Juan Pablo Núñez

Punto de vista

Fragilidad del sistema sanitario catalán. Necesidad de acuerdo

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Punto de vista

Desde los traspasos de 1980, el Sistema Sanitario en Catalunya ha sido el ejemplo de un acuerdo político y social transversal, mayoritario.

Durante el mandato del presidente Tarradellas, recién recuperada la Generalitat, el Conseller Ramón Espasa (en aquel momento del PSUC, posteriormente del PSC) definió el modelo catalán a partir del mapa sanitario (1980), como un servicio público altamente descentralizado, de titularidad diversa (público, de Generalitat o ayuntamientos; privado sin ánimo de lucro o privado con ánimo de lucro en algunos servicios).

El consenso legislativo continuó con la LOSC (Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña, 1990) y siguió, durante mis años de Consellera (2003-2010) con las leyes sanitarias catalanas más importantes, aprobadas por unanimidad: la Ley Instituto Catalán de la Salud, de 2006, de descentralización, desconcentración y autonomia de gestión, que transforma el gran sector público (40.000 profesionales sanitarios, 80% de la atención primaria, 8 Hospitales universitarios) en empresa pública; la Ley de Salud Pública de 2009 y la de Universalización efectiva del sistema sanitario en Catalunya, de 2010.

¿Qué ha ocurrido durante los últimos años en el Sistema Sanitario de Catalunya? ¿Qué hacer ahora?

El gasto sanitario público es bajo comparado con la regiones españolas o europeas de renta similar (el año 2003 la población de Catalunya era de 6,5 millones con una cápita de 860 euros persona/año y en el año 2010, 7,6 millones de personas y gasto de 1.365); y los recortes del 16% en tres años lo están situando en 1.052 euros por persona y año en 2013.

Los recortes en un presupuesto ya ajustado están generando incertidumbre entre los profesionales (recortes de salario del 20% de media) y dificultades en las empresas proveedoras (desde las oficinas de farmacia a empresas de tecnología o farmacéuticas que pueden perder interés incluso en investigación o en mantener su producción).
Los recortes en un presupuesto ya ajustado están generando incertidumbre entre los profesionales y dificultades en las empresas proveedoras
Los ciudadanos valoran la respuesta del sistema sanitario público en la urgencia (los magníficos resultados del código Infarto o Ictus o el diagnóstico rápido del cáncer lo corroboran) y en la enfermedad grave, pero están perdiendo acceso al diagnóstico y el tratamiento. Los datos son claros: en Diciembre del 2010 las personas en lista de espera de las catorce intervenciones en tiempo de garantía eran 56.670; en 2013 fueron 79.376.

Y en paralelo, se ha instalado la duda del modelo catalán en una parte de los grupos políticos y de la sociedad catalana.

Sumando los recortes, la falta de liderazgo, las denuncias de falta de control y transparencia junto a los efectos en la salud de la crisis económica (aumento de suicidios, carencias alimentarias, depresión) la confianza se lamina.
Debemos luchar para mantener y mejorar el sistema sanitario público que siempre ha coexistido con el privado.
La crisis política, económica, nacional, ayudan a dudar del modelo incluso de los resultados y debemos luchar para mantener y mejorar el sistema sanitario público que siempre ha coexistido con el privado.

¿Qué hacer? Debemos de nuevo hilvanar acuerdos en los temas fundamentales:
  • -Garantizar un escenario presupuestario 2015-2020 con crecimiento anual y los factores de sostenibilidad pactados.
  • -Pacto con los ciudadanos; acceso universal al sistema sanitario público y garantía real de resolución.
  • -Acuerdo de retribución i participación activa en la política y la gestión sanitaria con los profesionales.
  • -Impulso definitivo a la Central de Resultados (acordada 2009 y en pleno funcionamiento actual) así como de la Agencia de Evaluación y Calidad, que permita la distribución objetiva de los recursos, mayor transparencia y rendimiento de cuentas.
  • -Acuerdo en gestión, mayoritariamente pública y sin ánimo de lucro en Catalunya (más del 90% del presupuesto de servicios sanitarios). Concretar, con un código ético, el papel del sector privado.
  • -Apuesta definitiva 2014-2020 en investigación e innovación en Salud.