una de las dimensiones de análisis. 

Una lectura detenida de los resultados nos revela que, pese a estar todavía lejos de máximos, es un hecho que la ABV se mueve. Por grandes bloques, la orientación al valor obtiene la mejor puntuación general entre los participantes demostrando una apuesta por adoptar el nuevo modelo, aunque al mismo tiempo es también la dimensión con mayor variabilidad entre los centros. 

En el otro extremo, el modo en que los flujos económicos siguen al valor es el bloque con mayor recorrido de mejora general, sin que se observe apenas variabilidad entre organizaciones. Destaca en este sentido la baja puntuación que obtiene en general la compra a proveedores (industrias farmacéuticas o de tecnología médica) en base al valor creado, un movimiento que va ganando progresiva tracción en Europa. 

La adecuación de la práctica clínica fue la segunda dimensión con mejores resultados en general, destacando el bloque de Right Care por encima de todos y con un comportamiento consistente para el conjunto de centros, reflejando que la reversión de las prácticas clínicas inapropiadas es un objetivo prioritario para el conjunto de centros participantes.

En lo que respecta al modelo de organización, existe cierta simetría y consistencia en cronicidad y fragilidad, al igual que para una de las novedades de ese año, la integración eficaz entre niveles asistenciales. Sin embargo, el aspecto diferencial tiene que ver con la implementación de unidades integradas enfocadas a procesos clínicos concretos, que presentan mayor variabilidad. 

Por último, en relación con la medición de resultados relevantes, se observa aún un largo recorrido de mejora, siendo el bloque con resultados más bajos tras el de financiación. La medida de la experiencia del paciente (PREMs) obtiene mejores resultados que la medida de los resultados de salud – calidad de vida – reportados por los propios pacientes (PROMs) aunque ambas dimensiones presentan una importante variabilidad. Sobre las otras dos novedades de esta edición, destaca la medición de costes asistenciales como el bloque con mayor variabilidad y la medición de parámetros clínicos clave con los resultados más bajos de la dimensión.  

Más allá de esa lectura global, el enfoque cuantitativo seguido nos permite también abordar qué es lo que hace que algunas organizaciones obtengan mejores resultados que otros. 

En primer lugar es necesario decir que las 4 organizaciones con mejores resultados mejoran a las 26 restantes en todas y cada una de las dimensiones analizadas – convirtiéndose en un benchmark realmente robusto.   

Pero más allá de esa mejora generalizada, existen algunas dimensiones clave en las que esas organizaciones mejoran ostensiblemente los resultados obtenidos por el resto. De mayor a menor diferencia, me refiero al grado de implantación de PROMs (las 4 organizaciones TOP cuatriplican la puntuación del resto), la compra de productos y servicios basada en el valor  (la triplican) y el reporting de información crítica para la medición de resultados clínicos. 

Y al margen de ese mejor posicionamiento, dichas dimensiones son relevantes desde un doble punto de vista. En primer lugar, son dimensiones que tocan los distintos bloques analizados, permitiendo hablar de una mejora verdaderamente distribuida. Y, en segundo lugar, son variadas en cuanto al propio grado de desarrollo entre las organizaciones con mejores resultados, distinguiendo desde el buen posicionamiento en PROMs hasta el notablemente mejorable en compra basada en el valor.

En resumen, observamos para el conjunto de organizaciones un desarrollo generalizado y creciente, tanto del despliegue estratégico del Valor (la importancia que le da la organización y las acciones en que se traduce), como del foco en la adecuación de la práctica clínica (superando el paradigma tradicional de actividad y productividad). Sin embargo, se observan todavía importantes recorridos de mejora, tanto en la medida de resultados relevantes (hasta qué punto se miden PREMs, PROMs y Clinician Reported Outcomes o CROs) como, especialmente, en el impacto económico que el valor tiene en las organizaciones. 

Recorridos de mejora generalizados que son, a su vez, aquellos que más decididamente han apostado por enmendar las organizaciones con un mejor balance final de resultados. 

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