Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Las tres edades del médico

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Punto de vista

Para el autor, aspirante a la vocalía de médicos jubilados en la candidatura que encabeza Guillermo Sierra a la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), desde aquí se debe responder a las distintas características que concurren en los profesionales que han acabado su ciclo activo como tales.

Existe un acuerdo general en considerar que la tercera edad comienza a los 65 años. Este acuerdo tiene una base puramente laboral ya que esa es, por ahora, la edad de jubilación más habitual y desde hace tres años la edad casi siempre obligada para los médicos de la Comunidad Autónoma de Madrid que trabajan en Consejería de Sanidad. La crisis económica ha conducido a este adelanto de cinco años en la edad de 70 que antes, automáticamente, se concedía a todo el médico que lo solicitaba. Hay que tener en cuenta que la pensión la pensión la paga el Estado y el sueldo la Comunidad de Madrid.

La edad de una persona no es única, sino que existen tres tipos de edad: la cronológica, la biológica y la subjetiva. Es evidente que la edad cronológica es invariable y quien ha cumplido 65 años los tiene sin ninguna duda. Sin embargo, la edad biológica es muy variable y a los 65 años hay médicos en magnífico estado de forma física y otros con un marcado deterioro de su salud y de su capacidad para realizar actividades no mentales. Por último, la profesión médica conlleva una gran responsabilidad y, en los últimos tiempos, una gran presión asistencial promovida por las autoridades sanitarias, lo que hace que subjetivamente muchos médicos se sientan mayores de lo que realmente son y con pocas ganas de seguir trabajando después de la jubilación.
Tarea múltiple
Parece muy claro que desde una Vocalía de Médicos Jubilados hay que ocuparse de médicos pertenecientes a los tres grupos que he comentado y que, además, no son grupos estancos. Así se puede ser mayor desde el punto de vista biológico y subjetivo, además del cronológico. Por ello hay que prestar atención a los médicos jubilados con ganas de seguir trabajando y que pueden continuar colegiados con ejercicio para la práctica de la asistencia privada en cualquiera de sus facetas y especialidades. También hay que fomentar el desarrollo intelectual y estar al día de los avances de la Medicina en aquellos médicos jubilados que lo deseen, estén o no en activo. Por último, y no menos importante, es necesario procurar que el divertimiento intelectual y/o físico de todos lo que lo deseen, porque para muchos de ellos no es suficiente la Medicina. Para estos deben organizarse frecuentes eventos culturales y deportivos (para lo que tengan una corta edad biológica) que, en mi opinión, deben ser, en parte, competitivos para demostrar que el médico de más de 65 años es capaz de conseguir importante logros intelectuales y/o físicos que muchas personas con menor edad cronológica no pueden conseguir.

La demostración del deseo y capacidad de superación que aún tenemos los "mayores" puede ser nuestra tarjeta de visita cuando solicitemos que se nos tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones de cualquier tipo que tienden a atribuirse otros más jóvenes.