Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Imprescindible Atención Primaria de Salud

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Punto de vista

 La preocupación del autor por lo que está viendo que sucede en la Atención Primaria, en la que advierte un deterioro por las trabas que se le están poniendo, lleva al autor a abogar por su defensa pues sobre ella debe descansar el Sistema Nacional de Salud (SNS).

La importancia de la Atención Primaria de Salud (APS) es tan diáfanamente clara que las dudas al respecto resultan sorprendentes y denotan ignorancia. Confirmando su reiterada denominación como “columna vertebral del sistema público de salud”, está la constatación por parte de la realidad cotidiana.

Toda la medicina pública gira alrededor del centro de salud. Es allí donde mejor se puede hacer, de la manera más costo-eficiente posible, lo que definimos como atención integral: educación sanitaria, prevención, análisis de morbilidad-mortalidad, asistencia clínica de calidad (con óptimo seguimiento del paciente, en su entorno familiar, laboral y social), medicina domiciliaria, manejo del enfermo crónico, cuidado del terminal y atención al final de la vida, en colaboración con las unidades de medicina paliativa, donde las haya). Además, la APS incluye pediatría y medicina de urgencia extrahospitalaria. (Son las tres principales puertas de entrada al entramado asistencial).
Elogio de la creación de la MFC
Si en España la joya de la corona es el Sistema Nacional de Salud (SNS), su piedra más preciosa es la Atención Primaria
Sin duda, uno de los grandes logros (docentes, organizativos y sanitarios) de las últimas cuatro décadas, ha sido la creación de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (MFC). Si en España la joya de la corona es el Sistema Nacional de Salud (SNS), su piedra más preciosa es la Atención Primaria. Sin ésta, nada podría funcionar bien, El buen médico de familia (la mayoría de ellos, lo son) previene, escucha, conoce, educa, detecta, intuye, programa, diagnostica, trata, cuida y cura, hace seguimiento, ahorra recursos, resuelve (si es preciso, solicitando una prueba complementaria o derivando al paciente al nivel hospitalario), ayuda, consuela y acompaña hasta el final de la vida (propiciando una buena muerte: asistida, humanizada y digna, con un exquisito y adecuado control del esfuerzo terapéutico).

El médico de familia es lo más parecido a aquel mítico y añorado médico “de toda la vida” que era, a la vez, amigo, consejero y autoridad respetada…y, además, ahora procura practicar una medicina fundamentada en evidencias científicas.

Si queda algún vestigio de la medicina sacralizada, lo encontramos en este especialista bien formado, que ha pasado por un riguroso y sistemático periodo de capacitación, a lo largo de otros cuatro años, tras sus estudios de licenciatura. Ese “espécimen” de médico debe saber, además, psicología, sociología, salud pública, medicina preventiva, geriatría, economía de la salud, farmacología, medicina legal, deontología médica, salud laboral… Todo ello puede llevarlo a cabo, trabajando en equipo con enfermeras igualmente preparadas, a las que les apasionen y motiven los pacientes y estén dispuestas a implicarse en su cuidado continuado, lo que incluye las visitas a los domicilios, cuando son necesarias.

 
Clave del SNS
Nunca debe olvidarse que la asistencia especializada (hospitalaria) es “cautiva” de la atención primaria: si la Primaria no funciona, la Especializada colapsa
Las autoridades sanitarias acertarían si “mimaran” especialmente a este básico y fundamental escalón de la atención pública sanitaria, porque exclusivamente allí reside la llave, y la clave, del éxito general del SNS, del que todos podemos sentirnos orgullosos, a pesar de su amplio, deseable, y aún pendiente, itinerario de mejora.

Justifica esta colaboración el dato consistente en que vengo detectando y constatando, desde hace bastante tiempo, una progresiva desilusión y desmotivación, que está anidando peligrosamente en estos médicos por vocación, a los que se les ha instruido en calidad y cada vez se les exige más y más cantidad.

Buen servicio, ayuda constante, conocimiento del medio y respeto a los enfermos, son las credenciales que identifican a estos facultativos (salvo lamentables excepciones). Nunca debe olvidarse que la asistencia especializada (hospitalaria) es “cautiva” de la atención primaria: si la Primaria no funciona, la Especializada colapsa.

¡Cuidado! No vaya a ser que fallemos en lo básico y, como consecuencia de ello, devengan en inviables nuestros excelentes hospitales.