Juan Pablo Núñez

Punto de vista

¿Hay alguien ahí? O de la intermediación en la dispensación farmacéutica online

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Apuntes de un boticario

La supresión de la intervención de las personas en muchas relaciones humanas, especialmente en el campo de los negocios online, lleva al autor a preguntarse quién responde a las preguntas de quienes acuden a tal sistema de relación. Ni Orwell ni Huxley ni sus predecesores, casandras natos, pasando por los actuales gurús, le llegan a la suela del zapato a quien inventó (¿Sería el “by Vazquez” del cómic?) el personaje de Vagancio. Porque el ser humano no ha nacido para la búsqueda de la felicidad, sino para no doblarla que dicen en mi pueblo. De ahí que, desde el pícaro ignorante al más avezado investigador, no dejen de, paradójicamente, “trabajar” intentando que “algo” los sustituyaLos investigadores científicos no dudan en utilizar animales como chimpancés a los que, al estilo de “La naranja mecánica”, les impiden parpadear para poderles instilar sin pausa gotas con productos más o menos agresivos e investigar así sobre la miosis o la midriasis. Estos profesionales ponen de los nervios a los animalistas, entre ellos los antitaurinos, y a los que rocían con un spray rojo el abrigo de visón de la señorona que pasea tan ignorante por Serrano con ese regalo que le ha hecho su querindongo y que el progre se lo ha jodido con la pintura.
Descubridores e investigadores
Estos investigadores no son precisamente el objetivo de mi crítica, puesto que son los descubridores, más o menos serendípicos, de fármacos imprescindibles. Más bien quiero señalar, valga el ejemplo, a los que entrenan “titís” para que hagan de sirvientes a tetrapléjicos lo que es digno de encomio, al igual que los que lo hacen con perros para tareas de rescate, guías de invidentes o detectores de droga.No digo con ello que los animales estén en vías de sustituir a las personas, sino que éstas están en vías de extinción como elementos útiles a la sociedad, aunque todavía haya un interregno animal como refleja la siguiente noticia: “En Valencia se ha presentado un ejemplar de Border Collie, adiestrado en el Centro de Cáncer y Detección Olfativa Canina, que ha demostrado sus avances para detectar muestras de orina con cáncer de próstata. Yuka, así se llama el chucho, (perdón, el Dr. Can), forma parte. del proyecto 'Señalización mediante el olfato de perros de muestras urinarias de pacientes con cáncer de próstata y su análisis metabolómico mediante resonancia magnética nuclear'. O sea que, en mi caso, como analista clínico, con tres o cuatro perros de este tipo puedo convertirme en un “Vagancio” virtual.Y es a lo que voy. De seguir así podemos hacer realidad la futurista película “Soy leyenda” (2007), del director Francis Lawrence, en la que un solitario Will Smith camina por las desiertas calles de Nueva York tan solo acompañado, qué casualidad, por su perro.
Anécdotas vividas
Puesto que la vida diaria nos va avisando de nuestra no lejana desaparición como especie, no me sustraigo en relatar anécdotas recientes vividas por mí y que ratifican el argumento que en estos “Apuntes” pretendo defender.Ayer, sin ir más lejos, una señora, visiblemente acalorada no por sofoco psíquico, que razones tenía para ello, sino por motivos físicos, ya que venía corriendo, para que el tranvía no se le escapase, entra en mi vagón y con los nudillos golpea el cubículo donde se encuentra el conductor, único “funcionario humano”. Su requerimiento no es replicado hasta que los golpes de la mencionada se acrecientan y por fin este “ser viviente” se digna en dirigirle la palabra. El individuo no se para a oír, sino que escupe un: “Yo sólo me dedico a conducir este tranvía, no puedo pararme a escuchar quejas”, tras lo cual se vuelve a meter en su cabina y pone en movimiento el vehiculo.Mi compañera de viaje no puede menos, ante la imposibilidad de dirigirse a una “persona” responsable, que hacerlo conmigo para relatarme algo digno de un guión de Azcona. “Mire, me dice, es que en la 'máquina' de esta parada he introducido un billete de cinco euros y, además de no darme el ticket, me ha devuelto este cambio”. Y me enseña la mitad, perfectamente cortada, del originario billete de cinco euros.Reprimiendo la risa involuntaria que esta situación me produce, le insto a que espere la llegada del revisor, cosa que sucede en la siguiente parada. Este empleado mira y escucha, de una forma displicente, sugiriendo a la desamparada usuaria que se baje en la siguiente parada y le dé no sé bien a qué teclas de una nueva máquina a “ver si ella” le deshace el entuerto.
... y la farmacia
Por ello, y centrándome en mi razón de ser farmacéutica, me parece muy bien que FEFAC haya presentado una denuncia ante el Departamento de Salud de Cataluña en relación a la web www.dokteronline.com/es, al considerar que vulnera la legislación relativa a la venta a distancia de medicamentos. Esta plataforma online ofrece la posibilidad de adquirir medicamentos sujetos a prescripción médica, según el siguiente procedimiento:

“Para comprar medicamentos que requieren receta, es necesario añadir el coste de la consulta médica al del producto. La consulta se realiza en el paso 3 del pedido. Se empieza por rellenar un cuestionario con las mismas preguntas que le haría su médico de cabecera. Le preguntaremos por sus síntomas, los medicamentos que toma, su historial médico. Deberá responder con exactitud, para que los médicos (virtuales, digo yo, porque el osado usuario no puede comprobar 'personalmente' si es joven, mujer, calvo o lleva gafas) puedan aconsejarle de forma segura. Una vez enviado el cuestionario, evaluará su solicitud y decidirá si el tratamiento es adecuado y seguro para usted. En caso de duda, es posible que le haga más preguntas. Una vez aprobado el pedido, el médico extenderá la receta, que se enviará a una de nuestras farmacias colaboradoras. Por supuesto, todo el proceso se llevará a cabo con total discreción. En unos 'pocos días' (un poco más tarde, esto también es mío, que en una abarrotada farmacia de guardia) recibirá el producto en su domicilio y podrá comenzar el tratamiento. Así de sencillo”.

Venta online e intermediarios
Pues bien. Este procedimiento, mediante el cual unos “supuestos médicos” analizan a distancia la situación del paciente, para luego proceder a la venta online del medicamento sujeto a receta, está prohibido, según el artículo 1.1 del RD 870/2013. Por otra parte, Dokteronline actúa como intermediario en la venta de fármacos, práctica que vulnera el artículo 3.3 del RD, que establece que son las oficinas de farmacia autorizadas las que deben dispensar los medicamentos, sin intermediarios.Como he escrito antes, FEFAC ha puesto estos hechos en conocimiento del Departamento de Salud para que ejerza sus competencias en materia de salud pública y sanidad.Mi dudas son ahora saber por qué procedimiento, los abogados de esta Federación han hecho llegar el pliego de alegaciones al citado Departamento de Salud: ¿lo habrán hecho por Facebook?. ¿Por Whatssap?. ¿Por Twitter?....¿o quizás con un perro amaestrado para estas cuestiones? Porque, de haberlo hecho a través de una “persona”, igual ésta solo encuentra una oficina virtual con un buzón internáutico. En el caso de encontrarse un congénere, éste puede salir corriendo despavorido al ver a otro superviviente de la raza humana como él.