Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Larga BIDA: la culminación de un proceso cooperativo farmacéutico

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Apuntes de un boticario

El autor ha decidido jugar en el titular con una forma sincopada de Bidafarma, el nombre de la nueva gran cooperativa farmacéutica surgida de la fusión de ocho de las existentes hasta hace unos meses. Un proceso elogiado, por considerar que el modelo cooperativo es esencial para el mantenimiento del modelo de farmacia.

bidafarmaQuizás porque mi niñez siga jugando en la playa de la botica de Don José, el amigo de mi padre, y escondido tras las cañas de las estanterías, ví por primera vez lo que era una botica y oí, más que escuché, cómo, el que sería mi maestro y “culpable” de que ese niño, que era yo, fuese farmacéutico, con el beneplácito de mi progenitor, a la sazón licenciado en Ciencias Químicas y frustrado boticario, hablase maravillas de lo que había sido el movimiento cooperativo, en este caso sevillano, generador de lo que allá por los años 30 del pasado siglo fue el llamado “Centro Cooperativo Farmacéutico Sevillano”, hasta hace unas fechas, denominado Cecofar.

Yo he vivido las bondades de esta institución desde planos distintos y distantes. El primero desde mi juventud postacadémica como boticario recién licenciado que, ¡cómo no!, acudió a “los pechos” de este inolvidable farmacéutico que lo acogió con los brazos abiertos para que practicase en su botica lo que era la pura y dura realidad de la llamada oficina de Farmacia, tan lejana de los conocimientos académicos adquiridos tras ímprobos estudios “científicos” en la Universidad.
La gran rebotica
Se ha culminado algo que refuerza este movimiento cooperativo de la distribución farmacéutica base fundamental del que debe ser inalterable modelo de farmacia mediterránea
Con el paso de los años, y llevada mi profesión por derroteros distintos a la “oficina”, en mi faceta periodística escribí un artículo dedicado en general a la distribución y en especial a esta cooperativa sevillana. Lo titulé: “La gran rebotica”, frase que acuñé y que desde entonces se ha utilizado con frecuencia en diversos medios, conferencias y debates y por la que no pienso pedir derechos de autor.Fui suficientemente recompensado cuando Don José, desde su silla de ruedas, me felicitó con un abrazo mientras con voz temblorosa me musitó al oído: “esta sillita de viejos la ha adquirido mi mujer en la que fue mi botica, gracias a la sección de ortopedia de la Cooperativa”

Hoy, gracias, entre otros que excuso nombrar porque sería interminable la lista nominal, a los dos Antonios que tengo más próximos, cuales son Mingorance Gutiérrez y Pérez Ostos, se ha culminado algo que refuerza este movimiento cooperativo de la distribución farmacéutica base fundamental del que debe ser inalterable modelo de farmacia mediterránea
La realidad de Bidafarma
La “especialización” ha llegado ya a otros planos más allá de la botica, el hospital o el laboratorio, como es el caso de la distribución farmacéutica
Ha sido el pasado día 15 de septiembre cuando se reunió por primera vez el Consejo Rector de Bidafarma, el gigante de la distribución farmacéutica nacido este verano después de que ocho importantes cooperativas españolas, la mayoría andaluzas, se hubieran unido para convertirse en el segundo operador español. El nacimiento de esta gran empresa es fruto de meses de negociaciones y gran generosidad por parte de ocho cooperativas, además de la sevillana Cecofar, cuales son las seis integrantes de Farmanova, incluidas la malagueña Cofaran, Hefaral (Almería), Hefagra (Granada), Jafarco (Jaén), Xefar (Cádiz) y Cofex (Cáceres)-, y la castellano-manchega Cofacir (Ciudad Real).Los socios de todas ellas cooperativas, algunas, como la sevillana Cecofar, con más de 85 años de historia, respaldaron mayoritariamente esta gran concentración, que obtuvo un respaldo superior al 90 por ciento de los socios. Así, Bidafarma tendrá una facturación cercana a los 2.200 millones de euros, con un patrimonio neto, capital más reservas, de 190 millones de euros, total de activos de 736 millones, un inmovilizado fijo de 112 millones y 76 millones de tesorería.

Esta gran cooperativa atenderá a 8.450 de las 21.000 farmacias existentes en España, operará en 31 provincias y 11 comunidades autónomas, así como en Ceuta y Melilla, gracias a contar con una red de 32 almacenes distribuidos por buena parte del territorio nacional.

Por ello, y en este entorno de la distribución sobre el que escribo, hay que recordar que hasta ahora la especialización era un concepto asociado casi exclusivamente al ámbito clínico y/ o científico del farmacéutico. Sin embargo, la “especialización” ha llegado ya a otros planos más allá de la botica, el hospital o el laboratorio, como es el caso que me ocupa reseñar. Caso como el de Cecofar, que fue de los pioneros en contratar, para todo un panel de servicios, a licenciados universitarios, no sólo farmacéuticos sino economistas, biólogos o juristas que, desde sus respectivos cargos, resuelven diariamente cientos de consultas de todo tipo.
Buenas prácticas en distribución
Dicho esto y en relación con otra actividad profesional mía en el ámbito farmacéutico puedo valorar en su justa medida unas recientes declaraciones de Doña Belén Escribano, jefa de Inspección y Control de Medicamentos de la AEMPS, en las que manifestaba la dificultad de armonizar los criterios que rigen las inspecciones a los almacenes farmacéuticos, a fin de constatar el cumplimiento de las buenas prácticas en distribución y conceder las ahora necesarias certificaciones.

Al leerlas me sentí especialmente aludido porque, desde que ejercí como inspector farmacéutico, no son novedosas las quejas del entorno distribuidor respecto a que, según quién y como sea el inspector que visite sus instalaciones, se considere como “grave” una deficiencia que en otro almacén se ha catalogado como “leve” y viceversa. Ahora bien, el problema se acrecienta cuando los servicios de inspección se “extralimitan” de lo estipulado en las directrices de buenas prácticas, al margen de sus valoraciones, y exigen el cumplimiento de requisitos de los que no hay mención alguna en las BPD.

Esto estaría ocurriendo en la actualidad en algunas regiones, como así alertaron los directores técnicos de almacenes farmacéuticos asistentes a una jornada profesional sobre validación y cualificación en la Distribución organizada por el CCGOF el 29 de septiembre en Madrid. Por ejemplo, las BPD exigen el mapeo de temperaturas en las instalaciones donde se almacenan medicamentos, condición indiscutible que no se presta a interpretación alguna. Sin embargo, directores técnicos de Andalucía denuncian que sus servicios de inspección exigen también el “mapeo de humedad relativa” en sus almacenes, un requisito que no forma parte de las directrices europeas y estiman un “sinsentido”. Un parecer que se comparte desde la propia AEMPS: “A veces la inspección exige cosas que no tienen sentido; pedir el mapeo de humedad no lo tiene”, afirmó, en la jornada antes citada, Pilar Fernández, inspectora farmacéutica, confirmando, además, que en su radio de ejercicio, Madrid, “no se considera importante” tal requisito. Tampoco se exige en Cataluña, como dice, la también inspectora, Concepción Betes, del Departamento de Salud de la Generalitat.

Por ello, y al hilo de estas supuestas incoherencias, hago una llamada, de nuevo, a lo que denomino “el factor humano”, sintetizado en la empatía y el sentido común, actitudes básicas para que cualquier actividad profesional adquiera la excelencia. De ahí mi sugerencia, desde estos “Apuntes”, para que los actuales servicios de inspección de todas las regiones, sin deterioro de las normas básicas, apliquen estas consideraciones y hagan con ello realidad mi deseo, sin partidismos, de una larga vida a Bidafarma y que ésta, a su vez, siga teniendo, como hasta ahora ha hecho Cecofar, una estrecha colaboración con los Colegios de Farmacéuticos que, en el caso que me ocupa, tiene mucho que ver la figura del Presidente del COF de Sevilla, Manuel Pérez Fernández.