Juan Pablo Núñez

Tribuna de opinión

La información sobre la prevención del cáncer colorrectal sigue sin llegar a la población de riesgo

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éxito en el tratamiento del cáncer colorrectal y demoras en su cribado

El éxito en el abordaje del cáncer colorrectal contrasta con la demora en el inicio del tratamiento, en parte como consecuencia de la falta de desarrollo de los programas de cribado de la enfermedad.

El cáncer colorrectal (CCR) es el de mayor incidencia en España y el segundo en muertes. El aumento  de la incidencia está determinado por el envejecimiento de la población y el abandono o relativización de hábitos de vida saludables. Sin embargo, cada vez tenemos más éxito en el abordaje de la enfermedad. La mayor parte de los cánceres de colon y recto se curan. La tasa de supervivencia es superior al 51% y sigue aumentando.
Los programas de cribado entre la población de riesgo son determinantes a la hora de frenar la incidencia del cáncer de colon
El avance en el abordaje de la enfermedad está determinado por la mejora de los tratamientos médicos, con la aparición de fármacos innovadores que cada vez actúan con mayor eficacia en la desaparición de la enfermedad, pero también por la mejora  en el diagnóstico de la misma, por medio de programas de cribado poblacional.

Los programas de cribado entre la población de riesgo son determinantes a la hora de frenar la incidencia de la enfermedad, pero también demuestran su eficiencia al conseguir diagnósticos tempranos, con el resultado de unas mayores posibilidades de curación. En el desarrollo de estos programas conseguimos que el diagnóstico se produzca cuando el tumor tiene un menor desarrollo.
Tratamiento precoz y supervivencia
El cáncer colorrectal es una enfermedad a la que se le estima un desarrollo del orden de diez años. Con el cribado a la población de riesgo, con pruebas diagnósticas periódicas, conseguimos tratar la enfermedad en estadios menores, lo que hace que la eficacia de las terapias, quirúrgicas, médicas o radiológicas (solas o una combinación de varias) sean cada vez más eficientes y la supervivencia con calidad de vida sea una realidad cada vez mayor en este tipo de cáncer.

Es por esto que no entendemos que los programas de cribado en España, después de haberlos incluido en la Cartera de Servicios hace algunos años, no se hayan desarrollado con la agilidad que sería necesaria en la gestión de la salud.
No entendemos que los programas de cribado en España, después de haberlos incluido en la Cartera de Servicios hace algunos años, no se hayan desarrollado con  agilidad
Los programas de cribado a la población entre 50 y 75 años, se recomendaban por Eurocare  a los Estados miembros de la Unión en 2003. En España decidimos en 2013 incluir el Cribado de Cáncer Colorrectal en la Cartera de Servicios de las Comunidades Autónomas, decidimos que lo haríamos entre 50 y 70 años y teníamos el  propósito de llegar en 2016 al 50% de la población de riesgo. En ese año estábamos apenas en el 38% de acceso a esa población, con una horquilla de resultados tan amplia que iba desde el cero por ciento de “puesta en marcha” en alguna  comunidad, hasta la total  aplicación del programa en su primera vuelta en alguna otra. Incluso hay quien ha dado comienzo a la segunda vuelta.
Deficiencia de nuestro Sistema Nacional de Salud
Esta situación es señal de una de las deficiencias de nuestro Sistema Nacional de Salud. La transferencia de la sanidad a las Comunidades Autónomas implica la toma de decisiones por parte de cada Comunidad.  Cuando se lleva a la práctica sin tener en cuenta la igualdad entre ciudadanos de todas y cada una de las Comunidades  Autónomas, esa toma de decisión no equitativa. No es un problema de la estructura organizativa del Estado, sino de la ausencia de responsabilidades públicas en la aplicación de medidas acordadas por las comunidades en tiempo y hora de presente.

Cuando hay un acuerdo entre Comunidades para la aplicación de determinadas acciones sanitarias, debería haber un medio que las obligara a la aplicación de esas medidas en tiempo humano y no sine die, sin fecha límite,  como sucede en la actualidad.

La ausencia de responsabilidad en el cumplimiento de los compromisos, el centrar las posibles responsabilidades políticas en la exclusiva valoración de los resultados electorales, nos llevan a que muchas de las medidas positivas necesarias y acordadas se queden en “agua de borrajas”.

Un problema de mayor, o como mínimo similar importancia, sería la aplicación de terapias según el domicilio del paciente, pero eso sería motivo de otro artículo.