Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Limar asperezas. La interrelación entre la Farmacia Comunitaria y la Hospitalaria

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Apuntes de un boticario

Las circunstancias cambiantes de la asistencia sanitaria, con especial referencia al paso a la farmacia hospitalaria de medicamentos hasta ahora dispensados en la comunitaria, llevan al autor a abogar por una mayor aproximación entre las sociedades farmacéuticas que representan a unos y a otros profesionales.

Sin entrar en disquisiciones sobre la Ley de Colegios Profesionales, inicio estos “Apuntes” con una breve pincelada sobre los anticorporativistas que ponen como premisa para sus razonamientos el que las asociaciones profesionales son una especie de sociedades secretas donde sus miembros se protegen entre sí haciendo una piña aún en el caso de ser acusados por las instancias judiciales tras una mala praxis profesional u otro tipo de faltas o delitos. La opinión pública hace especial énfasis en la profesión farmacéutica alegando, falsamente y por la leyenda que arrastra el boticario, que donde se “maneja mucha pasta” la unión, aun “a fortiori”, se hace inexpugnable. ¡Vamos, como la “familia” de Don Corleone!.

Niego la mayor, la menor y la de en medio recurriendo a una famosa frase atribuida al inefable político, ya fallecido, D. Pío Cabanillas. Este dicen que decía: “¡Al suelo que vienen los nuestros!”.

Antes, al no haber más salida que la botica, quizás la unión fuese real al margen de que el compañerismo se resquebraja a veces por rencillas e intereses concretos. Hoy, afortunadamente, hay tal diversidad de organizaciones farmacéuticas que dan cobijo (léase puestos de trabajo) a tanto boticario que éste no se relaciona ineludiblemente a la oficina de farmacia. Industria, docencia, distribución y hospitales son, entre otros más, “hogares” que acogen a los farmacéuticos recién egresados de sus respectivas facultades.
Amistad excepcional
Por la situación que propician diversas medidas introducidas en política farmacéutica, la farmacia comunitaria y la hospitalaria cada vez 'comparten' a un mayor número de pacientes ambulatorios
Sin ir más lejos yo disfruto de la amistad y el trato de dos amigos excepcionales en los que se rompen todas las reglas antes referidas. Y me explico. Los califico como excepcionales porque “se apartan de la regla común”. Son ambos farmacéuticos. Los dos fueron brillantes alumnos de su facultad granadina, en donde se conocieron y terminaron sus estudios. Tras licenciarse, casi simultáneamente, se casaron. Por seguir con la inusualidad se trata de un matrimonio que, abundando en lo inaudito, lleva más de 40 años perfectamente consolidado. Se llaman Luisa y Joaquín y desde su más tierna juventud comenzaron a ejercer como boticarios y como padres. Yo, licenciado más tardío que ellos, sigo teniendo unos lazos afectivos, a pesar de la distancia ya que viven lejos de mi ciudad natal y residencial, intensos y periódicos.

Él, en su excelencia, no sólo ha sido Presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Hospitales, sino uno de sus fundadores. Profesor y Jefe del Servicio de Farmacia de una prestigiosa Clínica. ¡Ahí es nada!.

Ella, titular, dueña y directora de una Farmacia que fundó y dirigió con enorme acierto y entrega desmedida a sus pacientes, amén de “gerente” de una empresa familiar constituida por seis hijos. Cargo, éste, de más valor y dificultad que los académicos.

En mis frecuentes encuentros personales con ambos, amén de tratar de asuntos íntimos, dada nuestra fraternal amistad, es inevitable que salgan a relucir temas relacionados con la común profesión. En estos casos yo actúo de moderador porque ambos tienen una opinión un tanto distinta de la profesión al verla desde dos prismas muy diferentes: la farmacia hospitalaria y la botica. Yo, a veces, hago de abogado del diablo por motivos personales que me hacen denotar cierto “tufillo” de superioridad por parte del farmacéutico de hospital. Aun así nunca ha surgido ninguna frase ofensiva entre nosotros y mucho menos acritud.
Polémica reciente
En aras de homogeneizar criterios que deriven en una mejor atención a los pacientes "no ingresados" que son atendidos en ambos niveles, la SEFAC y SEFH han iniciado una serie de reuniones a las que se dará continuidad en el futuro.
Narro todo esto desde el fondo permanente y gozoso que me producen estos encuentros pero utilizándolos como pista de salida para, como decía antes, mostrar a mis lectores algo que me lo ha sugerido una polémica actual surgida en la Comunidad Aragonesa donde la SEFH se ha decantado por la normativa que impide a un farmacéutico comunitario hacerse cargo, y por tanto responsable, de la SPD si no se ha acreditado antes como tal.

Ha escrito Manuel Pérez Fernández Presidente del RICOF de Sevilla en Farma-Press, y al hilo de los medicamentos DH, lo siguiente: “Y si de controles sobre la medicación del paciente se trata, ¿no seguimos dispensando en nuestras farmacias el famoso Sintrom (acenocumarol) medicamento de especial control médico?. Si la Administración cree objetivamente que los farmacéuticos ejercientes debemos someternos a un determinado plan formativo, hablemos”.
Farmacia Comunitaria y Farmacia Hospitalaria
Por ello me hago eco positivo de que el pasado mes de marzo se haya producido un encuentro entre SEFAC y SEFH cuya base de inicio es consensuar protocolos.

Por la situación que propician diversas medidas introducidas en política farmacéutica, como sería la dispensación de medicamentos de DH en los servicios de Farmacia en detrimento de la botica, la farmacia comunitaria y la hospitalaria cada vez 'comparten' a un mayor número de pacientes ambulatorios. Conscientes de ello, y en aras de homogeneizar criterios que deriven en una mejor atención a estos pacientes "no ingresados" que son atendidos en ambos niveles, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) han iniciado una serie de reuniones a las que se dará continuidad en el futuro. En este primer encuentro, al que asistieron los presidentes de ambas sociedades, Jesús C. Gómez y Miguel Ángel Calleja, respectivamente, "se sentaron las bases para la formación conjunta y consensuada entre ambos colectivos en aspectos como la dispensación, protocolos e investigación", destaca Jesús C. Gómez.

El objetivo de estrechar lazos y compartir conocimientos es, llevado al terreno, "conocer cómo puede tener participación el farmacéutico comunitario en aquellos casos en los que el medicamentos es adquirido por el paciente ambulatorio en los hospitales", concreta Gómez.

Al tratarse de un primer encuentro, y como han manifestado sus máximos representantes, no se ha profundizado en asuntos concretos que, como hemos escrito, nos separan. No cabe duda, sin embargo que este acercamiento inicial, es una forma de limar asperezas y de buena forma, como los amigos y compañeros citados al principio, se produzca una afinidad profesional y amistosa.No ocurra como he leído hace poco en una entrevista a una compañera, maña ella y farmacéutica comunitaria, que manifiesta, seguramente sin mala intención, un cierto complejo de inferioridad cuando le dice al entrevistador que ella inició su andadura profesional en París haciendo investigación pero ha terminado “condenada” a ejercer en una farmacia.

Esta frase la ha cargado el diablo, así que mucho ojo con lo que se dice.