Juan Pablo Núñez

Tribuna de opinión

La Sanidad Pública en Madrid cinco años después del Plan de Sostenibilidad

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Tabla FASP
Tabla FASP

sigue latente el espíritu privatizador que lo inspiró

Al cumplirse cinco años del denominado Plan de Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid, el portavoz de la FADSP realiza una valoración de las medidas contempladas en dicho Plan y que, pese a que prácticamente no se han llevado a cabo, sigue vivo el espíritu, la privatización asistencial, que las inspiró.

El 31 de octubre de 2012, se cumplen ahora cinco años,  los Sres. González (en ese momento presidente de la Comunidad de Madrid y en la actualidad interno de la prisión de Soto del Real) y  Lasquetty (entonces consejero de Sanidad) presentaron el que denominaron PLAN DE MEDIDAS DE GARANTÍA DE LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA SANITARIO PÚBLICO DE LA COMUNIDAD DE MADRID que recogía un total de 13 medidas que suponían el mayor ataque a la Sanidad Pública madrileña realizado hasta el momento.

El día 2 de noviembre comenzaron las movilizaciones contra el Plan, inicialmente en el Hospital de la Princesa que, en una asamblea convocada por los sindicatos que formaban parte de la Mesa Sectorial (CCOO, UGT, etc.), decidió el encierro en el hospital y manifestaciones alrededor del mismo seguidas masivamente por los trabajadores del centro en colaboración con los vecinos y los pacientes.
La movilización mayoritaria de los trabajadores sanitarios y de la población madrileña finalmente forzó la dimisión de Lasquetty
Los encierros luego se extendieron a todos los hospitales públicos de la Comunidad y a algunos centros de salud durante varios meses (en el Hospital del Henares se mantuvo 131 días), se realizaron varias convocatorias de huelgas en noviembre y diciembre de 2012 y mayo de 2013, se recogieron firmas contra el Plan (1.600.000), se efectúo una consulta popular en la que se recogieron 930.000 votos contra el Plan, varias acciones masivas abrazando todos los hospitales públicos de la Comunidad, 24 manifestaciones centrales masivas con miles de manifestantes en cada una de ellas y un centenar más con una participación menor, así como concentraciones diarias en las puertas de los centros sanitarios que se mantuvieron hasta agosto de 2013, y muchos actos más (coreografías, vigilias, jornadas, mesas redondas, festivales de música, de poesía, etc.). Es decir se consiguió el rechazo y la movilización mayoritaria de los trabajadores sanitarios y de la población madrileña, que finalmente forzaron la dimisión de Lasquetty.
Balance de cumplimiento y evolución
El Plan de Sostenibilidad fue un absoluto fracaso gracias al amplísimo rechazo social y profesional.
Para evaluar lo sucedido desde entonces vamos a hacer primero un balance del cumplimiento de las propuestas del Plan de Sostenibilidad (PS) que, por cierto, fue aprobado por el parlamento regional con la Ley de Presupuestos de 2013 el 27 de diciembre de 2012, y después se analizara la evolución de la Sanidad Pública madrileña en estos cinco años.

La aplicación de las 13 medidas propuestas por el PS fue la siguiente:
  1. Externalización de la actividad sanitaria en seis hospitales y sus centros de especialidades, utilizando el modelo de concesión, que pretendía convertir la parte sanitaria de los seis hospitales construidos por el modelo PFI en concesiones administrativas, es decir convertir hospitales semiprivados en privados. No se llevó a cabo en ninguno de ellos.
  2. Concesión de la prestación de la asistencia sanitaria de Atención Primaria de un 10% de los Centros de Salud, dando prioridad en su gestión a la participación de los profesionales sanitarios que quieran constituir sociedades, es decir convertir 27 centros de salud a la gestión privada. Tampoco se consiguió este objetivo.
  3. Externalización de servicios no sanitarios, pasando a manos privadas áreas como cocinas, lavandería, almacenes y mantenimiento. En este tema se ha avanzado de manera notable aunque gracias a varias sentencias judiciales no se ha podido conseguir plenamente.
  4. Transformación del Hospital de La Princesa en un hospital de alta especialización para la patología de las personas mayores, la medida más impopular y la que inicio el conflicto y la primera en ser retirada.
  5. Transformación del Hospital Carlos III en un hospital de estancia media, lo que también se ha logrado solo a medias al tener que reabrir la unidad de infecciosas con la crisis del Ébola.
  6. Reducción del gasto medio por receta farmacéutica. En el año 2013 disminuyo el 4,10% (habría que descontar el efecto del euro por receta), a partir de ese año el aumento ha sido continuado: 3,39% (2014); 3,93% (2015); 1,93 (2016); 1,80 (enero-agosto 2017). En resumen tampoco se consiguió
  7. Implantación de la tasa de un euro por receta. Puesta en marcha en enero de 2013, se mantuvo hasta que fue anulada por el Tribunal Constitucional en junio de ese año (aunque no se han devuelto las cantidades ilegalmente cobradas).
  8. Incremento de las actividades de la central de compras. Probablemente la única medida del PS que no tuvo contestación. Se ha avanzado, pero lentamente y menos de los deseable.
  9. Retraso en la apertura del Hospital de Collado Villalba. También se llevó a cabo pero pagando 950.000 € mensuales a la concesionaria.
  10. Reordenación de la actividad de los profesionales en los hospitales que se pretendía poniendo en marcha turnos de tarde en los centros sanitario. Ningún resultado.
  11. Jubilación de profesionales mayores de 65 años. Aunque decía que las prórrogas se limitarían a un tercio de los profesionales, la realidad es que se utilizó para hacer una disminución de las plantillas de los centros sanitarios. Se aplicó de manera implacable.
  12. Concentración de laboratorios para aprovechar economías de escala. Ningún resultado
  13. Concentración de la complejidad. Tampoco se produjeron resultados relevantes
En resumen, de los 13 objetivos,  ocho no se llevaran a cabo,  cuatro avanzaron parcialmente y solo uno se consiguió totalmente. Es decir, el Plan de Sostenibilidad fue un absoluto fracaso gracias al amplísimo rechazo social y profesional.
Privatización no descartada
Tras la dimisión de Lasquetty en enero de 2014, la Consejería de Sanidad y el gobierno de la Comunidad no abandonaron sus políticas privatizadoras, pero optaron por otra vía, la de la privatización silente y a paso de tortuga potenciando fenómenos como las derivaciones sistemáticas al sector privado de pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas y la descapitalización de los centros públicos, política que ha continuado con matices, más bien relacionados con las fórmulas concretas que se aplicaban en cada momento.

La evolución del sistema sanitario madrileño en este tiempo ha continuado una deriva de recortes, deterioro y privatizaciones cuyos resultados se esquematizan a continuación:

Deterioro progresivo
Todos los datos coinciden en que se ha avanzado notablemente en la privatización y en el deterioro del sistema sanitario, como se objetiva en el crecimiento del porcentaje de gasto sanitario público destinado a conciertos, como en el número de camas hospitalarias privadas financiadas públicamente, que se han doblado mientras que se han reducido 1.200 camas en los hospitales públicos de gestión directa (disminuyendo en 496 las camas totales). Paralelamente han disminuido las ratios de profesionales médicos y de enfermería en Atención Primaria (400 profesionales menos en una comunidad autónoma que tenía ya las ratios más bajas de profesionales por habitante, y donde la mayoría de médicos y profesionales de enfermería de AP superan ampliamente los ratios máximos recomendados de pacientes por profesional).
Listas de espera
Un total de 604.369 personas (el 9,29% de la población madrileña) estaba en lista de espera el 30 de septiembre de 2017
Estos recortes han disparado las listas de espera. Así la lista de espera quirúrgica ha pasado de 27.672 pacientes en junio de 2005 a 82.758 en septiembre de 2017 (después de haber abierto 11 hospitales nuevos). En esa misma fecha el número de pacientes en lista de espera de consultas externas es de 403.338 y los que están en espera de pruebas diagnósticas es de 118.273. Es decir, un total de 604.369 personas (el 9,29% de la población madrileña) estaba en lista de espera el 30 de septiembre de 2017. Unas cifras claramente escandalosas, más aún si tenemos en cuenta que un elevado porcentaje de las personas en las listas permanecen más de dos meses e, incluso, seis meses, y que las esperas para la resolución del problema de salud se suman (consulta especialista + pruebas diagnósticas + lista de espera quirúrgica)

Obviamente, el gasto de bolsillo por habitante se ha incrementado (un 29,75%), con un gran impacto sobre las desigualdades, porque este incremento, la búsqueda de la alternativa del sector privado, solo es posible para los grupos económicamente mejor situados. Asimismo el impacto de los nuevos copagos del RDL 16/2012 se ha hecho notar (nada menos que el 13,4% de los que habían recibido una prescripción no la retiraba por motivos económicos).

Es importante resaltar que a pesar de esta situación ha aumentado el porcentaje de población que prefiere la Sanidad Pública
A modo de conclusión
Como conclusiones, debe señalarse que, aunque las movilizaciones sociales y profesionales consiguieron parar casi todas las medidas del Plan de Sostenibilidad, es evidente que la política privatizadora ha continuado y que se ha deteriorado la situación de la Sanidad Pública en estos últimos cinco años, con cinco Consejeros de Sanidad diferentes. Si bien en un grado mucho menor de lo que pretendían los planes del PP de González - Lasquetty, lo que evidencia que las movilizaciones, si son unitarias y masivas, consiguen resultados.

Con todo, sigue existiendo un grave problema para el mantenimiento del sistema sanitario público y la necesidad de un cambio en las políticas de las administraciones públicas para recuperar el terreno perdido y garantizar una Sanidad Pública universal y de calidad para toda la población.